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La Lupa

Así es el arma secreta que mató al líder de Al Qaeda

La conoce como la "bomba Ninja" y es un super misil desarrollado para que no haya víctimas inocentes y se dirija exactamente a su objetivo sin explosiones ni destrozos mayores. Hasta ahora, ya ha acabado con la vida de tres cabecillas del terrorismo

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Caracas.- Lo último que vio el  jefe de la organización terrorista Ayman Al-Zawahiri fue dos drones que llegaron silenciosamente a su balcón y en segundos lo descabezaron, literalmente. Sin ruido de bombas, sin víctimas colaterales, el misil Hellfire R9X finalizó con la larga búsqueda y rigurosa vigilancia que llevó dos años y culminó con la muerte del cerebro de los atentados contra las Torres Gemelas, el tercer gran éxito de la CIA utilizando este mismo método.

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Ya tenían vigilado desde que comenzó a construirse el edificio de tres pisos ubicado en Sherpur, Afganistan, donde Al-Zawahiri se sentía protegido por los altos funcionarios y comandantes talibanes que vivían en casas y edificios cercanos. Una zona privilegiada ocupada por los poderosos de ese país. Y también sabían que el hombre tenía el hábito de asomarse al balcón varias veces al día "donde finalmente fue golpeado", según lo definió un funcionario estadounidense. Sin explosiones, sin que ningún miembro de la familia que vive allí resultara herido: de hecho, las fotos oficiales muestran las ventanas de un piso voladas, pero el resto del edificio sigue intacto.

Un funcionario de la administración reveló el lunes que Estados Unidos investigó la construcción de la casa en la que se alojaba al-Zawahiri para asegurarse de que la operación pudiera realizarse sin amenazar la integridad estructural del edificio y también minimizar los riesgos de matar a civiles, incluidos los miembros de su familia que se encontraban en otras partes de la casa.

Lo que acabó silenciosamente con la vida del jefe terrorista fue el Misil Hellfire R9X también conocido como la "bomba ninja", un arma letal desarrollada bajo la administración de Obama cuya particularidad es que está equipado con seis largas y afiladas cuchillas que se despliegan y rotan velozmente antes del impacto para destrozar a su objetivo silenciosamente. "Yo diría que ésta es, con mucho, una opción de menor riesgo”, dijo Tom Karako, experto en defensa antimisiles del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington. El uso del Hellfire, explicó, “refleja un alto grado de precaución en lugar de un riesgo”.

Y si bien el uso de esta super arma no ha sido reconocido oficialmente por el Pentágono o la CIA, todo apunta a creer que un misil similar acabó con la vida de otro líder de Al Qaeda, Abu Kheir Al-Masri, quien fue asesinado en Siria por un ataque con drones mientras viajaba en un automóvil. Las fotos mostraron un gran agujero en el techo del auto y mientras en el interior del vehículo se encontraron a sus ocupantes destrozados, la parte delantera del automóvil lucía completamente intactas. Y en 2019, una investigación del Wall Street Journal (WSJ) confirmó su uso por parte de los estadounidenses después de la muerte de Jamal Al-Badaoui, considerado el segundo autor intelectual del atentado suicida contra el destructor estadounidense USS Cole en el puerto de Adén.

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Algunos funcionarios estadounidenses han descrito el misil como "un yunque que cae del cielo a toda velocidad" y aceptaron al WSJ que se ha utilizado repetidamente en varios ataques en Libia, Siria, Irak, Yemen y Somalia.

Obligados a actuar de otra manera, debido a que anteriores ataques aéreos de alto perfil habían matado a civiles inocentes, Estados Unidos emprendió la fabricación de un tipo de misil que minimizara las llamadas víctimas colaterales, misiles de precisión que pueden montarse en helicópteros y aviones no tripulados y "visitan" a sus víctimas silenciosamente. Gente sumamente peligrosa cuya cabeza bien vale los casi 200 mil dólares que cuesta cada uno de sus asesinos a control remoto.



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