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La Lupa

Arianna Ortega, la zuliana que llevó el sabor venezolano a Guinea Bissau

La zuliana migró hace cinco años con su esposo y su hija de meses de nacida a ese país del oeste de África y emprendió su negocio gastronómico con platos tradicionales venezolanos

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Caracas.- Hace cinco años Arianna Ortega, una venezolana oriunda de Maracaibo, migró a Guinea Bissau, un país del oeste de África junto a su esposo, a quien ya había conocido en Venezuela trabajando en la cantina de un colegio. Al llegar a esa nación “sin centro comerciales, pero con mucho mar”, decidió emprender y destacarse con la sazón criolla.

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En entrevista a El Cooperante, Ortega, ingeniera en Geociencias contó que tomar la decisión de partir de su “Maracaibo querido” fue difícil para el núcleo familiar. Su madre le decía que ir a ese país era muy lejos; sin embargo, ella la calmaba diciéndole que pronto regresaría.

Arianna emprendió su viaje en el año 2017 con su hija que apenas tenía nueve meses de nacida y su esposo. Destacó que antes de irse investigó mucho sobre Guinea Bissau para no llegar “perdida” y no tener un choque con el cambio de culturas e idioma.

La zuliana de 32 años dijo que al llegar a Guinea lo sintió muy parecido a Maracaibo, por el colorido de sus casas y las calles amplias. También comparó a las personas de ese país africano con los venezolanos, porque a su parecer los guineanos son muy “cálidos y serviciales”.

Al estar instalada en la casa de la familia de su esposo, a quienes conocía de forma virtual, comenzó a estudiar los idiomas de Guinea, que son varios, siendo los predominantes el criollo nativo y el portugués. Arianna aseguró que su cuñada fue una pieza clave para poder adaptarse a un país que le resultaba muy desconocido.

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El primer negocio de Arianna en Guinea Bissau

Arianna sorprendió a los guineanos con la decoración y la fiesta que le hizo a su hija en su primer año. Hacerle una torta y picarle una piñata a su bebé, era algo impresionante para los niños y los papás en ese país y es cuando decide comenzar hacer piñatas y ofrecerlas, sin embargo, muchas personas se las regresaron porque no sabían cómo usarlas.

“Yo misma le hice la piñata a mi hija y como vi que les había gustado mucho a las personas que invité al cumpleaños de mi hija comencé a venderlas, pero me las llevaban de nuevo porque me decían que no sabían cómo se usaban, por más que les explicaba, me decían que no las querían”, recuerda Arianna entre risas.

Su mamá: la clave fundamental para emprender el negocio gastronómico

Luego de no haber logrado estabilizarse con el negocio de las piñatas, Arianna comenzó a destacarse con la cocina venezolana. Y es que su mamá, cuando viajó a Guinea, se dio cuenta de que existía el maíz y fue quien tomó la decisión de hacer arepas.

Con mucha emoción Arianna recuerda que, al darle las arepas a la familia de su esposo, la impresión en sus rostros era de satisfacción y le dijeron que era un plato muy rico.

“La familia de mi esposo estaba fascinada cuando probaron mis arepas, a pesar de que las compararon con una hamburguesa yo les explique que no era lo mismo y que podrían ser rellenas con diferentes contornos”.

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Arepa con carne mechada fue con la que Arianna debutó y comenzó a venderlas en el restaurante que tiene junto a la familia de su esposo, en donde ofrecen comidas francesas, platos típicos de Guinea y también la gastronomía venezolana.

“Empecé ofreciendo arepas de carne mechada, porque acá son muy carnívoros, sin embargo, la carne con este estilo no la habían comido. También las combino con guisos criollos de Guinea que son exquisitos”.

La famosa arepa “reina pepiada” fue otras de las que impactó a los guineanos, aseguró Ortega, pero precisó que es un relleno que le cuesta poder preparar ya que en ese país no se cosecha el aguacate y tiene que mandarlo a buscar afuera.

Otro de los platos típicos venezolanos que Arianna trasladó a Guinea fue el patacón zuliano. Pero también ha tenido ciertos obstáculos porque el plátano no es común en ese país y también lo tiene que buscar en otros lugares.

“Es muy difícil poder obtener el plátano, acá se consigue es el cambur, y los plátanos que me han traído son muy pequeños y de poco sabor. Necesito los de mi tierra que son grandes y sabrosos”, dijo al recordar uno de los platos tradicionales de Maracaibo.

Para Arianna poder mezclar la comida de Venezuela con la de Guinea ha sido una “extraordinaria experiencia” que la ha llevado a explorar más en la cocina y poder crear nuevos platos llamados “afrovenezolanos”.

 “Antes de ofrecer mis comidas al público, siempre le doy a probar a mi círculo, que son mi familia, para que ellos me den su punto de vista. Siempre trato de hacer combinaciones y así ir encajando más en la tradición culinaria de Guinea”, explicó.

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“Hay que dividir la cocina”: Las comidas de Guinea afectaron a Arianna

Una de las razones que obligó a Arianna a comenzar a ofrecer las comidas típicas venezolanas fueron los platos de Guinea que probó: todos son a base de vinagre, limón y condimentados con mucho picante.

“Literalmente me rompían el estómago, tuve que hablar con mi esposo para que le dijera a su mamá que había que dividir la cocina, porque ya no aguantaba más mi estómago”.

Educación y seguridad: las comparaciones que hizo Arianna con Venezuela

Lo que más le ha enganchado a Arianna Ortega en los cinco años que lleva viviendo en la capital de Guinea Bissau ha sido la seguridad y la educación para sus hijos.

“Ellos tienen la oportunidad de poder hablar varios idiomas: el criollo, el portugués y el inglés. Que mis hijos tengan la posibilidad de aprender todos los idiomas que aquí brindan por la mezcla de muchas culturas es gratificante”.

“Acá uno se siente muy seguro, no se ven robos en las calles, puedes dejar tu carro estacionado en cualquier avenida y no le va a pasar nada. Nadie está pendiente de las pertenencias del otro. Puedo decir que aquí en Guinea en la inseguridad es de 1%. Que te roben es muy difícil”, aseguró.

En Guinea Bissau no son xenófobos, pero hay racismo

En Guinea Bissau, un país con casi dos millones de habitantes, predomina el color oscuro en la piel de su gente.

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“Antes yo me sentía incómoda, y me preguntaba ´ ¿Por qué me dicen blanca, si yo no soy blanca?’ me daba como un poco de rabia, porque lo veía algo ofensivo. Ya me he ido acostumbrando y no le prestó atención. No me importa, que me digan como quieran, yo los saludo y les envío besos”, aseveró.

Arianna Ortega no tiene planes de regresar a Venezuela . Adelantó que tiene varios proyectos en mente que muy pronto va a desarrollar en un país “poco explorado” y con escasos lujos.





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