Capriles: Si no hay solución en primer trimestre del 2016 se aplicará la Constitución

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El Cooperante.- El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, considera que el retraso del Consejo Nacional Electoral (CNE) en dar los resultados electorales se debe a que el oficialismo trató de digerir los números. Con una súper mayoría opositora en la Asamblea Nacional (AN), precisó que urgen cambios dentro del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) debido a los índices de impunidad en los homicidios.

“Queremos una administración de justicia que funcione, esta es un desastre. El pueblo votó por un cambio de rumbo, en lo económico, en lo social, pero también por una institucionalidad”, aseveró en entrevista para El País de España.

Considera que las prioridades son la economía, lo social y la inseguridad. “Hay que interpelar a todos los ministros de Economía y que rindan cuentas, hay que pedir la cifra de inflación oficial, que no se sabe desde diciembre del año pasado. La diplomacia petrolera debe acabarse, no más petróleo regalado”.

Del tema de la amnistía para los presos políticos, dijo que el presidente Nicolás  Maduro debería “leer el resultado, empezar con un gesto, como liberar a los presos políticos y llamar al país a la unidad nacional”.

Hay otros temas que para nada son excluyentes, como que se resuelva de una vez la situación de los compañeros que están presos por razones políticas, pero ¿cuál es la prioridad de la gente que fue a votar el domingo? Su situación económica, personal.

Que haya un grupo dentro de la Unidad que no lo vea importante (…) Está en su derecho, pero al final ¿se va a poner de espaldas a la mayoría del país? El domingo ganó Venezuela, pero también una política, que es la que nosotros hemos propuesto”, indicó.

¿Siente que ha habido un cambio en el discurso de la oposición en este último año?

De la gente sí, se expresó el domingo. De algunos dirigentes no, no hay forma de que cambien. Creo que hay un problema serio, estructural. Yo escuché algunas declaraciones que digo: “Dios mío, no se dieron cuenta”. Lo mismo que Maduro no se dio cuenta, hay unos o unas que no se han dado cuenta tampoco de lo que pasó el domingo. No lo entendieron. ¿Cuál fue el error del año pasado? Convocaron a cambiar el Gobierno cuando tenía un 54% de apoyo popular.

Explícame cómo cambias un gobierno con ese apoyo. En la política el cuándo influye. ¿En las calles ibas a cambiar el Gobierno? Las calles son puntos de encuentro. Eso ya pasó, quedó atrás, pero fue un error que nos costó a todos.Ese es el problema de la Unidad, que cuando se comete un error lo tenemos que pagar todos.

Además, no ha habido sentido de rectificar públicamente, no han querido. Allá ellos. Ese planteamiento errado no convocó además a la mayoría del país, que vive en los sectores populares.

El Gobierno sigue culpando a la guerra económica de la derrota. ¿No es una señal preocupante que no cambien esa narrativa?

Totalmente preocupante. La guerra económica, el miedo (…) todo eso salió derrotado. Volver a esgrimir ese argumento es de alguien que está encerrado en un cuarto y no supo lo que pasó el domingo.

Maduro ha reconocido los resultados pero da la sensación de que no acepta la derrota. ¿Qué es lo que más le inquieta?

Estoy sumamente preocupado por la actitud de Maduro. Lo digo con el mejor espíritu constructivo, por las señales que ha dado. Maduro debería ponerse a la orden de la Asamblea Nacional, convocando a la unión del país, invitándoloa resolver la crisis económica. ¿Qué ha hecho? Convocar reuniones del PSUV. Sigue en el Palacio de Miraflores, pero cada vez en un cuarto más pequeño.

Perdieron 17 estados del país, algunos emblemáticos, el estado natal del presidente Chávez (…) No es que haya unos diputados de menos. Hubo un pronunciamiento claro, sin matices, contundente.

El oficialismo ha llamado a continuar la lucha en la calle. ¿En algún momento la oposición va a tener que buscar el apoyo en la calle de su nueva mayoría?

Para mí la calle tiene que ser reivindicativa, tener una causa justa, no puede ser calle por calle. Eso no lleva a ningún lado. La polarización en Venezuela no es entre pueblo y pueblo, es entre una cúpula y los venezolanos y el resultado del domingo es un resultado aplastante contra la cúpula. Si el Gobierno no cambia habrá que cambiar el Gobierno.

Estamos esperando con mucha serenidad, madurez y humildad que digieran el resultado del domingo pero la crisis hoy está peor que el domingo.

En el primer trimestre del próximo año va a haber algún tipo de desenlace o, si no hay solución, tener que promoverlo en el marco de la Constitución.

¿Habla de un revocatorio?

Cualquiera de los mecanismos que están en la Constitución hay que debatirlos y tomar una decisión. Puede ser ese, una enmienda a la Constitución recortando el periodo y convocando un proceso de elecciones (…) Hay distintos mecanismos establecidos.

¿El tema ideológico sigue jugando un papel tan importante o son más bien los intereses de esos grupos que hace que ellos no tomen ciertas medidas?

Este es un Gobierno ideológico de la boca para afuera. Basta verlos en su ejercicio. No son socialistas. Pareciera que su conflicto es que un diálogo es una señal de debilidad, cuando es todo lo contrario. Maduro ha podido ser el estadista el domingo en la noche. Si hubiese convocado a un diálogo en el país, ese mismo día, recupera terreno. El mundo lo hubiese visto como un estadista. ¿Qué hizo Maduro? Todo lo contrario. Decir que perdió las elecciones porque la oposición escondía la comida.

El mismo argumento que usó en la campaña, lo volvió a repetir en la noche. Provocaba llamarlo y decirle: “Nicolás, ¿usted vio el resultado? Lo que te dieron fue una pela. A ti y a tu gobierno. No tanto a tus candidatos. Por eso, yo estoy como venezolano muy preocupado porque sé la situación, la tensión que hay en este país. Yo no he subido el verbo, todo lo contrario. Vamos a darle chance, para que digieran.

¿Con qué parte del chavismo se pueden tender puentes? De esos grupos, ¿con cuál cree que es más fácil dialogar?

Probablemente, con los del 4F. Son algunos gobernadores, compañeros del presidente Hugo Chávez, de su proyecto del 4 de febrero, el intento de golpe del año 92. He podido conversar informalmente con algunos y diera la impresión que hay mucha más conciencia de la gravedad de la crisis que hay en el país y de la incapacidad del gobierno en este momento. Todo dirigente del gobierno que tenga contacto con el pueblo, sin posiciones fanáticas, creo que es, sin duda alguna, un interlocutor válido para abrir un canal de comunicación.

Son conscientes de que el problema en Venezuela no es que la oposición esconde la comida, ni es Obama ni es Rajoy.

¿Sigue pensando en la presidencia?

Para nadie es un secreto mi aspiración de dirigir este país. Todas las aspiraciones son legítimas, además. Yo no descalifico la aspiración que pueda tener cualquiera. Es su derecho. Hay un árbol que tiene raíces mucho más profundas que las que un sector de la oposición pensaba que tenía. Aquí se hizo un esfuerzo con muchos recursos económicos, con mucho lobby afuera en términos de propaganda para tratar de destruir mi liderazgo y no pudieron. ¿Qué va a pasar después? No sé, en este momento, mi principal preocupación es la economía de mi país, la situación de crisis, la profunda inestabilidad en la que se encuentra Venezuela.

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