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Crisis de autopartes abruma a transportistas: No hay cauchos, baterías, ni piezas mecánicas  

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Lohena Reverón.- El sector automotor está siendo seriamente golpeado por la crisis económica que se vive en Venezuela, el paro de transportistas en diversas ciudades es una muestra del hastío al que han sido sometidas las líneas que cubren destinos urbanos, suburbanos y extraurbanos. Por su parte el Estado no atiende la escasez de repuestos y cualquier categoría de insumos para el mantenimiento y conservación de unidades.

Celia Herrera, presidenta de la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Transporte y Vialidad (Sotravial), califica la situación como grave, debido a que la demanda es de tal magnitud que buena parte del sector confronta problemas para circular, muchos se han visto forzados a estacionarse ya sea por baterías, cauchos o piezas mecánicas. Las colas para adquirirlas son kilométricas y se hacen desde la madrugada, la suerte es fundamental.

“Los pocos repuestos que llegan son comprados con dólar paralelo; eso implica que cuando están disponibles para la venta, los costos son sumamente elevados: tenemos el caso de los cauchos, donde un neumático puede cotizarse en alrededor de 20 mil bolívares y, así, por el estilo, cualquier consumo se convierte en una cosa complicada”, explica Herrera.

Escasez los llevó al extremo

En la Venezuela actual, una abrazadera, por ejemplo, es sustituida por un alambre de un gancho de ropa, que es un material que no está diseñado para soportar altas temperaturas, lo que  significa que quienes salen a la calle en esas condiciones pongan en riesgo sus vidas y la del resto de los usuarios que están en la vía pública, dice la experta en representación de Sotravial.

“Lubricantes, aceites, todo lo que es de mantenimiento rutinario. Hoy por hoy, cuando se acude a una estación de gasolina, no se consigue aceite para motor ni aceite para la caja”, agregó Herrera, mencionando que, de por sí, el parque automotor en Venezuela es de vieja data – una antigüedad de 10 o de 15 años -, además de mal mantenido y con una conservación precaria.

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