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#Crónica Barrio El 70 de El Valle: Tierra sin ley marcada por la violencia

Lysaura Fuentes | 22 septiembre, 2018

Caracas/Foto Portada: Lysaura Fuentes.- Escaleras angostas por doquier, calles empinadas, que te dejan sin aliento, casas de diversos colores, canchas, murales, paredes y puertas marcadas por la violencia, miradas fijas, observadoras y en alerta, puntos de dominio de la delincuencia, un barrio que esconde un submundo.

Estos son algunos de los vestigios de ese día en el que decidí ingresar a aquella zona, que de solo nombrarla por algunos de los residentes de El Valle, municipio Libertador de Caracas, saben que es un punto rojo, de alta peligrosidad, que está dominado por la criminalidad. Se trata del barrio El 70.

Vista desde el barrio El 70 de El Valle
Vista desde el barrio El 70 de El Valle

De este sector no se habían escuchado noticias por un tiempo, hasta que el 14 de septiembre se conoció el asesinato de cuatro niños, entre ellos dos niñas que fueron abusadas. Luego de este crimen se creó la intriga por conocer el entorno del barrio El 70 de El Valle.

Una realidad

Un vecino, a quien llamaremos Ramón (nombre ficticio para proteger su identidad) fue mi guía para llegar a la parte alta del barrio El 70, que está bajo una “Zona de Paz”, es decir dominada por la delincuencia.

Una de las principales subidas desde la estación de El Valle hasta el barrio El 70 es conocida como El Calvario. Un punto donde solo se accede a pie por largas escalinatas. Desde este lugar, comencé mi travesía. Con Ramón, subí por estas escaleras que, poco a poco, se fueron haciendo más angostas y empinadas, mientras soportábamos un inclemente sol.


En el trayecto, una madre y sus dos hijas que venían detrás de nosotros apresuraron el paso para adelantarse y seguir subiendo las solitarias escaleras. Con un cansancio que se manifestaba en su rostro, esta madre en medio del camino contó la historia de su hijo, quien murió durante un despliegue policial que se desarrolló en este sector el año pasado. “Mi hijo estaba durmiendo cuando llegaron los funcionarios. Nos sacaron a nosotros de la casa, a él lo arrodillaron y lo mataron. No tengo vida después de la muerte de mi hijo“, narró.

Vista desde el barrio El 70 de El Valle
Vista desde el barrio El 70 de El Valle

Las escaleras parecían que no tuvieran fin. Ya tenía más de 30 minutos subiendo y la ruta no había culminado. Con Ramón como guía, pasé el sector El Faro hasta llegar a otro punto llamado El Pacífico.

En este sector, se encontraban un grupo de niños de entre ocho a 12 años, jugando en la calle con patinetas y carritos, y otro grupo de menores estaban en una esquina apostando con dinero en efectivo en un juego de cartas. Me vas a malandrear“, vociferó un niño de 10 años que era parte de ese grupo.

Mientras seguíamos nuestro camino, Ramón comentó en voz baja que los niños del barrio se han criado observando y aprendiendo de la forma de actuar del delincuente. “Muchos de ellos ya han visto como matan a una persona, hablan de armamento, ven como roban y los miembros de bandas los van ingresando poco a poco a este mundo, porque la mayoría tienen padres descuidados o con vicios que los dejan en la calle a su voluntad, por eso ocurren también casos como el de los cuatro niños asesinados que estaban solos en su vivienda“, contó.

El dominio

Al pasar el sector La Rampa y llegar a la zona Las Barandas del barrio El 70, el panorama cambia a uno más inhóspito. Sentí que me observaban de arriba a abajo, detallándome, como si ya supieran que no era de la zona.

Es una esquina se encuentran reunidos un grupo de jóvenes, que son conocidos en el sector como los “gariteros“. Estos estaban vestidos de short, camisetas o franelas, con radios portátiles y armados. Ramón me dice en ese momento que tenía que levantar la cabeza y mostrar seguridad, me explica que si ven algo extraño en mi forma de actuar podíamos estar en problemas.

Orificio de proyectil
Orificio de proyectil

Cuando estábamos pasando la zona, donde se encontraban los “gariteros“, comienzo a detallar que en las casas  se observan las marcas de la violencia, orificios de proyectiles en paredes y puertas son evidentes. Desde este punto del barrio se conoce como “Zona de Paz”, donde las normas las imponen los líderes criminales, que se encuentran situados en otro espacio del barrio, en el que está el “hampa dura”.

Los vecinos que tienen que pasar por estas “Zona de Paz” para llegar a sus casas tratan de ir apresurados y de no mirar fijamente a estos miembros de bandas criminales. “Estos delincuentes tienen punto de venta para la comercialización de la droga, también se conoce que alrededor de 20 de estos criminales, que operaban en Cerro Grande, se fueron del país porque ya no vieron rentable cometer delitos en Venezuela“, reveló una vecina, quien prefirió mantenerse en el anonimato.

De acuerdo a un conteo de Monitor de Víctimas, que recopila datos sobre la violencia en Caracas, desde enero hasta agosto de este año han muerto 70 personas en El Valle.

Ocho fueron asesinadas durante ajustes de cuentas; ocho por robo; seis por bala pérdida; 34 por ajusticiamientos; dos por violencia de género; cinco por determinar; seis por resistencia a la autoridad; y uno por riña.

El Cooperante también intentó llegar al sector donde ocurrió el asesinato de los cuatro niños, pero se logró conocer que esta zona es de difícil acceso por el dominio criminal.

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