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Bandas se dedican a raptar niños venezolanos que emigran solos para actos “ilícitos y esclavitud”

El Cooperante | 7 octubre, 2018

Caracas.- Según distintas organizaciones -que estudian la diáspora venezolana- indicaron que fueron llamadas por autoridades brasileñas para el asentamiento de niños en situación de calle y que habitan a las afueras de los campamentos de refugiados que habilitó el Gobierno de Brasil para afrontar el éxodo venezolano y que, de acuerdo con instituciones defensores de los derechos humanos, niños entre los 9 y 12 años de edad han emigrado sin la compañía de un adulto y dejando así su integridad física en el nivel más agudo nunca antes visto. Colombia y Brasil son los destinos a los que llegan, por la facilidad de acceso terrestre a través de las fronteras en el suroeste del país con San Antonio del Táchira para llegar a Cúcuta y, en el sureste, con Santa Elena de Uairén para cruzar a Boa Vista, capital del estado de Roraima, fronterizo con el pueblo de Pacaraima.

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El director de la ONG Red de Casas Don Bosco, Leonardo Rodríguez Angola, dio a conocer este hecho tan impactante para el ojo de la opinión pública. Según relata Rodríguez, a mediados de mayo y principios de junio de este año viajó a esas localidades para constatar el alerta que emitían autoridades brasileñas: “Niños a la intemperie, sin documentación, sin padres ni hermanos, susceptibles de ser captados por mafias de tratas de personas, maltrato, esclavitud moderna y hasta redes de actividad sexual”.

Rodríguez Angola, abogado y técnico experto en materia de niños y adolescentes, esclareció que durante mayo y junio 750 venezolanos transitaban diariamente la frontera con Brasil; de esa cifra, “al menos había de 5 a 10 niños solos”. El jurista refirió, además, que se han registrado casos en los que los padres abandonaron a sus hijos “y en los que el Gobierno de Brasil –en Boa Vista– se apegó a los tratados internacionales en materia de protección y garantía de sus derechos, hasta ubicarlos en casas abrigo y definir su situación, porque Brasil opta por la adopción de niños abandonados en calidad de refugiados”, explicó.

También expresó que lo anterior no ocurre con los niños que deambulan por las calles de Pacaraima. “Encontraron otras formas de supervivencia que no las traían de Venezuela: pedir para comer u organizarse en grupos para conseguir cosas a través del hurto. Cuando conversas con ellos te encuentras con historias de niños que tenían una maestra, compañeros de clase, veían televisión en sus casas y tenían padres profesionales. Eran niños provenientes, en su mayoría, de los estados Bolívar, Monagas, Anzoátegui, Sucre y Delta Amacuro”, detalló.


En Brasil. El abogado alertó sobre la actuación en la zona de mafias dedicadas al tráfico de personas, las cuales podrían aprovecharse de ese anormal flujo migratorio de niños solos para sus negocios ilícitos y otras formas de esclavitud moderna. “Estos niños son captados para trabajos diarios forzosos, y son explotados y no son remunerados”, expuso el especialista, al tiempo que aclaró que en Boa Vista se encontró con niños que eran explotados por sus propios padres.

El panorama se pone aún peor porque de la etnia indígena warao, proveniente del delta del Orinoco, se contabilizaron 150 niños que, además de presentar cuadros críticos de salud, se les vio como indigentes en las calles de Pacaraima y Boa Vista, sin sus padres.

“A diferencia de los niños criollos –por llamarlos de alguna manera– estos niños indígenas actúan en grupos hasta de 10 y 12 integrantes. Los varones dominan a las hembras de 10 a 12 años de edad y son a quienes les corresponde pedir en las calles; algunas veces hasta ser víctimas de abuso sexual y otras que lamentablemente ceden a favores sexuales por la necesidad de sobrevivencia”, manifestó Rodríguez Angola.

En Colombia. Por su parte, Javier Tarazona, director de la ONG Fundaredes, detalló que en lo que va de año la organización que preside ha contabilizado, al menos, 50 niñas de 10 a 14 años “que, aparte de viajar solas, fueron reclutadas contra su voluntad por mafias de tratas de personas que actúan como cazadores de presas jóvenes –casi niñas– porque son más costosas”.

Este instituto registró que entre los meses de enero y abril de este año, Colombia atendió a 418 venezolanos menores de edad víctimas de abuso sexual y de redes de tratas de personas, maltrato y trabajo forzoso. De esa cifra, 234 son hembras y 184 son varones; de esta cantidad 159 niños tienen de 1 a 5 años de edad. Mientras que en 2017, el mismo ente gubernamental registró que había 26.349 niños, de los cuales 3.346 eran menores de 5 años.

Con información de El Nacional.

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