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De cómo una marcha al Palacio de Miraflores pudo desplazar a Hugo Chávez del poder

El Cooperante | 11 abril, 2019

Caracas.- Fue el 11 de abril del año 2002 cuando, tras una serie de acciones de la sociedad civil en rechazo al mandato de Hugo Chávez, llegaron a su punto más álgido, generando una multitudinaria marcha que desvió su ruta de manera sorpresiva hacia el Palacio de Miraflores. Con casi 20 víctimas fatales, centenares de heridos y un pronunciamiento militar, el líder “revolucionario” fue desplazado del poder, pero por 48 horas.

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Las políticas socialistas de Chávez no fueron bien vistas en el ámbito empresarial, especialmente en su máximo representante, la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), la cual, tras la aprobación de 49 leyes, entre ellas, la ley de tierras que permitía al Ejecutivo expropiar tierras a su juicio, se negó a participar por más tiempo en mesa de diálogo con el Gobierno.

Eventos previos

Pedro Carmona Estanga, entonces presidente de la Federación, convocó a un paro empresarial el 10 de diciembre, al que también se sumó después la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV). Este paro, acatado por la mayoría de los empresarios, fue una clara advertencia a Chávez de que si no tomaba otro rumbo político, la situación económica y social sería inestable en todo el país.

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Sin embargo, empeñado en instaurar un Gobierno socialista, Chávez hizo caso omiso al llamado del sector económico y empresarial. La crisis económica, producto del paro, se hizo evidente a comienzos de 2002, lo que obligó al fallecido presidente a reducir el gasto público.

A punto de un estallido social, militares de los distintos componentes de la Fuerza Armada alzaron su voz para instar a Chávez a retomar el camino democrático y mostrar su apoyo a la población, basándose en la recién redactada Constitución de 1999.

En respuesta, el líder socialista ejerció su poder sobre militares del alto mando y logró la baja de los castrenses que se habían rebelado ante él. Los pedidos de renuncia de parte de los castrenses, no pararon, sin embargo, una vez más, Chávez decidió ignorar la situación y continuó avanzando hacia su meta de implementar una política de controles sociales como la cubana.

El 6 de abril de 2002, la CTV, anunció una huelga nacional de 24 horas a partir del 9 de abril, a la que Fedecámaras, y más tarde Pdvsa, dieron su visto bueno, pero al día siguiente, Chávez intenta detenerlos y destituye a los directivos de la estatal petrolera, sustituyéndolos por otros que sí apoyaban su gestión.

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Para justificarse, el entonces mandatario nacional denunció “irregularidades” en el manejo de Pdvsa, así como la vida de lujos que llevaban los directivos y el poco dinero que quedaba al Estado para ejecutar proyectos en pro del país.

No obstante, el paro del 9 de abril se llevó tal cual como fue planificado, y su éxito impulsó a la CTV y sus aliados, a extenderlo por 24 horas más, pero ante la negativa de Chávez de cambiar su gabinete económico, abandonar el sectarismo político y solventar la crisis económica, el 10 de abril, el paro fue declarado indefinido.

Ese mismo día, dirigentes de la oposición venezolana llamaron a una marcha para el 11 de abril, a fin de exigir la renuncia de Chávez y así, terminar con el paro económico y petrolero que estaba generando enormes pérdidas al país.

11 de abril

La marcha partió, como estaba previsto, desde el entonces llamado Parque del Este, y se dirigió hacia la sede de Pdvsa en Chuao, sin embargo, tras llegar a esta, la dirigencia opositora decidió ir sorpresivamente hacia el Palacio de Miraflores, y la multitud, enfurecida por la gestión de Chávez, aceptó.

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En paralelo, los seguidores del líder socialista, liderados por Freddy Bernal, se organizaron en el centro de Caracas para manifestar su apoyo a Chávez y a la revolución bolivariana.

En la avenida Bolívar, un piquete de la la extinta Policía Metropolitana, al mando de Henry Vivas y bajo la administación como alcalde mayor de Alfredo Peña, intentó impedir el avance de la caminata.

No obstante, Guacaipuro Lameda, un general exaliado de Chávez, desobedeció a Vivas y prosiguió guiando a la multitud hasta la casa de Misia Jacinta, en la que se encontraban centenares de partidarios de Hugo Chávez. Una vez en la avenida Baralt, los marchistas se encontraron con un grupo de oficialistas aparcados en el Puente Llaguno.

Los disparos por parte de los chavistas armados, no se hicieron esperar. En respuesta, la Policía Metropolitana decidió actuar para proteger a los manifestantes opositores, y comenzó un enfrentamiento entre policías y adeptos al chavismo, que terminó con la muerte de 19 venezolanos, de ambos bandos, y la detención de varios policías, entre ellos, Iván Simonovis, Henry Vivas y LázaroForero.

Una versión diferente sería difundida desde el lado oficialista, el cual culpó al cuerpo policial de iniciar el enfrentamiento para asesinar a los chavistas y permitir la llegada de los opositores a Miraflores.

Entretanto, Chávez daba instrucciones a la Fuerza Armada para que aplicara en Plan Ávila, que básicamente instruía a los militares a sacar su armamento de guerra a las calles y reprimir fuertemente a los opositores, a fin de acabar con la protesta que se dirigía hacia el palacio presidencial.

Asimismo, en cadena nacional afirmaba que contaba con todo el resguardo para impedir que sucesos mayores se llevaran a cabo en las inmediaciones de Miraflores.

“Aquí tenemos un Regimiento de la Guardia de Honor, aquí hay más de mil soldados, aquí en este Palacio, soldados de la Guardia de Honor, de la Guardia Presidencial, y además hay más de mil entre guardias nacionales y policías y cuerpo de seguridad”.

Hugo Chávez en cadena nacional el 11 de abril de 2002.

Pese a que Chávez tenía poder en las filas militares, sobre todo por ser uno de ellos, parte del alto mando se negó a aplicar el plan Ávila, alegando que iba en contra de la democracia y violaba los derechos humanos.

Este hecho fue determinante para lo que se conocería después como un vacío de poder y luego un golpe de Estado. La Fuerza Armada, en rechazo a las instrucciones de Chávez, acordó pedir su renuncia, y fue el comandante del Ejército, Efraín Vásquez, quien asomó que el mandatario nacional negociando su salida del poder.

A cambio, se dio a conocer después de trascurridos estos hechos, el padre del socialismo del siglo XXI habría solicitado que se le permitiera  exiliarse en Cuba, junto a los Castro.

Sin embargo, la Fuerza Armada se negó, y reveló, además, que Chávez tenía vínculos con las FARC, por lo que sería procesado ante un tribunal militar y pagaría por los hechos acaecidos el 11 de abril de 2002.

12 de abril

A las tres de la mañana del día siguiente, el general Lucas Rincón anunció que Hugo Chávez había sido detenido por la Fuerza Armada y que había aceptado renunciar al cargo.

“Los miembros del Alto Mando Militar de la República Bolivariana de Venezuela deploran los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital en el día de ayer. Ante tales hechos, se le solicitó al señor presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó. Los integrantes del Alto Mando ponen sus cargos a la orden los cuales entregaremos a los oficiales que sean designados por las nuevas autoridades”.

General Lucas Rincón, en cadena nacional el 12 de abril de 2002 .

Más tarde, Pedro Carmona Estanga se declaró presidente, alegando vacío de poder. Ese mismo día, fue juramentado en Miraflores como jefe del Gobierno transitorio y disolvió los poderes públicos, basándose en los Decretos de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y de Unidad Nacional.

Igualmente, el conocido como Decreto Carmona, derogaba el paquete de las 49 leyes promulgadas por Chávez que, entre otras cosas, aprobaban la estatización de Pdvsa y las expropiaciones.

Por su parte, cercanos a Chávez denunciaban que este no había firmado ninguna renuncia, y que estaba prisionera en contra de su voluntad.

 

Hasta la fecha, testigos en el lugar de detención de Chávez, inicialmente Fuerte Tiuna y luego en la base en la Orchila, mantienen sus posturas contrapuestas respecto a la dimisión de este.

Antonio Rivero, un general retirado del Ejército, dijo a Diario de las Américas en 2015, que Chávez sí había firmado su renuncia del poder, y que no solo pidió como lugar de asilo, Cuba, sino que también se propuso que fuese España, entonces gobernado por  José María Aznar.

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“Chávez, en vista de que varios comandos de guarnición no contestaban su llamado, además del conflicto que estaba ocurriendo, dijo que renunciaba con la condición de que se cumpliera la Constitución y que se le permitiera irse del país”, aseveró Rivero.

Asimismo, reveló que dicha renuncia, de puño y letra de Chávez, llegó a manos de Diosdado Cabello, vicepresidente de la república para la fecha.

No obstante, el 13 de abril de 2002, se hizo pública una carta del entonces derrocado presidente, quien negaba que había renunciado a su cargo.

Por su parte, Carmona había designado a un nuevo mando militar dentro de la Fuerza Armada, lo que inmediatamente fue rechazado por quienes sí apoyaban a Chávez, quienes se reunieron para planificar el regreso de este al poder.

13 de abril

El 13 de abril, tras un día de agitación por los decretos de Carmona, Diosdado Cabello aparece en televisión anunciando su toma del poder de facto hasta que Chávez puediera retornar a la presidencia.

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Las disputas a lo interno de la oposición sobre cómo debía instaurarse el Gobierno transitorio, originaron que el naciente Ejecutivo se debilitara. Muchos consideraron las acciones de Carmo Estanga como ilegales, y manifestaron su descontento, lo que dio más fuerza a los adeptos a Chávez.

Raúl Isaías Baduel, ahora preso político de Nicolás Maduro, fue quien comandó la conocida operación Restitución de la Dignidad Nacional, con la cual, tras 48 horas, se logró que Hugo Chávez retomara el poder.

Rol de los medios de comunicación

Los medios de comunicación cumplieron un papel crucial en los sucesos de abril de 2002, así como los que le precedieron.

Para entonces, la libertad de prensa era respetada, y los medios no dudaban en denunciar hechos de corrupción o políticas gubernamentales perjudiciales para el país.

Chávez, quien soñaba hacer de Venezuela otra Cuba, no estaba contento con esto, por lo que empezó a enviar advertencias a la prensa, las cuales, no fueron acatadas.

Venezuela va hacia la misma dirección, hacia el mismo mar hacia dónde va el pueblo cubano, mar de felicidad, de verdadera justicia social, de paz

Hugo Chávez en la IX Cumbre Iberoamericana celebrada en 1999, en La Habana, Cuba.

El 11 de abril de, las televisoras privadas del país rebosaron la paciencia del mandatario nacional, al dividir sus pantallas en medio de una cadena nacional en la que este denunciaba un plan mediático para generar violencia en el país.

Fueron sacados del aire por Conatel durante varios minutos, hasta que estos, por cuenta propia, lograron restablecer su señal.

Durante los sucesos de abril de 2002, las televisoras privadas mostraron los hechos más cruentos de la represión y de los ataques en Puente Llaguno, sin embargo, después de estos sucesos, los medios de comunicación no volvieron a ser los mismos.

Chávez, quien acusaba a la prensa y las televisoras de confabular en una campaña mediática para sacarlo del poder, se dio la tarea de controlar la información que se divulgaba a través de estos.

En 2007, Conatel decidió no renovar la concesión a RCTV por su “participación” en los hechos de abril de 2002, lo que frenó al resto de los canales privados de transmitir contenido perjudicial para el Gobierno socialista.

Después del 11 de abril de 2002 y del paro petrolero de finales de ese mismo año, Chávez también decidió armar a los Círculos Bolivarianos, fuerzas populares dirigidas entonces por Barreto y Bernal, para que pudieran defender a la revolución. Así, nacieron los colectivos, actualmente conocidos por ser el brazo armado de Nicolás Maduro.

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