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Bocio, la enfermedad que reaparece en silencio ante abandono gubernamental 

El Cooperante | 23 marzo, 2018

Caracas, 23 de marzo.-  De manera silenciosa, volvió a reaparecer una enfermedad que fue tratada y desparecida hace más 20 años y que de no prestar la debida atención de las autoridades podría propagarse.  Se trata del bocio.

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Es una enfermedad que genera el aumento de las tiroides principalmente por la deficiencia de yodo en el organismo.  El estado que se ve nuevamente afectado es Portuguesa, que en 2016 y 2017  según datos extraoficiales hubo al menos 800 casos. Los afectados  de distintos sectores refirieron tener catarro común una o dos semanas antes de la aparición del bocio, y negaron alguna patología crónica.





La mayoría de los pacientes señalaron que la alimentación de muchos depende de lo que reciben en la escuela a través de los programas de alimentación de la misma (la Corporación Nacional de Alimentación Escolar, anteriormente conocido como PAE), pero también consumen frecuentemente granos provenientes de sus sembradíos. Los sectores comprometidos también tienen en común actividad agrícola de café y/o maíz, publicó Efecto Cocuyo.

La Dirección Estatal se trasladó a un cacería donde se habría originado el caso, inició un proceso de vigilancia para indagar la causa de la patología: alimentos, aire, peso, estatura, medicamentos y ambientes. Pero, según la misma fuente, todo  quedó en planes.

En 2018, en el mismo estado, sin confirmación oficial, se detectaron 120 nuevos casos en la zona cafetalera, Santa Marta,   siendo afectados niños en edad pre escolar y escolar. El medio web El Pitazo, informó sobre la visita de una comisión especial del Ministerio de Salud, proveniente de Caracas, al caserío Santa Marta, previamente informada del hallazgo por parte de la coordinación regional de Epidemiología, que se ha mantenido en silencio hasta ahora.





Se abandonó el programa

Diversas hipótesis se han formulado para explicar el «brote», entre ellas, por efecto del consumo de agua, alimentos o la carencia de micronutrientes, como es el caso de la carencia crónica de yodo, o el consumo de productos bociógenos, en los alimentos y en el agua de beber.

Según datos de la Sociedad Venezolana de Salud Pública, la deficiencia de yodo es relativamente frecuente en zonas geográficas alejadas de la costa o en zona montañosas.  Así ocurrió en los estados andinos de Venezuela por mucho tiempo, especialmente en Trujillo y Mérida, donde el bocio era conocido en tiempo de la colonia como «paperas» o «coto «.

El yodo es un componente esencial de las hormonas tiroideas, las cuales regulan muchas reacciones bioquímicas fundamentales, en especial del metabolismo. Los principales órganos blanco son el cerebro en desarrollo, el corazón, la hipófisis, el riñón y los músculos.

En 1999, luego de la implementación de planes de salud pública, se verificaron los requisitos para declarar a Venezuela Libre de Deficiencia de Yodo, mediante  la evaluación externa por la OPS-OMS, Unicef y el ICC-IDD. Estos proyectos efectivos fueron a partir de 1999 fueron progresivamente abandonados.  Hoy, la historia es otra, justamente  en plena crisis que atraviesa la nación petrolera.

José Félix Oletta, exministro de Salud, dijo a esta redacción que son «cientos de casos» de bocio endémico por deficiencia del contenido de yodo en alimentos. Recalcó que hasta ahora no se ha registrado en otros lugares del país.

El especialista indicó sumado al abandono de políticas de salud efectivas en la región, se le agrega la desnutrición de la población, el consumo de sustancia bociógenas, entre ellos vegetales como la yuca, y que las aguas en esa zona son inhibidoras de yodo.

Sin respuestas

Pese a esto, las autoridades no ha hecho los estudios correspondientes, como saber a través de la orina la cantidad de yodo. Todo ello provoca que los niños sean los más susceptibles de la población.

Oletta dijo que el medicamento fundamental era suplir las cantidades adecuadas de yodo, siendo así, el bocio desaparece.  El doctor remarcó que la enfermedad genera un deficiencia completa en la persona y no descartó que el problema identificado pueda propagarse a otros estados si no se le presta la atención inmediata. «Si no se administra yodo, aparece el bocio», recalcó. El Ministerio de Salud no ha emitido ningún procedimiento sobre ello.