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Del metro a la orquesta: Músicos venezolanos encuentran un nuevo hogar en Argentina

El Cooperante | 12 diciembre, 2018

Caracas.- Más de 100 jóvenes músicos venezolanos que emigraron a Buenos Aires formaron una orquesta en la que han podido plasmar su talento y drenar las emociones tras haber dejado a sus familias en busca de un futuro mejor fuera de su atribulado país.

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Uno de los principales escenarios de la capital argentina, el Teatro Coliseo, los recibió el martes por la noche y vibró con su música. La orquesta, Latin Vox Machine, mezcló el tango argentino con variadas canciones desde venezolanas hasta piezas de Siria en el impecable concierto “Música para Nuestro Hogar”.

El concierto, presentado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en el marco del Día de los Derechos Humanos, contó también con artistas refugiados sirios.

Entre varios géneros, músicos y cantantes se pasearon por el tango “La Cumparsita”, de Gerardo Matos; “Regresa Pronto”, de Lucía Montanari; “Obertura Trágica”, de Johannes Brahms, hasta el tema sirio “25/11”, de Maher Bajjour, y “Fix You”, de Coldplay, cada uno con una colorida representación visual.


La sorpresa de la noche llegó cuando fuera de repertorio, al final del concierto, la orquesta tocó dos mambos que hicieron bailar a toda la audiencia, que aplaudió de pie en un teatro donde se veían algunas banderas venezolanas.

Foto: Eitan Abramovich, AFP.

“En Argentina para nosotros es muy importante poder a través de la cultura, el arte y, en este caso con Latin Vox, a través de la música, acercar a las comunidades, poder visibilizar estas historias positivas”, dijo Anita Kim, encargada de Información Pública y Comunicaciones de la Oficina Regional de Acnur.

Según datos de Acnur y de la Organización Internacional para las Migraciones, más de 3 millones de personas han dejado Venezuela por la crisis, de las cuales 2,4 millones están en América Latina y el Caribe. Actualmente residen en Argentina unos 130.000 venezolanos, entre migrantes y refugiados.

Argentina es el cuarto país de la región en términos de cantidad de venezolanos que acogió, luego de Colombia, con cerca de 1 millón, y Perú y Ecuador con alrededor de 500.000 cada uno.

La nostalgia, combustión para el arte

Omar Zambrano, un entusiasta productor audiovisual venezolano que llegó a Argentina hace tres años, fundó Latin Vox Machine en 2017 tras descubrir a músicos académicos que tocaban en el metro. Comenzó con 35 integrantes y, ayudado por las redes sociales, atrajo a otros intérpretes también migrantes.

En la actualidad, la cantidad de miembros de Latin Vox Machine se triplicó. La mayoría son jóvenes de entre 18 y 35 años formados en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado por el fallecido José Antonio Abreu, que en 2008 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias.

“Más que una orquesta, es un grupo de contención. Hay gente que está quizás algo rota y la idea es reunir esas piezas en un solo lugar y creo que la orquesta es el mejor motivo para hacerlo, la mejor motivación”, contó Zambrano, de 37 años, en una entrevista en la que aclaró que Latin Vox no busca ser un “gueto” sino un lugar de integración.

También cuenta con músicos de Argentina, Perú, Colombia, Uruguay y Chile y con el director surcoreano Jooyong Ahn.

“Estos chicos están de manera incansable trabajando y sintiéndose un poco en ese terruño que perdieron (…) y estando aquí dentro vuelven a sentirse en familia”, agregó con el sonido de uno de los ensayos de fondo.

Cada músico tiene su experiencia e historia, que comparten en la orquesta.

Elizabeth Gordones, una violinista de 26 años casada con un violonchelista que llegó en agosto a Argentina y un mes después entró a la orquesta, da “gracias a Dios, al Cielo y a la Virgen” por haber encontrado a la “familia” Latin Vox.

“Ha sido fuerte, ha sido duro, estamos solos, mi esposo, mi hijo y yo, pero la recepción, la acogida que nos han dado acá nos ha ayudado muchísimo a superar cualquier momento difícil (…) Mi sueño es volver a ver a mi madre, tengo cinco años que no la veo, no conoce a mi hijo”, contó entre lágrimas.

“No estaba en nuestros planes volver a tocar en una orquesta (…) Trajimos nuestros instrumentos con la intención de venderlos si nos veíamos en un aprieto económico”, agregó mientras su hijo de 1 año daba vueltas a su alrededor.

Para el saxofonista César Pérez, de 33 años, el salto a la orquesta fue a través de su hermana, pero forma parte de un grupo de músicos que trabaja en el metro, donde toca desde que llegó a Buenos Aires hace seis meses. “Latin Vox Machine es un medio para llegar a un fin y el fin es que se demuestre de lo que es capaz una comunidad organizada”, destacó.

“Eso es lo que queremos los venezolanos en este país, integrar a cualquier otra persona que haya salido de su país, integrarla a la orquesta y tener un espacio de contención donde pueda sentirse como en casa”, concluyó.

Con información de la agencia Reuters

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