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La obsesión por su figura le costó una sentencia de más de 21 años de prisión

El Cooperante | 12 marzo, 2018

Caracas, 12 de marzo.- La obsesión por un cuerpo perfecto es algo común en la actualidad, donde el culto por el ejercicio y las fotografías son el pan de cada día de las  redes sociales, lamentablemente hay quien lo lleva a los extremos. Este es el caso de January Neatherlin, quien fue sentenciada a a 21 años y cuatro meses de cárcel luego de haber sido encontrada culpable por haber administrado un centro de cuidado ilegal en el cual puso en peligro la vida de por lo menos una docena de pequeños, entre los que se encontraban incluso bebés, todo por el simple hecho de su fanatismo por el CrossFit.

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Pero además de su fanatismo por el CrossFit, Neatherlin, de 32 años, era conocida en Bend, Oregon, por ser quien administraba un lugar para el cuidado de niños, donde decenas de padres confiaban en su emprendimiento (Little Giggles Daycare) para que sus hijos pudieran jugar mientras ellos trabajaban, según reseñó Infobae.

Una de las órdenes que cada padre tenía al ingresar a sus hijos a Little Giggles Daycare era que no podían recogerlos entre las 11 a.m. y las 2 p.m. “Es la hora de su siesta”, los convencía la atlética mujer. Sonaba lógico. Aunque detrás de esa petición se escondía una horrible experiencia para los menores.

Durante ese tiempo, Neatherlin abandonaba dormidos a los niños e iba a Tan Republic, un gimnasio en el cual practicaba CrossFit y moldeaba su cuerpo. Para poder hacerlo sin que nadie sospechara dormía a sus víctimas con melatonina.


A partir de una denuncia de un ex novio, la Policía de Bend comenzó a vigilar a la mujer. Allí pudo ver que entre esas horas, primero llevaba a sus propios hijos al centro educativo al que pertenecían y luego iba a su gimnasio. Al término, regresaba a Little Giggles Daycare.

Incluso, un bebé de su centro una vez fue trasladado al Doernbecher Children’s Hospital de Portland porque tenía decenas de heridas en la cabeza. La insólita respuesta de la mujer fue que se cayó mientras ella intentaba atender su teléfono celular y que no había percibido que se había lastimado.

También reconoció que les dio a algunos leche muy recalentada, lo que les produjo quemaduras internas a los pequeños. Neatherlin había mentido a los padres sobre su licencia de enfermería. Durante cinco años engañó a todos.

“Hay algo roto y perdido dentro suyo. Es el deseo de esta corte que pueda encontrarlo o reconstruirlo”, le señaló el juez Wells Ashby a la crossfitter. Durante la lectura de la sentencia, los padres de las víctimas escucharon el pedido de perdón de la mujer, entre lágrimas.

Neatherlin fue detenida en marzo de 2017, luego de que la Policía la siguiera tras abandonar a los niños bajo su responsabilidad para ir a hacer CrossFit. Los agentes encontraron a niños entre seis meses de vida y cuatro años solos en la casa del horror, de acuerdo al diario local Bend Bulletin.

Luego de la lectura de la sentencia en la cual se le informó que debería pasar 21 años y cuatro meses tras las rejas -la fiscalía había solicitado 35-, uno de los padres pidió la palabra. “En mi opinión, su señoría, 100 años no hubieran sido suficientes”, dijo Kevin Hord. En prisión, Neatherlin tendrá tiempo para dedicarle a su cuerpo.

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