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Bajos salarios, corrupción y falta de insumos es lo único que hay en el sector salud

El Cooperante | 18 julio, 2018

Caracas.- La crisis  en el sector salud  parece no tener fin. Bajos salarios, corrupción y escasez es lo único que hay. Y es por ello, que desde hace 20 días el personal médico y enfermeras se han ido a la calle a exigir mejoras laborales e insumos para trabajar. Sin embargo, las protestas no han llamado la atención del Gobierno venezolano que prometió resolver el conflicto general del país si ganaba el 20 de mayo.

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Las enfermeras ganan alrededor de  500 mil bolívares quincenal, mientras que un efectivo de la Fuerza Armada de alta jerarquía, según datos extraoficiales, es de al menos 200 millones de bolívares.  El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, señaló  que estimaciones hechas por el gremio, el salario de un profesional en el área debería ser al menos de “200 sueldos mínimos”.

Indicó en el programa “A Tiempo”, transmitido por Unión Radio, que “iniciamos nuestra petición con 200 salarios mínimos para el médico interno y médico rural, (recién graduado), para el médico residente 220 salarios mínimos, para el médico 1, 230 salarios mínimos, para el especialista 1 y de allí en adelante hasta cerrar el último cuadro del escalafón máximo que es el médico de salud pública 3 y el médico director de hospital tipo 4 con 420 salarios mínimos”.

“Trabajo y trabajo y no puedo ni siquiera hacer un mercado en mi casa. Tengo una hija de 12 años que no puedo comprarle nada, no puedo comprarle ni comida ni ropa ¿Qué voy a hacer cuándo me den la lista escolar? No puedo comprarle ni una libreta”, dijo por su parte una enfermera del Hospital Pérez Carreño a esta redacción.

El gremio completo exige poder ejercer con dignidad su profesión. Pero esta es una deuda pendiente que el Gobierno no ha podido saldar.

Un sistema de deudas, pacientes a la deriva

Datos aportados por Transparencia Venezuela  el Gobierno destinó 5,9 billones de bolívares  en 2017 al sector salud, pero no alivió el calvario por el que pasan los venezolanos cuando se ven precisados a acudir al sistema de salud público. Del análisis sobre el sector salud, cuyos avances fueron presentados a la Asamblea Nacional,  destaca el contraste entre la cifra que según el Estado se destinó para prestar una atención digna a los venezolanos y la realidad compleja de la que son víctimas los ciudadanos en cualquier centro asistencial del país.

Se trata de la confluencia de situaciones que van desde la alta rotación ministerial (nueve ministros durante la gestión del fallecido Hugo Chávez y siete, en la de Nicolás Maduro), ausencia de mecanismos para controlar el dinero, opacidad en la gestión pública, aumento del control militar y débil legislación, entre otras irregularidades que derivan en muchas ocasiones en hechos de corrupción que quedan impunes.

La responsabilidad de altos funcionarios del Gobierno nacional en la vulneración de los derechos a la salud y a la vida es una deuda aun por saldar ante la justicia venezolana. El presupuesto inicial pasó de Bs. 563.137.185.906 Bs.5.901.921.710.296 (presupuesto final), con la aprobación de recursos extraordinarios.

Es una cantidad que pudiera hablar bien de la intención del Gobierno de resguardar el derecho a la salud de los ciudadanos.  Sin embargo, aunque los fondos aumentaron en 948%, esto no representó una mejora sustancial en la calidad de la asistencia ofrecida en materia de salud por el Estado. Al analizar esos créditos adicionales que abultaron el presupuesto, Transparencia Venezuela encontró que de 28 proyectos del Ministerio de Salud, solo 12 recibieron fondos adicionales, mientras que la mayoría, 16 proyectos contaron únicamente con su presupuesto inicial para su ejecución anual.

En el seguimiento al sector se evidencia que entre los proyectos que no recibieron recursos adicionales durante el transcurso del año 2017 se encuentran:

-Promoción  de  condiciones  y  estilos  de vida saludable para la prevención del cáncer en la población venezolana.

-Fortalecimiento de la atención integral de las  enfermedades  crónicas  no transmisibles en la población venezolana.

–Fortalecimiento de la red de bancos de leche humana y lactarios institucionales existentes en el país.

-Fortalecimiento de los servicios regionales que atienden pacientes con: VIH/Sida/Enfermedades de transmisión sexual, enfermedades respiratorias tuberculosis, asma, Enfermedades Pulmonares  Obstructivas  Crónicas (EPOC), Hepatitis y bancos de sangre.

-Organización estructural y funcional de la red de atención Ambulatoria en las Áreas de Salud Integral Comunitaria (ASIC).

–Actualización, seguimiento y control del esquema ampliado de Inmunizaciones en el país.

-Consolidación de la gestión en salud ambiental, desde el ámbito nacional para el mejoramiento de las condiciones sanitario ambiental.

-Fortalecimiento de la gestión sanitario ambiental en el manejo adecuado de los desechos peligrosos, generados en los establecimientos de salud.

-Atención en Salud integral para personas con discapacidad.

–Sistema Integral de Suministro de Insumos para la Salud.

-Humanización de la Atención en la Salud Mental para la Vida Sana.

A la falta de continuidad en la gestión, con más de una docena de ministros  de salud en la autodenominada Revolución- cuatro de ellos militares- y al abultamiento alarmante del presupuesto, se añade el daño a la República por corruptelas en todos los niveles de administración.

Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo en el planeta, pero padece una recesión económica desde hace cinco años que se traduce en escasez de alimentos básicos y medicinas, todo en medio de un proceso hiperinflacionario.

En la actualidad, el salario mínimo venezolano se ubica en 5.196.000 bolívares por mes , que no alcanzan para comprar siquiera un kilo de carne.

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