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Deudas, anemia y escasez: Lo que hay detrás de la proliferante venta ilícita de sangre

El Cooperante | 3 julio, 2018

Caracas.- Ya sea en bolívares o dólares, obtener una bolsa de sangre para transfusión es un verdadero suplicio para los venezolanos. De acuerdo con la organización no gubernamental Convite, en el mercado negro los pacientes que requieren sangre o sus derivados pagan hasta USD 300 por cada bolsa, pese a que no es seguro, puesto que se desconoce si fue sometida a los análisis requeridos para descartar Hepatitis B y C, así como VIH/Sida.

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La venta de sangre en el país se disparó en el último semestre, sin embargo, ya el año pasado se veían los primeros estragos de la escasez de reactivos, una de las principales causas del proliferante negocio ilícito. Rafael Méndez, presidente de la Asociación Venezolana de Importadores y Distribuidores de Equipos de Laboratorios y Afines (Asodilab), dijo a El Nacional en noviembre pasado que la deuda del Gobierno con los importadores ascendía a USD 55 millones, y era la principal razón de la falta de reactivos en centros públicos y privados.

La deuda

Según Méndez, la millonaria cifra se acumuló desde marzo de 2012, cuando el Ejecutivo dejó de cancelar a los proveedores. En 2015, Asodilab denunció la situación y el Gobierno accedió a reunirse para tratar el tema, sin embargo, alegó que no podía liquidar el monto de la deuda, más de USD 28 millones para entonces, pero prometió pagar a partir de esa fecha todos los créditos que fuesen aprobados por los importadores.

No obstante, el plazo para el pago de créditos se venció y los proveedores se negaron a surtir reactivos y medicamentos sin que el Ejecutivo cancelara la deuda pendiente más el monto por varios contratos siguientes. Fue entonces cuando la escasez se agudizó y el mercado negro de la sangre se proliferó.


A las afueras de los centros médicos, se ofrece la bolsa, ya sea en dólares o bolívares, a precios exorbitantes que superan por mucho el monto del salario mínimo mensual. Mientras que en una clínica privilegiada ubicada al este de la ciudad de Caracas está disponible una bolsa de sangre en Bs. 47 millones, en un centro público en el oeste, se ubica en Bs. 7 millones.

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Los pacientes prontos a someterse a cirugía, con afecciones de pérdida de sangre o renales, son los más afectados por la escasez en los bancos públicos. Sin embargo, no son los únicos. La población en general se ve afectada por la falta de reactivos en sus diversos niveles, y es que cualquiera que requiera realizarse exámenes sanguíneos se encontrará con dos alternativas: precios excesivamente elevados o laboratorios que ya no proveen el servicio por la falta de reactivos.

De acuerdo con la Federación de Colegios de Bioanalistas de Venezuela (Fecobiove), “el déficit de de sangre segura en los Bancos de Sangre de Venezuela, no solo expone a los pacientes en riesgo de adquirir enfermedades transmitidas por sangre y derivados, también es causa de muertes en la población venezolana”. En enero, la Federación envió un comunicado a la Defensoría del Pueblo, en el que alertaba de la falta de 90% de reactivos y paralización de actividades el 38% de los centros de Servicios de Bioanálisis.

“Quien padece una enfermedad aguda o crónica, en particular los que reciben tratamiento para enfermedades tales como: diabetes, hipertensión, cardiopatías, VIH/SIDA, insuficiencia renal, oncológicas, entre otras; y los pacientes trasplantados, tienen dificultad para poder conocer y hacer seguimiento de la evolución de su enfermedad”, advirtió poco después la Federación en su reporte Sangre Segura, en el que enfatizó los peligros de utilizar sangre sin los análisis previos para descartar cualquier enfermedad.

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A la escasez de reactivos, se suma la condición de salud de los venezolanos, y es que, según la doctora Adriana Ortiz, entre 70% y 80% de la población está anémica lo que contribuye a la falta de sangre en los bancos. “Es un problema gravísimo, porque cuando vamos a operar a algún paciente, necesitamos reponer sangre, además de que puede surgir un inconveniente en la operación que requiera muchas más bolsas de las previstas al inicio”, indicó a esta redacción la especialista.

Asimismo, acotó que ocho de cada diez pacientes hospitalizados, padecen de anemia ferropénica, la cual es la más común entre los afectados, y es ocasionada principalmente por la no ingesta de una dieta balanceada y la notoria ausencia de las proteínas en la misma.

“Muchas operaciones se posponen por esta situación, porque a veces los mismos familiares que intentar donar, está anémicos, y no solo eso, sino que en emergencias se devuelven demasiados pacientes porque no hay sangre para intervenirlos”, contó Ortiz, quien puntualizó que los niveles de anemia en las poblaciones rurales alcanzan hasta el 95%.

Reactivos importados en 2018

El pasado 30 de enero, el presidente Nicolás Maduro anunció la inversión de 12 millones 385 mil euros para adquirir hemoderivados, reactivos y otros insumos médicos para abastecer los hospitales. Los mismos, arribaron al país en febrero, sin embargo, apenas alcanzaron para unos pocos días.

Dichos reactivos fueron importados desde China, y según Maribel Meléndez, secretaria general Sociedad Venezolana de Hematología (SVH), eran de tercera generación, es decir, de tecnología menos especializada que los utilizados por los Bancos de Sangre hasta principios de 2018. En este sentido, enfatizó que debido a la calidad de estos reactivos, algunas pruebas pueden tardar más tiempo en detectar enfermedades en la sangre donada, como la Hepatitis C o el VIH.

Hasta la fecha, el Ministerio de Salud es el único ente legalmente autorizado para promover las campañas de donación, determinar la forma de obtención de la sangre y analizarla para descartar agentes patógenos (en caso de ser utilizada como terapia), y supervisar y controlar los Bancos de Sangre privados y públicos.

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Asimismo, la Ley de Transfusión y Bancos de Sangre estipula que “quien con fines de lucro utilizare la sangre humana o sus componentes, o la destinare para usos distintos a los permitidos por esta Ley, será castigado con prisión de cuatro a ocho años”, por lo que , la cada vez más común actividad de venta de sangre y sus derivados, es totalmente ilegal.

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