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Atacar a Juan Guaidó es hacerle un favor a Nicolás Maduro

Editorial/ El Cooperante | 5 abril, 2019

Caracas.- Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela y jefe de la Asamblea Nacional, ha elevado el nivel de la apuesta para producir el cese de la usurpación de Nicolás Maduro en el poder. Con el respaldo de más de 60 países, ha logrado la resurrección de la oposición y ha capitalizado las protestas contra el régimen. En apenas dos meses desde que asumió las competencias del Ejecutivo Nacional, Guaidó le ha marcado la agenda a Maduro, obligándolo a jugar en posición de defensa y no de ataque, en un claro síntoma de que el ajedrez político ha vuelto a equilibrarse devolviéndole oxígeno a la disidencia.

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La oposición, escindida como estuvo en 2018 producto de la desmovilización, el cansancio y las calumnias contra la dirigencia, demostró que en política no existe en out 27 y que siempre hay una oportunidad para emprender una acción organizada de masas con un discurso homogéneo que permita capitalizar el descontento generalizado contra un régimen que metió al país en el camino de la hiperinflación y el empobrecimiento de más del 90% de los venezolanos. Camino que inició Hugo Chávez y que reforzó Maduro con políticas macroeconómicas vetustas cuya ineficacia ha sido demostrada desde finales del siglo XX en América Latina.





Guaidó ha elevado el nivel de la apuesta contra Maduro. Ya anunció una poderosa y nutrida marcha hasta el Palacio de Miraflores. Ha pedido el respaldo de la base opositora. Entiende el presidente interino que la solución pasa primero por Venezuela. Que son los venezolanos los únicos llamados a hacer el trabajo que nadie en el exterior hará como un gesto altruista, pues en política internacional no existen amigos sino intereses.

Arriesgando su integridad física y el secuestro de Roberto Marrero, Guaidó ha retado a Maduro a ponerlo tras las rejas. Obliga a la tiranía a jugar una carta que podría significar el final del régimen socialista.

Con el país ahogado en la hecatombe política, económica y social, el trabajo de toda la oposición es uno solo: respaldar a Juan Guaidó. Sumar, en lugar de restar. Cualquier cosa distinta a ello, es hacerle el favor a Nicolás Maduro, quien se aferra al poder y se aprovecha de las divisiones de la oposición y de la calumnia contra sus dirigentes, muchas veces orquestada desde el régimen, y en otras oportunidades, irónicamente, aupada por sectores radicales que se autodenominan opositores.





 

 

 

 

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