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Economía

Claves para entender la maniobra del gobierno con la fluctuación del dólar

Un extraño e inexplicable incremento de las reservas internacionales el día 3 de septiembre le ha dado un margen de maniobra al gobierno para contener la demanda del dólar, aunque el Banco Central de Venezuela no ha dado razón alguna sobre el origen del incremento: las reservas pasaron de un piso histórico de 6.188 millones de dólares, a 11 mil 284 millones de dólares: pero hay también números “chiquiticos” que no pueden pasarse por alto

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Caracas.- Debido a razones estacionales, la variación del tipo de cambio tiende al alza en las festividades navideñas. No obstante, la conducta del dólar no oficial ha sido inusualmente estable. Incluso, luego de pasar la barrera de los 5 bolívares, terminó retrocediendo la semana pasada. La cotización de la divisa estadounidense fluctúa entonces en una banda. El gobierno impide que el precio se salga de dicha banda, por ahora, y con los recursos que tiene disponibles a la mano. Todos los pronósticos de un tipo de cambio de hasta diez bolívares por dólar al cierre del año se han caído. También se cayeron los pronósticos del Fondo Monetario. De hecho, ya han transcurrido tres meses con una inflación mensual de un dígito. Hay razones. Y aquí las vamos a estudiar de manera sucinta.

En una nota que publicamos en julio, nos anticipamos a lo que hoy está ocurriendo con el comportamiento de la inflación. La caída es sostenida. Descendió desde los 46,6 puntos en enero hasta un piso de 6,8 en octubre, mientras que noviembre se comportó al alza con 8,4 puntos. De cualquier modo, el hecho de que hayan transcurrido 11 meses con variaciones intermensuales inferiores a 50%, pone a Venezuela a una raya de salir del ciclo hiperinflacionario, según teoría económica (Phillip David Cagan).

Es dable destacar el hecho de que las variaciones intermensuales del índice de precios al consumidor acumulen tres meses con un solo digito, y que estas variaciones, reportadas por un cuestionado Banco Central, sean respaldadas tácitamente por el Observatorio Venezolano de Finanzas (administrado por exdiputados opositores) que ha presentado cifras similares a las del ente emisor.

Explicamos también que la política de encaje legal (85 puntos) castiga el crédito y en consecuencia, castiga el multiplicador monetario bancario, definido por F. Mochón como “el cociente entre los nuevos depósitos y el aumento de las reservas” (Economía, Teoría y política, p.461) evitando que este se convierta en variable que empuje la inflación o la demanda del dólar.

El reporte de la variación de liquidez monetaria (M2) del Banco Central de Venezuela advierte un incremento anualizado (diciembre 2020-diciembre 2021) de 449,6% (cálculo nuestro), versus una variación anualizada de 1.1975,5% del índice de precios al consumidor. Dicho de otro modo, el ritmo de expansión de la liquidez ha sido menor que el de la inflación. El nivel de M2 a la fecha es de 3,2 millardos de bolívares, que comprarían apenas 694 millones de dólares, tomando como base de cálculo la tasa interbancaria.

Además, advertimos en ese entonces un asunto clave: que el desempeño de los indicadores de inflación y del tipo de cambio al cierre del 2021 dependerían de un factor: el gasto ejecutado por el gobierno camino de las elecciones regionales, con los resultados harto conocidos.

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Una ejecución fiscal masiva ceteris paribus (manteniendo todo lo demás constante) hubiera disparado el tipo de cambio a niveles superiores a los actuales, debido a que hay una apreciación cambiaria. Esto no ocurrió. Y no ocurrió porque el Gobierno se dedicó a quemar reservas internacionales para incrementar la oferta de divisas en el mercado interbancario procurando abastecer la demanda, que en las condiciones de Venezuela, tiende a ser una demanda “infinita”, porque el bolívar ha perdido sus tres funciones esenciales: medio de pago, reserva de valor y unidad de cuenta. Varias inyecciones semanales estabilizaron el tipo de cambio, que cruzó la barrera de los 5 bolívares y luego retrocedió hasta 4,68 bolívares.

De hecho, un extraño (dada la opacidad del gobierno) asiento contable del BCV incrementó en un 82,3% las reservas internacionales, que se mantuvieron en un piso histórico alrededor de los 6 millardos de dólares durante todo el 2021. El ente emisor no ha explicado el origen de los fondos, pero el comportamiento de disminución de las reservas en las últimas semanas sustenta la hipótesis de la inyección de dólares en el mercado interbancario.

Bandas en azul muestran aumento y bandas en rojo disminuciones

De cualquier manera, los pronósticos del Fondo Monetario Internacional con respecto a Venezuela quedaron divorciados de los números de la radiografía final: el organismo proyectó una contracción del Producto Interno Bruto de 10 puntos y una inflación de 5.500% acumulada.

Pero el gobierno no debe cantar victoria. El “asiento contable” de una baja inflación y una posible recuperación del Producto Interno Bruto en 2022 como efecto rebote tras una larga recesión, tiene su principio de “partida doble”: la pobreza, que se ubica en 94% según el último estudio Encovi analizado para El Cooperante por Ricardo Sucre y que define a Venezuela como una sociedad estática, sigue siendo un enorme desafío. El Gobierno no puede seguir en la tónica de publicar las cifras cuando le conviene, ocultando los datos negativos.



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