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“Maduro lo está haciendo mal”: Colombianos en Caracas rechazan que los tilden de paramilitares

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Lohena Reverón.- Pese a sus disculpas anticipadas, las recientes declaraciones del presidente Nicolás Maduro sobre los ciudadanos de origen colombiano que viven en Venezuela, fueron recibidas de manera negativa en los guetos que hay en la Gran Caracas de hombres y mujeres nacidos en el vecino país. Incluso los mismos criollos alegan que estos son trabajadores, al tiempo que asumen que muchos de estos han contribuido por décadas al desarrollo del  país para que ahora pretendan vincularlos a todos con presunto paramilitarismo.

“Es al revés, los venezolanos se están yendo a Colombia, sobre todo los jóvenes, en busca de lo que a nosotros se nos negaba hace 40 años”. Así responde el señor Víctor Sánchez, ciudadano colombiano entrevistado en las adyacencias del consulado del país vecino en Caracas, al ser consultado sobre el cierre de la frontera y los señalamientos divulgados luego que dos presuntos bachaqueros atacaran con armas largas a efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivarana  (FANB) en la zona limitrofe.

Enfermeras, ingenieros, artesanos, profesores procedentes del país neogranadino llegaron a suelo criollo a partir de la década de los 60, recuerda Sánchez, todos en busca de una mejor calidad de vida, huyendo del conflicto armado entre las Fueras Armadas Revolucinario de Colombia (ARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Sin embargo, acota, actualmente los hijos de esos mismos colombianos comenzaron a irse de Venezuela, en busca de mejores oportunidades, huyendo del hampa, de la escasez, de la crisis.

Antonio Pérez, un artesano procedente del Departamento Bolívar con dos cédulas: colombiano de nacimiento y venezolano nacionalizado durante el Gobierno de Rafael Caldera; también rechaza las declaraciones de Nicolás Maduro pues dice que los colombianos no son malos. “Somos gente trabajadora, nosotros hemos venido a este país a trabajar, tenemos familia, amigos, nuestras casas y trabajos aquí, pero si nos toca bajar la santamaría e irnos lo haremos, porque es cierto”, dice tras reconocer que algunos compatriotas se dedican a la delincuencia.

Su esposa Julia Meza, educadora jubilada asegura que el bachaqueo lo hacen los mismos militares venezolanos en horas de la madrugada. Su hijo presenció el contrabando cuando venía desde Colombia y fue despojado de mercancía que traía para vender a sus clientes venezolanos, desde entonces no volvió, pues piensa que lo mejor es esperar que la marea en la frontera baje.

Con la piel erizada, Meza habla del odio que han sembrado entre los venezolanos: “Hace 20 años este era un país bello, se vivía mejor que en Colombia, el bolívar valía más. Ahora aquí no hay ni producción, están destruyendo a Venezuela”.

Las declaraciones las ofrecen también desde las afueras de las oficina consultar, instancia con gran actividad cada día, principalmente por quienes desean nacionalizarse como venezolanos.

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