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Así masacra el régimen de Daniel Ortega a menores de edad en Nicaragua

El Cooperante | 1 julio, 2018

Caracas.- Foto portada: El Espectador.-  Entre los 285 muertos tras la represión del gobierno de Daniel Ortega se contabilizan 21 menores de edad, entre ellos bebés asesinados cruelmente.

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“Mi bebé no lloró, no gritó, no habló. Sólo su sangre corría por mis manos. La camisa con lo que lo tape, su ropita, todo estaba rojo. Entre a casa de una señora que no conocía, ella lavó su cabecita. Lo último que note de mi hijo fueron sus gestos por querer hablar”. Esto relató un padre destruido por la pérdida de su hijo, el cual miró como se le hundió la cabeza.

Teyler Leonardo Lorío Navarrete murió el 23 de junio por un disparo a la cabeza. Tenía apenas 14 meses y 16 días de haber nacido. “No tenía color ni partido político, estaba en estado angelical. Jamás se imaginó que le iban a disparar”, expresó Nelson Lorío, su padre, quien lo llevaba en sus brazos cuando recibió el impacto de parte de “policías y paramilitares” que realizaban “labores de limpieza” en el barrio América Uno de Managua, así lo reseñó el diario La Prensa.

La Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos (ANPDH) indicó que 21 menores, de 18 años o menos, han muerto entre el 18 de abril y el 25 de junio, en los hechos violentos de la crisis policía que vive el país.


Los 15 casos contabilizados de jóvenes asesinados han sido de maneras grotescas: impactos de bala en la cabeza, pecho o cuello. Algunos murieron calcinados junto a sus padres, otros en medio de suplicas por su vida o atropellados intencionalmente por un bus.

Bebés calcinados

Mathías Velásquez Raudez, de cinco meses, y Daryeli Velásquez Raudez, de 2 años de edad: Ambos murieron calcinados en su casa el sábado 15 de junio, día en que la Policía y paramilitares de Nicaragua hacían “labores de limpieza” en el barrio Carlos Marx, donde los protestantes de la zona habían levantado barricadas desde los primeros días de protestas.

En la tragedia murieron de la misma forma sus abuelos Óscar Velásquez Pavón y Maritza López, también sus padres Alfredo Velásquez López y Mercedes Raudez.

Nicaragua y Venezuela: Victimas de regímenes sedientos de poder

Durante el gobierno de Nicolás Maduro, particularmente en las protestas del año 2014 y 2017 fueron asesinados centenares de manifestantes opositores, como consecuencia de la represión de los cuerpos de seguridad para mantener el “orden público”. Muchas muertes fueron causadas por impactos de bala, perdigones y bombas lacrimógenas.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) contabiliza 6.729 manifestaciones desde el 1 de abril hasta el 31 de julio de 2017 en todo el país, equivalente a 56 protestas diarias, también exigen la garantía del derecho a la manifestación pacífica, a la vida, libertad e integridad de quienes salen a las calles a expresarse pacíficamente.

Esta cifra representa un aumento de 157% con respecto a igual periodo de 2016, cuando se contabilizaron 2.617 manifestaciones.

Colectivos y paramilitares

En cuatro meses se registraron acciones violentas de grupos paramilitares en al menos 523 protestas. En la mayoría de las protestas donde se presentaron estos grupos se reportaron heridos de bala, principalmente en el Distrito Capital, Miranda, Táchira, Mérida, Lara, Carabobo, Aragua y Anzoátegui.

En las últimas semanas se registraron una mayor presencia de estos grupos durante la represión a manifestaciones, sobre todo en zonas residenciales.

Los gobiernos de Maduro y Ortega poseen grupos de civiles armados que reprimen protestas de la oposición, -aunque ambos presidentes niegan que tales grupos sean de “choque”-  incrementan el clima de violencia en estos países.

 

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