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Crónicas bolivarianas: Iluminar el Guaire

Jessica Dirinot | 20 diciembre, 2019

Caracas / Foto portada: Noticia al Minuto.- No les interesa inodorizar la mierda. Higienizarla, recogerla, procesarla, como toda comunidad civilizada. La disfrazan, en su lugar, con luminarias supuestamente navideñas, sobre el degradado río.

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Thomas Merton, escribía que, mejor que maldecir la oscuridad, es prender una vela. Pero en “Perspectiva Nevski”, Gogol, nos alerta que cuando cae la noche, el Diablo enciende lámparas para que las cosas parezcan lo que no son. Antes de proseguir, amables lectores. Así a bocajarro. Sin buscarlo en Google, respóndanme ¿Tiene alcalde, Caracas? ¿Alguien se ocupa de la ciudad, incluida una hipotética, jefatura del gobierno creada para robarnos – robarnos, dije- nuestro derecho a elegir mandatarios locales? Y si existen ¿Cuáles son sus apellidos? ¿Quién los conoce? ¿Los ha visto alguien, mal recoger basura, peor mantener hospitales? De modo que andando por la calle les podamos reclamar y hasta saludar ¡Eh! Fulanos ¡Eh! Zutanejas, holgazanes, desaseados, corruptos, desvergonzados ¿Cómo amanecieron?





Lo que sí nos consta, porque lo hemos sufrido en carne propia, es el resentimiento pueblerino contra nuestra capital. Lo adunan entre sus miserias parte considerable de los sedicentes “bolivariarianos”. Chávez, malquerido social lo agregaba a tus taras morales y sentimentales. “Los caraqueñitos”, así nos llama la hiena cucuteña, subrogante del narcofelón. Siga marcando distancia, señor, con la tercera persona del plural para referirse a nosotros. Que usted mismo no se considere parte nuestra, nos aligera oprobios, a los caraqueños.

La necesaria, pero pestilente, mierda. Vituperada, criminalizada. Se le agravia con injusticia, al equipararla a todo alcalde, alcaldesa, jefa o jefe de gobierno nacional o local, totalmente inútil.

Para, William Osuna, poeta de la mala calle, el Guaire, instestino grueso de la ciudad, “tiene pésimos modales”. Celador de determinados detritos, es nuestra obligación ayudarlo a excretar, dos “doñitas”, impuestas por la narcotiranía, para asesinar Caracas ¡Venirnos con lamparitas, ahora!





 

 

 

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