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“D y R”: El drama de las casas de un millar de colombianos marcadas en la frontera

Christhian Colina

Christhian Colina.- Dos letras están marcando el destino de las viviendas del millar de colombianos que han sido deportados o detenidos en los sectores La Invasión, Mi Pequeña Barinas, Ezequiel Zamora y La Guadalupe en San Antonio del Táchira. Los integrantes de la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) utilizan spray para identificar con una D o una R las casas que ya fueron revisadas o serían demolidas, tal como ha venido sucediendo en las últimas 24 horas.

El Estado de excepción decretado por el presidente Nicolás Maduro en Consejo de Ministros el pasado viernes 21  de agosto en cinco municipios del estado Táchira y que luego en Gaceta Oficial fue incorporada una localidad más, le permite entre otras cosas a los cuerpos de seguridad venezolanos allanar las casas sin la autorización previa de un juez.

“No vi con qué letra marcaron mi casa”, expresó Jesús Aranguibel, propietario de un rancho de latón y madera del que lo sacaron efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y que 12 horas más tarde no vería mas porque fue deportado a Cúcuta. De la vivienda que construyó Jesús con los ahorros que consiguió como vendedor ambulante durante 15 años no se conoce su suerte.

“Se están llevando las cosas de valor. Las motos, las neveras, los computadores. Lo que uno compró con tanto esfuerzo se lo roban. No sé si me tumbaron la casita, pero sí sé que ya perdí todo”, dijo Aranguibel.

Por su parte, Cristina Sierra comenta a la revista Semana desde el coliseo del Colegio Municipal de Cúcuta en donde se encuentra refugiada, que tuvo que observar como efectivos militares escribieron la D en el hogar que construyó y albergó por más de 10 años. “Eso era lo único que nosotros teníamos. Llegamos a Colombia sin nada, con las manos vacías. Nos sacaron como perros de ese país”, dijo.

Uno de los deportados, que prefirió reservar su nombre, le dijo al diario El Tiempo de Colombia que los barrios construidos en las orillas del rio Táchira, eran señalados por el Gobierno venezolanos como un foco de delincuencia donde vivían paracos, informantes y extorsionistas colombianos que habían llegado a azotar Venezuela. “Como pueden ver, entre los deportados lo único que hay es niños, mujeres y hombres que para nada somos delincuentes y que lo único que quisimos fue buscar una vida en ese país”, manifestó el deportado.

Los colombianos afectados han llegado a comparar la pinta de sus viviendas con la de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, que marcaban con una X amarilla las casas de los judíos.

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