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Corpoelec y su ineficacia obligan a llevar luz solar a los niños indígenas del estado Bolívar

Elizabeth Fuentes | 2 octubre, 2018

Caracas.- La organización Eposak decidió luchar por llevar a la comunidad indígena Pemón de Katamarata la cantidad suficiente de paneles solares para que los pequeños aborígenes cuenten con la atención médica y la educación necesarias, hasta ahora interrumpidas por los constantes apagones que se producen a diario en la región.

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Invertir en este proyecto es invertir en la Venezuela del primer mundo, invertir en salud, educación, tecnología y nutrición“, aseguran.
La organización Eposak (que significa logro en lengua pemón kamarakota), tiene entre sus embajadoras fundamentales a la periodista Valentina Quintero, lo cual es una garantía de que se trata de un proyecto serio y beneficioso para el país.

Ellos tienen varios años promoviendo el desarrollo del turismo sostenible en comunidades únicas, remotas y con potencial turístico, pero debido a las difíciles condiciones en las que se encuentran hoy las comunidades indígenas venezolanas, ha decidido lanzar el proyecto “Luces Encendidas” diseñado para proporcionar energía solar a la comunidad de Kamarata.

“¡Empecemos por las escuelas y el hospital rural!”, dicen porque si bien 200 familias fueron bendecidas con el poder de la energía hidroeléctrica (construida en la década de 1960),” ahora esta energía es insuficiente y poco confiable. La comunidad tuvo que recurrir a generadores de diesel costosos y contaminantes, y quienes no podían pagarlos se quedaron sin opciones. En las escuelas, los estudiantes no pueden usar las computadoras que tienen. El hospital rural sufre de muchos días sin luz eléctrica, arriesgando vidas y medicinas. Y, como en todo el país, las familias corren el riesgo de perder sus escasos alimentos, deteriorados por la falta de electricidad”.


La idea del proyecto piloto es crear una microred que será de propiedad comunitaria y la cual, con paneles solares y baterías, permitirá a la población Kamarata acceder a la electricidad y todos los beneficios que la acompañan. El proyecto – cuyo costo se calcula en 25 mil dólares-, está diseñado para asistir a las 200 familias que viven en Kamarata, incluida la Escuela Primaria, la Escuela Secundaria y el Hospital Rural. Pero a largo plazo se busca promover más redes de paneles solares de manera que todos tengan acceso a tecnología, al uso de computadoras, radio, televisión, y teléfonos celulares.. Como beneficio adicional, el proyecto reducirá el impacto ambiental en ese sitio, considerado por muchos uno de loas atractivos fundamentales del turismo en Venezuela.

Para buscar el dinero necesario, Eposak ha logrado aliarse con otra organización humanitaria, Global Giving, a través de la cual se está haciendo la recolección de dinero necesaria para poder llevar a feliz término este proyecto. Basta buscar el portal  https://www.globalgiving.org/search/?size=10&sortField=sortorder&keywords=katamarata+Sun donde se conseguirá todo lo relativo a la labor que desarrollan a escala planetaria. En el apartado Venezuela ( donde han logrado llevar medicinas a niños enfermos y comida a distintas escuelas del país), se consigue el proyecto Katamarata Sun. De los 25 mil dolares que necesitan, han recolectado 6 mil hasta ahora. De modo que si alguno quiere colaborar, debe recordar que cualquier dólar cuenta a la hora de beneficiar a los niños indígenas, los verdaderos olvidados de la tierra. Y del gobierno.

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