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La Lupa

Cecodap y el beso lésbico en Lightyear: "Los niños están preparados para ver la película"

"La polémica que se genera en torno a la escena refleja más el temor que pueden tener los adultos, que la propia visión de los niños. En el mundo que vivimos los muchachos suelen estar mucho más informados de lo que pensamos, creemos que los niños están al margen o en una burbuja, que no captan lo que pasa a su alrededor y no es así. Hoy tienen conocimiento e información que nos puede sorprender", dice Fernando Pereira

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Caracas / Foto Portada: Cortesía.- Justo en el mes del orgullo gay, la última película animada de Disney-Pixar se acaba de estrenar, y ha arrasado en las redes sociales debido a la polémica que ha generado una de sus escenas. La historia de uno de sus personajes más representativos, Buzz Lightyear de Toy Story, incluye el primer beso entre mujeres de la compañía de entretenimiento que en octubre del año próximo cumplirá 100 años. Pese a que ha sido prohibida en varios países, entre ellos los Emiratos Árabes Unidos, Malasia, Egipto e Indonesia, en Venezuela se estrenó hace unos días y en Cecodap piensan que "en el mundo que vivimos los muchachos suelen estar mucho más informados de lo que pensamos".

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En un momento en el que muchas series de televisión de 'streaming' en las que hay representaciones del mundo LGTBQ+ se han proyectado, como 'Sex Education', 'Euphoria' o 'Heartstopper', la inclusión de un beso lésbico en Lightyear podría significar el inicio de la normalización del colectivo entre los más pequeños de la casa. La productora de la película, Galyn Susman, comentó que "es estupendo que formemos parte de algo que está dando pasos adelante en la inclusión social, pero es frustrante que todavía haya lugares que no están donde deberían estar".

El tema se convirtió en tendencia en Twitter hace unos días, con sus defensores y retractores. El Cooperante profundizó consultó a Cecodap, a representantes de la comunidad LGTBQ+ y por supuesto, a padres venezolanos para saber qué piensan sobre la polémica y cuál es el verdadero mensaje detrás de la escena, al menos en nuestro país.

Es un momento educable

Fernando Pereira es educador, orientador, investigador y especialista en la protección de la niñez y adolescencia, además, es fundador y director de Cecodap. En contacto telefónico con este portal, destacó que desde la organización venezolana que se fundó en 1984, entienden el film como una oportunidad para que padres e hijos aprendan mutuamente.

"La polémica que se genera en torno a la escena refleja más el temor que pueden tener los adultos, que la propia visión de los niños. En el mundo que vivimos los muchachos suelen estar mucho más informados de lo que pensamos, creemos que los niños están al margen o en una burbuja, que no captan lo que pasa a su alrededor y no es así. Hoy tienen conocimiento e información que nos puede sorprender", expresó. "Desde Cecodap lo vemos como un momento educable, si al niño que esté viendo la película esta escena le genera algún tipo de inquietud, es el momento perfecto para conversar con su representante, para preguntarle qué piensa y de allí desarrollar un intercambio, un diálogo que evidentemente estará marcado por la valoración y creencia de cada familia".

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Pereira subrayó que esto no se trata de ficción porque los niños saben que existen personas con orientación sexual hacia otros de su mismo sexo. "La película está reflejando esa parte de una comunidad, que comparte esa forma de ser y estamos menospreciando la sociedad en la que vivimos, sin duda, ya que como nunca antes los muchachos tienen a su alcance mayor información, estamos frente a la generación que genera más contenido a través de las redes sociales, series y películas. Y nos enfrentamos a que muchas veces estos contenidos no son aptos para su edad, y que ven mensajes mucho más crudos que la escena de esa película".

Sobre si el niño venezolano está preparado para ver esta película, el orientador respondió con un tajante sí, ya que el niño y el adolescente venezolano están expuestos a otras situaciones mucho más complicadas.

"Sí están preparados para ver una imagen de ese tipo, porque de hecho les toca vivir realidades mucho más complejas, buena parte de los hogares viven en ambientes sin intimidad, de promiscuidad, familias diversas y nuevamente, reitero, en comunidades y familias donde hay personas con orientación sexual de personas del mismo sexo, que son homosexuales, o lesbianas: esto para el niño venezolano no es desconocido".

A su juicio, lo importante es responder las preguntas que surjan en el momento y que el representante mantenga el respeto hacia los DD. HH, e independientemente de su condición, orientar al menor a la no discriminación. "Esto es fundamental para el niño venezolano y de cualquier país del mundo".

¿Qué le debería responder el padre o la madre a un niño si le pregunta por qué se besan dos mujeres?

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- Primero, le preguntaría al niño o a la niña porqué cree que esas dos chicas se besan y según la respuesta, como padre o madre, o si me pide que me pronuncie le diría que se quieren, que son dos personas que demuestran afecto. De acuerdo a la edad, si es más grande, evidentemente el niño irá pidiendo más información, pero no le daría más información de la que está necesitando o está en capacidad de manejar.

En Cecodap cuando hacemos actividades en liceos y colegios privados y públicos, vemos que esta nueva generación tiene una actitud de mucha más apertura, mucho más flexible que otras generaciones anteriores. Percibimos que tienden a verlo con mayor amplitud que la que nosotros pensamos.

Activista por los derechos de las minorías sexuales y presidente de la asociación civil Venezuela Igualitaria, Giovanni Piermattei

"Cuestionan un beso, pero permiten videojuegos violentos y canciones machistas"

Para conocer la opinión de la comunidad LGBTI, El Cooperante contactó al activista por los derechos de las minorías sexuales y presidente de la asociación civil Venezuela Igualitaria, Giovanni Piermattei. En conversación telefónica condenó que vivamos en el año 2022 y la sociedad todavía crea que ser gay o lesbiana es un delito o una enfermedad mental.

Explicó que vivimos en una sociedad eurocéntrica y cristianocéntrica, que a través de las distintas instituciones sociales nos ha enseñado, incluyendo a la población LGBTI, que existe una única forma de ser en lo sexuado: varones y mujeres que se relacionan afectiva y sexualmente como heterosexuales, y que a pesar de los muchos avances en una treintena de países del mundo en materia de protección, goce y ejercicio de los DD. HH. por parte de las personas LGBTI, lucha que se enmarca en la reivindicación de nuestra dignidad, no ha sido fácil deconstruir y se sigue cuestionando la dignidad de estas personas, con base en interpretaciones bíblicas enclavadas en el imaginario colectivo.

Por tanto, Piermattei dijo que no debe sorprender "para nada" esta polémica sobre la escena de Disney.

"Ser gay, lesbiana o trans ha pasado por ser un pecado, un delito y una enfermedad, que a pesar de que hace más de 30 años fue despatologizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), esas raíces de odio que nos ven como personas pecadoras, delincuentes o enfermas, no dejan de encontrar tierra fertil para su desarrollo y sostenimiento", precisó. "Ser gay no es el resultado de un aprendizaje, porque de ser así, hubiésemos aprendido a ser heterosexuales, pues venimos de familias heterosexuales, la gran mayoría de las personas adultas de hoy, el cine, la radio, la tele, la educación y la salud, todo está concebido para heterosexuales y sin embargo, existimos, y ¿dónde lo aprendimos?".

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A su juicio, lo único que podría aprender el niño con estas escenas es que existen otras formas de amar, distintas a las que vemos en vallas publicitarias. "Podría reconocerse, si es su caso y crecer sin miedo, sin culpa ni vergüenza. También aprendería a respetar a quien es diferente, a lo que vemos con mayor frecuencia, pero que por no ser lo más común debe considerarse anormal".

"Cuestionan un beso entre dos mujeres como algo no apto para la infancia, pero entre otras tantas cosas, les compran video juegos violentos, se divierten cuando sus hijos cantan canciones cargadas de violencia machista, sexo, y obscenidades, por el simple hecho de que reproducen el modelo culturalmente normalizado", fustigó.

Sin importarle cuál sea el objetivo real de la industria del cine al incorporar este tipo de escenas y personajes en contenidos para niños, niñas y adolescentes, Piermattei consideró que son una manera certera de visibilizar la existencia de la comunidad LGTBQ+ e ir "normalizándolas" culturalmente, así como promover el respeto a las diferencias legítimas en la naturaleza humana.

- ¿Qué le dice a quienes consideran que este tipo de películas puede incitar o confundir a niños pequeños?

Nadie nace con prejuicios, se incorporan a nuestras vidas a través del aprendizaje, especialmente del modelaje de las personas adultas que nos rodean. Un niño o niña que ya tiene incorporado prejuicios aprendidos de sus familiares, de seguro no se confundirá, sentirá rechazo como quienes le enseñaron a rechazar las diferencias, y como lleva incorporada la negación de la dignidad de quien es diferente, pues lo incitará a salir de la sala de cine.

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Mientras que el niño o niña que no tenga prejuicios aprendidos, no tendrá herramientas para valorar como negativa la escena, verá un beso y ya, como el que se dan sus papá y su mamá, o alguna pareja heterosexual cercana.

- ¿Cree que los niños nacen con preferencias sexuales o se va formando esto en el camino?

-¿Importa acaso? Lo que realmente importa es que existimos, somos personas, somos humanos, y tenemos que gozar de la misma dignidad y en consecuencia del respeto y respetar se traduce en los mismos derechos con los mismos nombres.

¿Y los padres?

Alfredo Rodríguez, padre de una niña de cuatro años y un niño de un año y medio.

"No creo que tenga nada de malo porque crecimos viendo comiquitas como Bugsbunny en donde el personaje se besaba con hombres, y otras películas como Lilo y Stich donde los principales no tienen padres, viven con su hermanastra y así un sin fin de ejemplos. El punto es que hay muchas situaciones no convencionales que se muestran en la ficción y no por eso, el niño tiene que imitarlas. Creo que están exagerando y todo tiene que ver con la llamada generación de cristal".

Paola Rojas, madre de un niño de 13 años, cursa séptimo grado.

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"No la hemos visto, pero yo dejaría que vea la película, me parece extremo que personas piensen que esto está mal. Lo que no dejaría que viera es una película violenta, eso si no me gusta, o de sexo. Pero creo que están exagerando con lo del beso".

Valeria Castañeda, madre de cuatro: niños y niñas, entre 4 y 13 años.

"La verdad no he visto la película, pero sí siento que eso es como raro delante de los niños. No estoy en contra de la homosexualidad, ni nada, sino que siento que también se lo quieren meter a los niños por los ojos. Creo que uno como madre y padre es el que tiene que estar pendiente. Pero yo por lo menos, no los llevaría a ver esa película".



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