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17 puertas eléctricas de hierro no fueron suficientes para que “El Chapo” no escapara

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Jose Á. Palacios.- Un laberinto de concreto y metal y 17 imponentes puertas eléctricas de hierro conducen al calabozo número 20, celda que el fugado capo Joaquín “El Chapo” Guzmán, habitó durante 17 meses.

Guzmán Loera, considerado hasta su captura en 2014 como el narcotraficante más poderoso del mundo al frente del Cártel de Sinaloa, ocupaba una de las escasas diez celdas del pasillo de “tratamientos especiales” en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en las que los reos permanecen completamente aislados.

Para llegar a la celda hay que pasar por múltiples filtros de vigilancia, además de atravesar 17 puertas de hierro que sólo pueden ser abiertas de manera electrónica por custodios que vigilan desde casetas de vidrio; acceso que autorizan solo con previa identificación en mano.

El penal del Altiplano, construido hace unos 25 años, era considerado un centro de reclusión inexpugnable y ejemplar hasta el sábado pasado cuando “El Chapo” Guzmán logró escaparse.

Aunque en 2004 sucedió otro incidente grave relacionado con este capo, cuando su hermano Arturo “El Pollo” Guzmán, fue asesinado en uno de los locutorios.

Con información de El Nuevo Herald (Fotos agencias)

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