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Asesinos y olimpo robolucionario

Omar Estacio | 5 julio, 2019

Caracas.-Para decirlo en lenguaje llano. Todo indica que en pocos meses, semanas, horas, quizás, los asesinos del capitán Rafael Acosta Arévalo, serán puestos en la calle.

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La célebre “justicia” de la narcotiranía es así: a los suyos, con la razón y sin élla. Rapidito. Libres, los criminales, después de torturar al capitán Acosta con ferocidad. De fracturarle 16 costillas, el tabique nasal. Un pie ¡El cráneo! Excoriaciones en hombros, codos, rodillas. Hematomas en sus muslos. De infringirle quemaduras por descargas eléctricas. La corrupta y genuflexa jurisdicción militar, hasta
ahora, ha dictaminado que los autores materiales -¡a los autores intelectuales, ni con el pétalo de una rosa!-, no tenían intención de matarlo, sino de causarle lesiones (homicidio praeter intentionem, porque cuando de cabronerías se trata, los jueces y fiscales del generalote Madrino, hablan latín y hasta chino). Además, Acosta Arévalo, padecía antes de ser torturado de hipotéticos problemas de salud (concausas, según los forenses del Madrino). Si la megapaliza nos la hubiesen dado a gente saludable, como ustedes, señores lectores o el cronista, estaríamos algo adoloridos, nada más.





Como los sicarios van a echar mano del mecanismo de “admisión de los hechos” previsto en la legislación procesal todo indica que, a final, sus penas quedarán reducidas y suspendidas hasta nuevo aviso. Beatificados, en la práctica. Excarcelados y convertidos en lo que son:
Héroes del chavomadurismo. Fanfarría, salsoterapia y vítores, cuando se reincorporen a sus labores ordinarias, torturar en el DGCIM. El Pistolero de Llaguno, de salvador de la Robolución transmutó en soplón y se largó a España a delatar. El busto del fiscal Danilo Anderson, emplazado en el Paseo Los Ilustres, amaneció embadurnado de caca.

La ANC, recién aprobó el Impuesto a los Grandes Capitales, lo que causaría infartos a las chequeras de Diosdado, los Rodríguez-Gómez, de los propios Narcotíos. Urge abrirles espacio a las emergentes (des) generaciones de eventual relevo. ¡Bienvenidos asesinos del capitán Acosta Arévalo al Olimpo Robolucionario!





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