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“(…) desde esta época de la uniformidad”, por María Paulina Camejo

El Cooperante

María Paulina Camejo. – No me gusta llorar, me da pena y no poseo esa envidiable cualidad de “llorar bonito”, sin embargo, me sorprendí a mí misma con los ojos luminosos la primera vez que leí esta frase de la novela 1984 de George Orwell. Sé que, a veces, es medio fastidioso leer una cita pero les prometo que esta vale la pena. La añoranza del protagonista al escribir esta frase puede ablandar el corazón de cualquiera, aquí va:

“Para el futuro o para el pasado, para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos unos de otros y no vivan en soledad… Para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho: Desde esta época de uniformidad, desde este tiempo de soledad, desde la Edad del Gran Hermano, desde la época del doblepensar… ¡muchas felicidades!” (Orwell, George. 1984. Trad. Babel 2000, S.A. Madrid: Mestas Ediciones, 2006).

Tengo esta frase marcada en el libro y, de vez en cuando, lo tomo de la repisa solo para leerla, pero… ¿por qué? Vamos desde el comienzo. Tenemos a un hombre viviendo bajo un régimen autoritario, que no conoce más que ese régimen autoritario y, sin embargo, como es una persona, anhela la libertad, aunque no la conozca, pues la libertad es una cualidad inherente al ser humano. La primera frase, “para el futuro o para el pasado”, ya hace que se me contraiga el corazón. Está  escribiendo para quien sea, donde sea y cuando sea, porque sabe que en algún lugar, en algún momento, existió o existirá, eso que él no ha conocido nunca pero que sabe que es indispensable para alcanzar la felicidad.

Seguidamente, continuando su dedicatoria, dice “para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos de otros y no vivan en soledad”. Aquí me voy a detener en el hecho de que toda esta cita es un “para… de” y que el mensaje en sí se limita, simplemente a las últimas dos palabras.

Ahora, volviendo a la dedicatoria, nuestro protagonista le escribe a alguna época utópica para él en la que exista la libertad de pensamiento. Él no conoce esa libertad y, por eso, vive inmerso en una sociedad de seres adoctrinados y sin cabida a pensamientos que se salgan de esa doctrina instaurada. Así que, además de anhelar la libertad, anhela que existan diferencias entre los miembros de su comunidad. Ahora, ¿por qué se queja aquí de la soledad? Porque, no contento el régimen con tener a todo el mundo adoctrinado, mantiene a todos bajo una nube de desconfianza insoportable en la cual se vive con un constante miedo a ser traicionado y entregado a la policía del pensamiento (Aquí me vi en la necesidad de revisar el libro para recordar el nombre de la policía porque solo me venía a la mente la palabra Gestapo). El infierno de Dante y esta “distopía” de país…

Luego, dice “Para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser deshecho”. ¿Por qué? Nosotros sabemos de eso, de ese afán por querer cambiar la historiografía para ajustarla a las ideas que se quieren implantar con el fin hacer la labor de mandar mucho más fácil.

Así se acaba la sección del “para” y, ahora” comienza la del “de”. Aquí vuelve a hacer mención a la soledad y la uniformidad. Está escribiendo para una época de libertad, de diferencias, de confianza, de amistades, desde una de monotonía, soledad y carencia de esa capacidad de tomar decisiones. Desde la edad del Gran Hermano, una figura autocrática que no hace acto de presencia en ningún momento de la novela. Podría incluso ser inexistente, un ser ficticio creado por un grupo para gobernar. Así, el protagonista escribe, por fin, el mensaje que tanto quería enviar a esa época de libertad que es, debo decir, el “¡muchas felicidades!” más triste que he leído, porque no es feliz, pero no es envidioso, es la felicitación del que añora, y por eso me duele tanto.

Tenía tiempo queriendo escribir sobre esta frase que es, por supuesto, relevante. Quizá no trata un tema “actual”, porque podría haber hablado de la llamada entre Lorenzo Mendoza y Ricardo Hausmann o de la detención de Manuel Rosales y entiendo que escribí sobre algo más etéreo, pero sí lo considero un tema universal y siento que es, en estos momentos, muy relevante para nosotros.

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