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Opinion

Darle cuerda al reloj

La hazaña delincuencial de los que usurpan el poder, exhibe como trofeo, un perverso prontuario, entre tantas, la muerte del Estado de Derecho, el secuestro judicial de partidos políticos y el colapso de la economía nacional

Caracas / Por: Carlos Canache Mata.- Con la dictadura de Juan Vicente Gómez se detuvo el tiempo, durante 27 años, en su andadura hacia la democracia; por eso, Mariano Picón Salas dijo, al morir el dictador, que era necesario “darle cuerda al reloj detenido” y así Venezuela pudiera “entrar al siglo XX”. La neodictadura del PSUV y Maduro, con su ADN primitivo y brutal, también ha cometido un ‘democraticidio’ (valga el neologismo) y está a punto de romper, después de haberlo detenido, el reloj. Estamos en  una larga noche de casi 22 años que se resiste a terminar. Si en nuestro país se pidiera, respecto a las libertades y derechos políticos, la certificación de su fe de vida, ésta no podría ser expedida.

Lea también: La tragedia económica

En su editorial del pasado 26 de noviembre, el diario El Nacional (en su versión web, ya que su presentación física, al igual que en otros casos, ha desaparecido) recordaba que la organización no gubernamental Un Mundo sin Mordaza ha informado que en el primer semestre de este año 2020, de enero a julio, 13 emisoras y 2 programas televisivos fueron sacados del aire, 4 canales de  televisión fueron suspendidos temporalmente y 17 páginas web o cuentas de redes sociales fueron bloqueadas. O sea, que el sepulcro de las libertades de expresión y de información ha sido llevado al cementerio sobre los hombros de los actuales detentadores del poder. El sepelio se ha efectuado con complacencia oficial no disimulada.

La hazaña delincuencial de los que usurpan el poder, exhibe como trofeo, un perverso prontuario: muerte del Estado de Derecho; secuestro judicial de partidos políticos; colapso de la economía nacional; inmensurable corrupción administrativa; gozosa y remunerativa alianza con el narcotráfico y el lavado de dinero; entrega de la soberanía nacional a Cuba, Rusia, China, Irán y Turquía.

Como si todavía la ignominia tuviera que escalar más tramos de infamia, se ha montado el tinglado del sainete electoral del próximo domingo 6 de diciembre, en el que veremos salir de las manos prodigiosas de los malabaristas del CNE, millones de votos fantasmas, aún a sabiendas de que todas las encuestas ya han dado resultados de un risible porcentaje de participación. Se oirán las trompetas que desde Miraflores derribarán las murallas de la verdad, y los venezolanos continuarán sólo sobreviviendo. Sobrada razón tiene la Conferencia Episcopal Venezolana cuando en su mensaje del 30 de noviembre reza que “el evento electoral convocado para el próximo 6 de diciembre, lejos de contribuir  la solución democrática de la situación política que hoy vivimos tiende a agravarla y no ayudará a resolver los verdaderos problemas del pueblo”.

Vox populi, vox Dei.





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