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Así fue como Maduro y el BCV terminaron derrotados reconociendo al dólar paralelo

Danny Leguízamo | 28 enero, 2019

Caracas.- Fraude o no. Un capítulo más de una farsa cambiaria o no. Ese no es el foco. No el foco de esta nota. Porque con la tasa de apertura de Interbanex, que alcanzó los 3 mil 200 bolívares por dólar, el Gobierno de Nicolás Maduro ha terminado por reconocer al dólar paralelo. Al dólar criminal. Eso es una derrota y no una victoria. De otro modo, la tasa Dicom no hubiera sobrepasado los 2 mil bolívares, que ya es mucho decir. Y de otro modo, Interbanex no hubiera fijado la tasa de arranque en una cifra sideral que en bolívares del año 2018, equivale exactamente a 320 millones. Por donde la vieras, Catalina es tuerta.

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Que nadie se llame a engaños: el Banco Central de Venezuela dejó hace rato de ser un ente regulador autónomo de las políticas monetaria y cambiaria. El desmontaje de las competencias del BCV comenzó con la reforma propuesta por el entonces diputado Rodrigo Cabezas en la Asamblea Nacional, y con el “millardito” que pidió Hugo Chávez de las reservas internacionales. El resto es historia. Ahora el BCV es una oficina más del PSUV con autonomía cero.





En otras palabras: nadie pensaría que el BCV actúa a su libre albedrío y, en consecuencia, si autorizó a Interbanex para operar en el mercado de compra y venta de divisas a una tasa muy por encima del dólar paralelo, es porque cuentan con el aval del Palacio de Miraflores.

Y si cuentan con el aval de la cúpula -ninguna hoja se mueve en comunismo por azar del destino- entonces habrán terminado por reconocer al dólar criminal. Al dólar de la guerra económica. Al que según dicen desde el Gobierno, fluctúa a una tasa que no guarda relación alguna con la teoría económica. Lo decían ellos, que son unos expertos en economía, y que han sido capaces de llevar a Venezuela a una hiperinflación de 1,7 millones por ciento al cierre de 2018, con proyección de entre 10 millones y 20 millones por ciento al cierre de 2019. Unos genios, pues. 

Lo que ocurra de ahora en adelante con las operaciones de Interbanex es otra historia. Ya hay quienes anticipan que se trata de otro fraude más en la larga e inenarrable lista de intentos del Gobierno por crear confianza en un mercado cuyo problema central, aparte precisamente de la confianza y la existencia de controles, es la escasez de divisas.





No tardan desde el Gobierno en vender esta idea como una victoria. Como una derrota del paralelo. Todas mentiras. La derrota es para ellos, puesto que fueron ellos quienes negaron que el mercado real fluctuaba a estos niveles y no a la tasa que tozudamente trataron de imponer durante años. Por donde la vieras, Catalina es tuerta.

 

 

 

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