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¿Cuánto se tardaría Pedro Carreño en llegar al Cuartel General de Louis Vuitton?

Elizabeth Fuentes | 11 septiembre, 2019

Caracas.- Si el diputado Pedro Carreño quisiera ir en un avión Sukhoi al Cuartel General de Louis Vuitton en París, llegaría en solo 3 horas y 18 minutos, según acabo de descubrir en Google. Porque entre Fuerte Tiuna (Latitud 10.48801, Longitud -66.87919, Altitud 900 metros) y Louis Vuitton Headquarters, ubicados en Rue du Pont Neuf, Paris, Francia (Latitud: 48.8592, Longitud: 2.3417, Altitud 46 metros), se puede llegar velozmente en esos aviones rusos que van a 2.350 Kms. por hora, lo que le permitiría a Carreño adquirir lo más bonito de la colección otoño-invierno y regresar muy bien vestido para la guerra que casi anuncia contra Colombia.

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O mejor dicho, la delación que protagonizó, el “sapeo” que ejecutó en plena cámara develando cuántas armas, fusiles, francotiradores, milicianos y hombres tiene listo el ejército de Venezuela para atacar a Colombia en los puentes tales y cuales. Que de milagro no dijo el día y la hora, consultando su Rolex nuevecito frente al periodista, quien parecía pensar “Este de inteligencia no se va a morir”, como lo condenó años atrás Henry Ramos Allup.





Tan emocionado estaba con la entrevista, que lanzó la pamplinada esa de las Coordenadas de la Casa Nariño que descubrió vía Google, olvidando (o probablemente ignora ), que los aviones se rigen por sistemas satelitales: “El sistema de coordenadas esta en desuso, nadie las usa… en las guerras modernas se usan los satelites, el GPS, todos los armamentos modernos o bombas guiadas, buscan las coordenadas satelitales…y los Sukhoi tienen sistema de navegación automático…”, me dijo un

de la aviación. De hecho, Juan Guaidó pareciera saber más sobre armas y guerra que el capitán Carreño, cuando aseveró que iba a autorizar “el uso de tecnología satelital para facilitar la ubicación, detección no solo de estos grupos irregulares, de campamentos alojados en territorio nacional, sino el despegue de naves para el tráfico de droga”.

Lo cierto es que Carreño se fue de bruces también cuando aseguró que Venezuela contaba con 24 mil francotiradores, mientras el portal Visor, órgano informativo digital de ese componente de las FANB, informó el año 2013 que el gobierno había adquirido cinco mil fusiles de precisión rusos, Dragunov SVD 7,62 x 54mm, para dotar a diversos pelotones y brigadas de francotiradores. De manera que si creemos en las delaciones de Carreño, el gobierno de Nicolas Maduro habría adquirido 19 mil fusiles más, una metida de bota inmensa porque la presunta compra coincide con los peores años de crisis, hambre y migración que haya visto el país en toda su historia.





Muy asustados deben estar los integrantes del ejército de Colombia después de esa entrevista: ya por Google se puede saber donde queda el Palacio de Nariño y, después de 50 años de luchar y ganarle a la guerrilla en su terreno, los soldados y oficiales colombianos seguramente no pegaron el ojo después del descubrimiento de Carreño. Quizás hayan decidido ir a conversar con algunos de los generales estadounidenses de las siete bases militares ubicadas en Palanquero, Malambo, Apiay, Málaga, Cartagena, Tolemaida y Tres Esquinas, sitios claves de la geografía colombiana y todas superpuestas a las principales bases militares colombianas. O quizás hayan solicitado auxilio a los francotiradores gringos, que llevan varios años en el primer lugar de todas las competencias internacionales que se realizan, superando a los de Israel, Alemania o Suecia.

Lo que no logré descubrir ni siquiera en Google, fue cuántos fusiles tiene el ejercito colombiano. Ni cuántos tanques ni soldados ni francotiradores ni aviones. Nada. No lo revelan. Parece que eso no es una buena estrategia frente al enemigo porque se pone mosca. Que hasta un refrán existe para entender eso Carreño: Guerra avisada no mata soldado.

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