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Cómo aprovechar a corto plazo el último ajuste del dólar frente al bolívar

Danny Leguízamo | 3 septiembre, 2019

Caracas.- El boom del dólar comenzó a ralentizarse en 2017, cuando la hiperinflación disminuyó sensiblemente el poder de compra de la divisa norteamericana. La hiperinflación, como etapa terminal de una enfermedad de origen monetario, tiene la propiedad de disminuir la demanda de saldos reales y del poder de compra de monedas duras como el dólar. Pero la última corrección tanto el dólar paralelo como del oficial, han traído consecuencias cuyo efecto positivo se podrá percibir por espacio de algunas semanas. ¿Cuál es la mejor decisión para proteger los mermados ingresos de los venezolanos que perciben divisas o sueldos tasados en ellas, antes que comience a producirse un efecto traspaso a los bienes y servicios?

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El último ajuste cambiario del dólar frente al bolívar ha provocado que los precios de algunos productos comiencen a ser más económicos para quienes perciben divisas o sueldos tasados en divisas, un escenario inverso a lo que ocurría en meses precedentes.





La única medida posible ante este escenario consiste en aprovechar el margen de recuperación del poder adquisitivo del dólar comprando los bienes y servicios que antes no eran asequibles, pues los ingresos en dólares tienen a mantenerse a ritmos constantes.

Y es que en Venezuela se habló de “inflación en dólares”, un concepto errado. No existe “inflación en dólares”. En la economía venezolana ocurrió un fenómeno que restó poder de compra al dólar: la hiperinflación. En los últimos dos años, muchos venezolanos han tenido que recurrir a la liquidación de mayores unidades de estos activos para poder adquirir los mismos bienes o servicios que otrora.

El tipo de cambio, rezagado por la hiperinflación y por la política monetaria severamente contractiva vía encaje legal y encaje legal sobre reservas marginales de la banca, hacía menos atractiva a la divisa norteamericana que en el pasado reciente.





Pero las cosas han cambiado sensiblemente en los últimos dos meses, y de manera particular, en la última semana. El bolívar acumula una depreciación de 77, 7% en el mercado de las mesas de cambio desde su apertura en mayo. La última tasa registrada por el antiguo Dicom, de 5 200 bolívares, rápidamente pasó a 5 400 bolívares en la primera jornada de operaciones interbancarias. Al cierre de este lunes, el tipo de cambio promedio fue de 23 330,14 bolívares, según reportes del Banco Central de Venezuela. Es decir, la variación alcanzó 348,6% en menos de cuatro meses.

Mientras tanto, el dólar paralelo se ubicó este lunes en 25 000 bolívares, un nuevo registro histórico tras la corrección que inició en junio y que se acrecentó en los últimos días tras el pago del Gobierno a proveedores; el desgaste de la política monetaria contractiva vía encaje legal; la demanda de saldos reales en caída libre; el agotamiento de las reservas internacionales y la monetización del déficit fiscal.

El margen aprovechable puede extenderse por varias semanas mientras ocurre en paralelo otro fenómeno: el efecto traspaso, que no es otra cosa que la velocidad con la que el ritmo del crecimiento del valor de la divisa se traslada a los bienes y servicios de la economía.

 

 

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