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La Lupa

Cómo fue la maniobra de distracción militar usada por Eisenhower en el "Desembarco de Normandía"

Considerada una de las operaciones militares más grandes del mundo, terminó con la liberación de los territorios de Europa occidental ocupados por la Alemania nazi

Cortesía

Caracas / Foto Portada: Cortesía.- El 6 de junio de 1944, unos 156 mil soldados de Estados Unidos, Canadá, Francia, Reino Unido y otras naciones cruzaron el Canal de la Mancha para atacar de forma simultánea al ejército alemán en Normandía. Se convirtió en una de las mayores operaciones militares de la historia, pues marcó el inicio de la campaña para liberar a Europa de los nazi. Esta no hubiera sido posible sin la audaz estrategia del Comandante en Jefe de las fuerzas aliadas: Dwight D. Eisenhower.

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El presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt, el líder soviético Joseph Stalin y el primer ministro británico Winston Churchill estaban al frente de la estrategia para la cooperación y el éxito de las fuerzas aliadas durante la Segunda Guerra Mundial.

La idea principal era detener a Alemania para poder ocupar el Pacífico. Stalin buscaba ocupar un "segundo frente" para combatir al ejército Alemán y sopesar las pérdidas que había causado a Rusia. Los alemanes se habían apoderado de grandes territorios y la población soviética había registrado considerables bajas.

Tras la caída de Francia ante los Nazis en 1940, los aliados habían planeado un ataque a través del Canal de la Mancha a las fuerzas de ocupación alemanas. Pero, Estados Unidos tenía muy pocos soldados en Inglaterra para que los aliados organizaran una operación exitosa a través del canal.

Desde ese momento, era evidente que solo se podía expulsar a Alemania a través de un ataque desde el Canal de la Mancha y que el suelo británico debía ser el punto de inicio de la operación. Después de la evacuación de 338 226 soldados británicos, franceses y tropas aliadas de Dunkerque, Hitler tenía el poder militar para dominar toda Europa, explicó Martín Gilbert en "El Desembarco de Normandía. El día D".

En julio de 1942, Churchill y Roosevelt ordenaron ocupar el norte de África y usarlo como trampolín para una invasión europea desde el sur. En noviembre, las fuerzas americanas y británicas bajo el comando del general estadounidense Dwight D. Eisenhower aterrizaron en tres puertos en el Marruecos francés y Argelia.

Eisenhower había estado probando las habilidades del Dr. James Stagg, un experto meteorólogo que fue sido nombrado capitán de grupo de la operación y exigiéndole previsiones metereológicas. El jueves 1 de junio, un día antes de que los buques de guerra zarparan, Stagg dijo que se estaban formando áreas de depresión al norte del Atlántico. Esta marejada en el Canal de la Mancha podía mandar a pique las lanchas de desembarco. Las nubes y la mala visibilidad también eran una gran amenaza, relató Antony Beevor en "El Día D. La Batalla de Normandía".

Pero, para Eisenhower había otras razones para estar nervioso. El general se fumaba hasta cuatro cajas diarias de cigarrillos Camel.

"Encendía un cigarrillo, dejaba que se consumiera en un cenicero, se levantaba de salto, daba vueltas y encendía otro. Ese estado de nerviosismo tampoco se veía favorecido por la constante ingestión de tazas de café".

Stagg sufría porque los departamentos meteorológicos de Estados Unidos y Reino Unido no coincidían. Ambos recibían los mismos informes de las estaciones meteorológicas, pero los análisis que hacían no concordaban. En la desesperación, le dijo al general de división Harold R. Bull, jefe auxiliar del Estado Mayor de Eisenhower que "la situación es compleja y difícil".

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En medio de este difícil escenario, Eisenhower decidió antes del amanecer en el 5 de junio para proceder con la operación Overlord. Pero su incertidumbre sobre el éxito frente a un enemigo altamente defendido y preparado lo llevó a considerar qué pasaría si la invasión de Normandia fallara. Más tarde, escribió una nota destinada a ser liberada, aceptando responsabilidad de la decisión de ejecutar la invasión y la culpa completa, en caso de que Overlord fallará.

!Soldados, marinos y aviadores de la Fuerza Expedicionaria Aliada!

Estáis a punto de embarcaros en la Gran Cruzada, hacia la que hemos empleado todas nuestras energías durante muchos meses. Los ojos del mundo os contemplan. Las esperanzas y las plegarias de las gentes amantes de la libertad en cualquier lugar marchan con vosotros. En compañía de nuestros valientes aliados y nuestros hermanos en armas en otros Frentes, vais a conseguir la destrucción de la máquina de guerra alemana, la eliminación de la tiranía nazi sobre los pueblos oprimidos de Europa, y la seguridad para todos nosotros en un mundo libre.

Vuestra tarea no será fácil. Vuestro enemigo está bien entrenado, bien equipado y curtido en el combate. Luchara de forma despiadada.

Pero esto es 1944. Muchas cosas han ocurrido desde los triunfos nazis de 1940-1941. Las Naciones Unidas han infligido a los alemanes grandes derrotas, en combate abierto, hombre a hombre. Nuestra ofensiva aérea ha reducido seriamente su fuerza en el aire y su capacidad para continuar la guerra en tierra. Nuestros frentes en casa nos han dado una superioridad abrumadora en armas y municiones de guerra y han puesto a nuestra disposición grandes reservas de hombres entrenados. ¡La marea ha cambiado! ¡Los hombres libres del mundo marchan juntos hacia la Victoria!.

Tengo plena confianza en vuestro valor, devoción por el deber y habilidad en combate. ¡No aceptaremos otra cosa que no sea la victoria total!.

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Buena suerte, e imploremos todos las bendiciones de Dios Todopoderoso sobre esta gran y noble misión.

Firmado de puño y letra:

Dwight Eisenhower

Justo antes de participar en el asalto, Eisenhower visitó a las tropas aliadas. Dejó su cuartel general en Portsmouth, Inglaterra, y primero visitó la 50a División de Infantería Británica, seguida por el U.S 101 Airborne en Newbury; el cual tenía una probabilidad de sufrir 80% de muertes.

Después de atravesar el flujo incesante de transportes de tropas y camiones por 90 minutos, su grupo llegó sin previo aviso para no interrumpir el progreso de desembarcación. Las estrellas en los estribos de su carro se habían cubierto, pero las tropas reconocían a “Ike”, y rápidamente  se corrió la voz de su presencia. De acuerdo con su nieto David Eisenhower, quien escribió sobre la ocasión en Eisenhower: At War 1943-1945, Eisenhower:

...Caminó alrededor de los grupos sin formación de soldados, pisando cajas y armas. Las caras de los hombres habían sido oscurecidas con carbón y cocoa para protegerse contra la ceguedad del sol y como camuflaje. Se detenía en intervalos para hablar con las masas de soldados que se juntaban alrededor de él. Les preguntaba sus nombres y de dónde venían. “Texas, Señor!” dijo uno. “No se preocupe señor, la 101a está a cargo y se encargará de todo en buena forma.” Risas y aplausos. Otro soldado invitó a Eisenhower a su rancho después de la guerra. “¿De dónde eres, soldado?” “Missouri, señor.” “¿Y tú soldado?” “Texas, señor.” Ovaciones, y la lista de estados seguía, “Como una lista de honores de batalla”, un observador escribió, mientras pasaba, afirmando “conciencia que el General y los hombres estaban asociados a una gran entidad.

Al regresar a su cuartel, los primeros C-47 aterrizaron e inició la acción. Durante las primeras horas de la invasión, Eisenhower no pudo obtener información adecuada sobre el progreso. Después de su emisión a los franceses anunciando su liberación, las unidades de control de la Fuerza Suprema de los Aliados (Supreme Headquarters Allied Expeditionary Force) estaban siendo abrumadas por mensajes de ciudadanos y oficiales políticos. El personal de comunicaciones de la SHAEF quedó atrasado por 12 horas tratando de transcribir tanto tráfico de radio. Adicionalmente, una máquina decodificadora del ejército se rompió.

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De acuerdo con su secretario-chofer Kay Summersby, en su libro de David Eisenhower, “Eisenhower paso la mayoría de su día sentado en su camión tomando infinitas tazas de café, ‘esperando a que llegaran los reportes. ’ Pocos llegaron, y Eisenhower solo obtuvo detalles incompletos por la mayoría del día sobre las playas británicas, UTAH, y la crisis en OMAHA, donde por varias horas, el destino de la invasión estaba colgado de un hilo.”

Pese a que Eisenhower no tenía información de cómo se desarrollaba la operación, reportó que todo era “satisfactorio.” En ese entonces, no había recibido información oficial que las “tropas terrestres líderes en realidad estaban a la orilla”.

El orgullo y confianza de Eisenhower en los hombres de batalla que había conocido la noche anterior le permitió escribir con una nota en la que describe la grandiosa disposición de los hombres que envió a la batalla, recordando la resolución en sus rostros que él llamó “la luz de la batalla...en sus ojos.” Este recuerdo vivo y conmovedor, sin duda, lo animó a través del día hasta que le llegaron noticias que la invasión había sido un éxito. 

El costo de vidas de militares y civiles fue alta en el Día D. Se estiman unos 10 000 muertos, heridos o desaparecidos  de los cuales, más de 6 000 fueron americanos. Al final del día, las tropas aliadas tenían el control. Fue un éxito militar y le abrió paso a las fuerzas aliadas en Europa. Alemania se rindió al año siguiente.



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