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La Lupa

¿De dónde van a sacar cinco mil "espías de hospitales" para vigilar a los roba-insumos?

Cada vez que se refiere a la salud, Nicolas Maduro inventa cualquier cosa para que la galería le crea que ahora sí va a cambiar la desastrosa situación de hospitales y ambulatorios del país. A la promesa de designar funcionarios secretos que vigilen cada centro de salud le faltó el pequeño detalle de las cifras. Y aún falta saber de qué se van a disfrazar

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Caracas/Foto: Prensa Presidencial.- El presidente Nicolás Maduro anunció este jueves que designará a un funcionario secreto del Cuerpo de Inspectores Presidenciales para cada hospital del país con el objetivo de que "se articule a los comités de salud y consejos comunales y vayamos a meter el ojo, hacer contraloría y apoyar para que los hospitales renazcan y salgan adelante".

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Por lo que se entiende que el Cuerpo de Inspectores Presidenciales ( vaya usted a saber qué es eso), quedará muy mermado en funcionarios porque, hasta donde sabemos, en Venezuela funcionan -es un decir- 5.089 establecimientos de salud públicos, de los cuales 4.793 son ambulatorios y 296 son hospitales. Y a menos de que en los ambulatorios nadie se robe ni una aguja, cosa difícil de creer porque han denunciado hasta el cansancio que estos centros están en la carraplana, pues el despliegue de espías podría implicar el desembolso de quién sabe cuánto dinero para pagarles por su trabajo a esos 5 mil y pico de detectives que, supone una, irán disfrazados de médicos, enfermeros o bedeles de limpieza para llevar a cabo una vigilancia que ni la CIA.

Pero si el asunto funciona y cada uno cumple a cabalidad su actividad secreta, quizás el espía del Hospital Clínico descubrirá que el electrocardiograma que allí funciona fue comprado gracias a una colecta entre los trabajadores de ese centro donde, señor Maduro, hay 1.200 camas pero no hay resonador magnético y el tomógrafo no se puede usar porque en la sala no hay aire acondicionado. Y que ese mismo Hospital, que fue ejemplo de calidad 30 años atrás, recibe lotes de inyectadoras pero no hay medicinas para usarlas; o llegan guantes de una sola medida que no les sirven a todo el mundo. "De 10 insumos o medicamentos que se requieren para garantizar la atención de una persona, al menos siete deben ser comprados por los familiares", señala en su informe la organización Médicos por la Salud, que tienen años "espiando" lo que ocurre en los hospitales y sus conclusiones han sido devastadoras.

“La asistencia médico-hospitalaria no existe. Sí, hay hospitales abiertos, en los que se hace lo que se puede, pero ninguno opera corazón ni hace trasplantes. Tampoco puede ofrecerse una atención idónea a una persona quemada ni a un politraumatizado”, señaló el doctor Gustavo Villasmil, especialista del Hospital Clínico Universitario, al portal de Transparencia Venezuela. Allí también se lee que " en un ambulatorio adscrito al Instituto Venezolano de Seguros Sociales (IVSS), ubicado al norte de Carabobo, el área quirúrgica estuvo cerrada por tres años. Luego de donaciones del sector privado fue habilitada, pero no al 100% de su capacidad por una falla en la máquina de anestesia que impide aplicar anestesia general. Es decir, solo pueden hacer cirugías menores como la extracción de un lipoma.

Una especialista del centro, quien pidió resguardar su nombre, contó que no se practican endoscopias ni funciona la máquina de rayos X. “Si luego del diagnóstico el paciente requiere algún medicamento, es probable que no se lo entreguen en el ambulatorio porque la valija con medicinas llega desde Caracas de forma irregular y casi siempre es insuficiente para cubrir la demanda”. Entonces habrá que poner espías en el Ministerio de Salud también, para que vigilen a quienes no envían las medicinas a tiempo a los hospitales del resto del país, no?

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El espía que envíen al Materno de Caricuao, en Caracas, se encontrará con que los trabajadores de este centro aseguran que regularmente se produce “una fuga de insumos” entre el almacén, que recibe los suministros del Ministerio de Salud, y la central que se encarga de entregar el material a las demás unidades. Y por lo mismo “nunca hay kits de cesárea. Si el familiar sube a dirección y reclama aparece el insumo, pero si se queda callado, se ve obligado a salir y comprarlo. Antes teníamos un stock para atender a 10 embarazadas, eso se acabó. Hemos exigido que informen al personal sobre las dotaciones que llegan para verificar que realmente lleguen a los pacientes, pero no nos prestan atención”, relató a Transparencia Venezuela la enfermera de sala de parto Haydi Bracho, con 18 años de experiencia en ese centro asistencial. Donde se evidencia, clarito, que el asunto de las fugas apunta, otra vez, a los funcionarios de Min Salud, que seguramente son chavistas en su inmensa mayoría.

Pero el asunto se pone más grave si el asunto a abordar es nada menos que la falta de luz eléctrica y agua en los hospitales, algo cuyos responsables están en Miraflores hace más de 20 años, sin espías ni contralorías que permitan determinar quienes integran la mafia que, desde sus inicios, se enriqueció groseramente comprando plantas con sobreprecios a los Bolichicos o hizo cualquier contrato que le dejó los millones suficientes como para terminar sus días en un opulento piso de Madrid o Portugal, como Nervis Villalobos y sus iguales.

Y es que en materia de suministro de energía eléctrica, resulta que los hospitales venezolanos pasan un promedio de cuatro horas diarias sin servicio. Registros de organizaciones civiles, como el Observatorio de Salud, aseguran que entre 2020 y 2021, los dos primeros años de la pandemia, al menos 216 personas fallecieron por “causas atribuibles a los cortes de energía”.

Durante los dos primeros meses de 2022, 8% de 40 centros asistenciales a escala nacional reportaron tener planta eléctrica instalada, pero no operativa. Y es así como hemos visto a médicos operando con la luz de celulares o pacientes graves subiendo a pie por las escaleras y otros a punto de morir porque no hay agua para hacerse la diálisis.

Pero es más fácil, y rentable a pocos meses de las próximas elecciones, gritar que

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"Hay que irle de frente a las mafias, porque de que existen, existen", como dijo Maduro indignado. Y volvió a prometer un futuro bien chévere siempre y cuando voten otra vez por el otra vez. Y otra vez y otra vez…



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