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Así pagan los revolucionarios: Rafael Correa se defiende delatando a los suyos

Elizabeth Fuentes | 4 julio, 2018

Caracas.- “Veámonos en el espejo de Rafael Correa; el poder no es eterno, la impunidad se acaba y la verdad es inderrotable. Por si algún día tenemos un gramito de poder no abusar de el, porque el mundo da vueltas y la justicia llega”. Quien lo asegura en las redes sociales es Fernando Balda, el político ecuatoriano que ha logrado una orden de captura internacional contra el expresidente Rafael Correa por el delito de secuestro y agavillamiento.

Balda fue  secuestrado en Colombia cinco años atrás por ordenes de Correa y hoy  disfruta el plato frío de la venganza viendo como el expresidente se defiende ante la justicia  de la manera más miserable posible: delatando como posibles responsables del secuestro a quienes fueron sus aliados, personajes  pertenecientes a su entorno más cercano, ministros y funcionarios a quienes mencionó ayer con nombre y apellido durante el testimonio que rindió en Bruselas porque se negó a ir a Ecuador por temor a quedar detenido.

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En la declaración que dio desde su exilio voluntario en Bélgica- donde vive desde que abandono el poder-, culpabilizó a su secretaria por haber aprobado los cheques para los viáticos de los agentes de la policía política ecuatorianos que fueron enviado a Bogotá para secuestrar a Fernando Baldas. “Ella actuó de forma autónoma y sin mi conocimiento”, dijo.

Sobre el viaje a Bogotá de los funcionarios de seguridad para realizar el secuestro,  pertenecientes a la policía política (la Secretaría Nacional de Inteligencia), Correa   responsabilizó a las autoridades de inteligencia y del Ministerio de Interior las cuales, según el expresidente, “actuaron  por su cuenta” porque jamás él hubiera ordenado o aprobado algo semejante. Y las importantes sumas de dinero público que se destinaron para el operativo tampoco fueron su responsabilidad.


Lo cierto es que en su declaración, Correa delató a sus funcionarios de mayor confianza, como  Homero Arellano, el ministro coordinador de Seguridad que ahora es embajador en Santiago de Chile, o a su secretaria Maria Luisa Donoso.

“Se lavó las manos, dijo pregúntenle a la señora Donoso, pregúntenle a Arellano, pregúntenle a Romero… Yo soy el Presidente, no no tenía contacto con nadie, no sé ni quiénes son policías; yo no sé nada”, comentó  indignado el abogado José Moreno, defensor de algunos de los agentes de la policía política detenidos por el caso. “Nos ha dicho que no sabía siquiera quiénes trabajaban en la Presidencia”. Es decir, que Correa “sapeó” a varios funcionarios  que eran de su más absoluta confianza para salvar su pellejo.

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Y si bien Rafael Correa reconoció que hubo un secuestro en contra de Fernando Balda, el opositor a su gobierno exilado en Bogotá, el abogado de Correa llegó a decir que el entonces Presidente de Ecuador no dio la orden y que el caso ” pudo haber sido  exceso policial”, como si los policías, hoy detenidos,  decidieron secuestrar a Balda por iniciativa propia.

Nada creíble su declaración porque, como bien lo saben los ecuatorianos que sufrieron los diez años del gobierno de Rafael Correa, allá nada se movía sin su aprobación o su firma y solo la intervención oportuna del actual presidente, Lenin Moreno, impidió que Correa pudiese relanzarse a la presidencia para intentar -como Nicolás Maduro o Daniel Ortega-, permanecer en el poder para siempre y  no tener que enfrentar la justicia por sus desmanes, corruptelas e injusticias.

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