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NYT: Beneficiarios de la GMVV se debaten entre la desilusión y el agradecimiento por una vivienda

El Cooperante

El Cooperante.- A pesar de existir beneficiados de la Gran Misión Vivienda Venezuela en todo el país, muchos de ellos se sienten desilusionados por el hecho de que en lugar de contar con una solución para vivir, la vivienda adjudicada por el Estado se convirtió en un lugar donde pasan innumerables problemas para “vivir viviendo”.

En reportaje realizado publicado en The New York Times sobre Venezuela, el diario entrevistó a varios beneficiarios de la misión , como a Coromoto Carmona, quien perdió su vivienda en la tragedia de Vargas de 1999. Pasó cinco años en albergues y en 2004 le otorgaron su actual vivienda, pero allí comenzarían otros problemas: no hay colegios cercanos ni establecimientos para comprar alimentos, además el servicio de agua llega una vez a la semana y por cuatro horas.

Carmona indicó que el fallecido presidente Hugo Chávez le había prometido que le entregaría los títulos de propiedad de sus viviendas, pero la beneficiaria sólo recibió un papel que indicaba que tenía permiso para habitar en el departamento.

Uno de los arquitectos que trabajó en la construcción de Ciudad Miranda, Franco Micucci, indicó que los problemas que enfrentan los que viven en el urbanismo, son los mismos que tienen otras edificaciones en el resto del país, agregó que cuando se realizaron los planos estaba prevista la construcción de escuelas y servicios, pero no se realizaron.

Carmona comenta que durante la campaña electoral para los comicios parlamentarios, ella recibió amenazas de grupos de colectivos: “Me dijeron: El gobierno te va a quitar la casa”.

Por otra parte, Marquesa Alcendra quiere irse de la casa que se le otorgó, ya que tiene que comprar sus alimentos en una tienda de mercado negro que le vende los productos a precios muy altos, asimismo, a pesar de los soldados que custodian la edificación, ella colocó rejas en su casa por temor a robos.

En cambio, existen otros beneficiarios como Daniel Velázquez, que agradecen tener su vivienda en un lugar en el que prácticamente tiene todo cerca, en un edificio ubicado en el sector de Bellas Artes el centro de Caracas: “Salí de vivir en una pocilga en lo alto de una montaña donde tenía que subir 500 escalones y solo llegaba agua una vez al mes para estar aquí, donde lo tengo todo”, dijo.

 

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