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Cinco innovaciones para que los vehículos eléctricos sean más limpios que nunca

Si compañías como la neerlandesa Aceleron pueden materializar esta idea, no tardaremos en ver baterías para vehículos eléctricos más eficientes y ecológicas

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Caracas.- La reciente cumbre del clima COP26 celebrada en Glasgow subrayó el compromiso global por una economía neutra en carbono, y el transporte tiene que ver mucho en este asunto.

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Desde la invención de los vehículos motorizados, el motor de combustión ha desempeñado un papel clave en su desarrollo; sin embargo, la idea ahora es irlos retirando gradualmente a favor de vehículos eléctricos con batería, que son más limpios y eficientes. Sin embargo, la pregunta es: ¿cómo podemos hacer que sean realmente ecológicos?

En este artículo presentamos cinco innovaciones recientes que podrían darnos la respuesta que buscamos.

El ejemplo de los teléfonos inteligentes

Una de las grandes preocupaciones del cambio al coche eléctrico es la cantidad de residuos que se producirán. Las baterías actuales tienen un índice de obsolescencia alto: los diferentes componentes están soldados, lo que dificulta la identificación de las piezas defectuosas. Se estima que, en todo el mundo, se desecharán 12 millones de toneladas de baterías usadas antes de 2030, una cifra alarmante si tenemos en cuenta la emergencia climática de nuestro planeta.

Los investigadores se han fijado en otros sectores en busca de soluciones. Por ejemplo, las baterías de los teléfonos móviles, más pequeñas pero más eficientes, tienen los componentes unidos sin soldar, por lo que resultan más fáciles de desmontar y mantener. Ello podría aumentar su vida útil hasta en diez años, según los expertos.

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Si compañías como la neerlandesa Aceleron pueden materializar esta idea, no tardaremos en ver baterías para vehículos eléctricos más eficientes y ecológicas.

Un «pasaporte» ético

El movimiento global hacia bienes electrónicos ha afectado a la mayoría de las industrias. Aparte de las ventajas medioambientales, las empresas de todos los sectores buscan ofrecer incentivos adicionales para que los clientes apuesten por la energía eléctrica. Por ejemplo, las tiendas lanzan promociones online para fomentar las compras por internet, mientras que los casinos online ofrecen bonos gratuitos que no se consiguen en los casinos presenciales. En la industria del vehículo eléctrico, los fabricantes de automóviles consideran que la satisfacción de saber que una batería se ha producido éticamente basta para convencer a los consumidores a dar el paso.

Este planteamiento está impulsando un proyecto de la Global Battery Alliance (GBA), que planea lanzar un «pasaporte» para las baterías eléctricas para finales de 2022. El documento pretende presentar un registro de la vida de la batería que incluya los riesgos medioambientales y sociales que ha conllevado su producción. Esta iniciativa voluntaria cubre los abusos de los derechos humanos y el consumo de energía, y pretende ofrecer a los consumidores una imagen clara de lo que compra.

Audi y Renault son dos de las grandes marcas que se han sumado al proyecto, y la GBA espera que otros grandes nombres de la industria se suban al carro antes de su lanzamiento el año próximo.

Almacenaje de energía

Aunque las baterías alcancen el final de su vida útil, no es necesario desecharlas.
Connected Energy ha tenido la idea de convertir las baterías usadas en unidades de almacenaje de energía. La empresa británica retira las baterías de los vehículos y las coloca en unidades de energía de segunda vida. Una vez allí, las conecta a un sistema informático que gestiona los índices de carga y descarga y la disponibilidad de energía.

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La eficiencia es la clave del sistema: según un estudio, cada megavatio/hora que ofrece ahorra en torno a 1100 toneladas de dióxido de carbono. Y cuando los propietarios empiecen a actualizar su vehículo eléctrico de aquí a unos años, proliferarán las baterías usadas, lo que serán buenas noticias para empresas como Connected Energy. Y para el medio ambiente.

Metales útiles

El almacenaje de energía no es la única opción de reciclaje de las baterías usadas. Fundirlas permite separarlas en piezas más básicas: una aleación metálica de cobre, cobalto y níquel por un lado, y un concentrado a base de litio por el otro.

Umicore, una empresa que emplea técnicas innovadoras para crear estas aleaciones tan útiles, subraya que se necesita muy poca energía para fundir baterías, ya que estas generan una gran parte del calor necesario para su fundición.

Un mejor uso del litio

Hablando del litio, los procesos de adquisición tradicionales consumen mucha energía, en especial a través de acuíferos subterráneos. Este proceso emplea bombas para extraer grandes cantidades de agua salada de la tierra, que luego se evapora y deja un depósito de litio.

La nanofiltración es una técnica vanguardista pensada para reducir el consumo de energía. La compañía francesa Eramet ha invertido 145 millones de euros en este sistema, que filtra el agua a través de gránulos minerales naturales. Este proceso permite doblar el volumen de litio obtenido y reducir los costes energéticos y los residuos. La empresa ha anunciado recientemente la construcción de una nueva planta de litio en América Latina que cubrirá el 15 % de la demanda europea.

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Más que promesas políticas, lo que el planeta necesita ahora mismo son medidas decisivas. Los vehículos eléctricos son una parte de la lucha contra el cambio climático, pero es necesario tomar medidas sensatas y progresistas como las expuestas en este artículo si queremos cumplir los objetivos de la COP26; al fin y al cabo, los hechos son más elocuentes que las palabras.



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