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Venezuela retrocede a niveles abismales y enfrenta su peor crisis de salud

El Cooperante | 7 abril, 2018

Caracas, 7 de abril.- En el último año, Venezuela se ha convertido en un caldo de cultivo de enfermedades mortales que azotaron a la humanidad hasta mediados del siglo XX. Gran parte de estas afecciones, estaban controladas gracias a la inversión gubernamental que, pese a que no era óptima, mantenía a raya su proliferación. Sin embargo, desde de 2016, la crisis económica que atraviesa el país, dejó ver sus costuras también en este ámbito.

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Las primeras enfermedades controladas que resurgieron en los tiempos de “revolución”, fueron la difteria y la malaria. En 2016, ya se reportaban los primeros brotes y la comunidad médica alertaba sobre la inminente proliferación. En una entrevista ofrecida a Crónica Unoel pediatra y epidemiólogo, Alejando Rísquez, dio a conocer que para octubre de ese año, la cobertura de vacunas para prevenir la difteria, controlada en 1992, apenas alcanzaba el 60%, y que estados como Amazonas, Delta Amacuro y Bolívar, recibieron la mitad de esta, “con el agravante de que esas zonas se convierten en caldo de cultivo para la propagación de enfermedades que desde hace 30 años no se veían”.





Difteria

A finales de 2016, el Ministerio de Salud confirmó la reaparición de la enfermedad, y reportó 324 casos en el territorio nacional, no obstante, fue en 2017 cuando la situación se hizo insostenible. A inicios de agosto, el ministro de la cartera de salud, Luis López, anunció el Plan Nacional de Vacunación, el cual comprendería dos fases. La primera, fue activada en los nueve estados prioridad: Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Anzoátegui, Guárico, Amazonas, Apure y Aragua; la cual, se extendería hasta octubre, y suministraría 10 millones de dosis de toxoide tetánico, trivalente viral, antihepatitis, antipolio y pentavalente.

En noviembre, López se pronunció nuevamente, y admitió un brote importante de difteria, por lo que activó la segunda fase del plan, la cual, comprendía la activación de nueve mil puntos en todo el país, pero con prioridad en los nueve estados más afectados. Sin embargo, no se han tomado medidas contundentes para combatir el problema de raíz. Para entonces, el exministro de Salud, José Félix Oletta, alertó que en Venezuela existían cinco veces más casos de difteria que en Haití, siendo este último, uno de los más azotado por la enfermedad.


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Desde su reaparición en abril de 2016, hasta finales de febrero de 2018, se ha contabilizado un aproximado de mil casos en el país, de los cuales, entre 15% y 20% han fallecido por la falta de tratamiento, estos según datos aportados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), no obstante, extraoficialmente se manejan cifras son mayores, y la comunidad médica ha calificado el resurgimiento como una epidemia.

Malaria

El paludismo, no escapa de esta realidad. En junio de 2016, ya se alertaba sobre la proliferación de la enfermedad desde el estado Bolívar. A finales de año, el Ministerio de Salud reportó 240.637 casos, y confirmó así el resurgimiento de la malaria, que se incrementó 76% con respecto al año anterior. El municipio Sifontes de la mencionada entidad, ha sido el más afectado, y desde donde se han exportado entre 30 mil y 40 mil de los casos que se han detectado en otros estados, según informó Oletta a esta redacción a inicios de marzo.

El exministro apuntó que entre las semanas epidemiológicas 46 y 48 de 2017, se estimaron más de 400 mil casos primarios, cifra a la que también se le suman las recaídas, los infectados por otro parásito, los no diagnosticados y los importados desde otros países. Es decir, un acumulado que se aproxima a los 800 mil casos probables. Esta enfermedad es causada por un parásito llamado Plasmodium, que se transmite a través de la picadura de los mosquitos hembra Anopheles, por lo que la reducción de la población de estos, depende exclusivamente de los programas de lucha antivectorial, la cual incluye fumigaciones masivas, colocación de mosquiteros especiales y medicamentos antipalúdicos, que están prácticamente extintos en territorio nacional.

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En años anteriores, estas pastillas eran entregadas en ambulatorios y hospitales, sin embargo, desde el año pasado, el suministro por parte del Gobierno, ha sido intermitentes. Según El Nacional, en el municipio Sifontes, solo se consigue “bajo cuerda” en el mercado negro, pagando USD 50 o dos gramos de oro.

Sarampión

Controlada en el territorio nacional en 1997, esta enfermedad ha reaparecido y se ha proliferado con alarmante preocupación en el último año, cuando la crisis económica desatada en 2014, se agudizó. Esto, aunado a la desidia gubernamental y a la negativa de admitir la ayuda internacional, ha generado que en el último año, el sarampión se prolifere desmedidamente.

Datos aportados por la OPS, refieren que de los 886 casos confirmados entre julio de 2017 y enero de 2018, 82% fueron detectados en el estado Bolívar, y el resto, entre Apure, Anzoátegui, Delta Amacuro, Distrito Capital, Miranda, Monagas, Vargas y Zulia. Asimismo, el boletín epidemiológico enfatizó que 59% de los contagiados, eran niños menores de cinco años. Únicamente en el primer trimestre del año, se detectaron 159 casos en territorio nacional, mientras que en Brasil, se confirmaron 14, “todos en ciudadanos venezolanos no vacunados, cuyas edades oscilan entre 9 meses a 18 años de edad, 10 de los cuales son del sexo masculino”, y en Colombia, el caso de un menor de 14 meses, también venezolano.

No obstante, de acuerdo con Oletta, dichas cifras no son fidedignas, y es que la OPS no estaría emitiendo los datos que reflejan la situación actual. En el último boletín publicado por la Sociedad Venezolana de Salud Pública Red Defendamos la Epidemiología Nacional, se aclara que el número real de afectados por el sarampión asciende a los 2.800, un cifra que ya supera a la del año 2002, cuando Venezuela sufrió la última epidemia de la enfermedad con 2.392 casos confirmados.

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El abandono de los programas de inmunización son la principal causa de la proliferación desmedida del sarampión. Desde 1998, Venezuela ha estado muy por debajo de los parámetros recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece como el porcentaje mínimo para tener a la población protegida, una inmunización del 95%. Según la OPS, para 2016, Venezuela logró una cobertura total de la vacuna para este virus del 88%, lo que para Oletta supone una gran mentira, y es que entre 2007 y 2017, se calcula que 1.2 millones de infantes menores de un año no fueron vacunados con la primera dosis, mientras que la segunda, se estima que menos del 45% de la población infantil la recibió.

Bocio

Controlada hace 20 años, reapareció en el estado Portuguesa. Según datos extraoficiales, entre 2016 y 2017, hubo al menos 800 casos. Los afectados  de distintos sectores refirieron tener catarro común una o dos semanas antes de la aparición del bocio, y negaron alguna patología crónica. Esta enfermedad genera el aumento de las tiroides, y es ocasionada, principalmente, por la deficiencia de yodo en el organismo, vinculada directamente con la desnutrición. En 2018, en la misma entidad trascendió la confirmación de 120 nuevos casos en la zona cafetalera, Santa Marta. La mayoría de los afectados, eran niños en edad preescolar y escolar.

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En 1999, luego de la implementación de planes de salud pública, se verificaron los requisitos para declarar a Venezuela Libre de Deficiencia de Yodo, mediante  la evaluación externa por la OPS-OMS, Unicef y el ICC-IDD. Después de este año, los programas efectivos fueron progresivamente abandonados. Oletta explicó a esta redacción, que, sumado al abandono de políticas de salud efectivas en la región, la desnutrición de la población, el consumo de sustancia bociógenas, y las aguas en la zona, inhibidoras de yodo, son las principales razones por las que esta enfermedad se ha proliferado.

Tuberculosis

Según la Federación Médica Venezolana (FMV) en los últimos tres años se registraron más de 4 mil casos anuales. La tuberculosis está estrechamente vinculada a la pobreza, la malnutrición y el hacinamiento en espacios insalubres. Esta afectación se transmite de persona a persona a través del aire, cuando un enfermo de tuberculosis pulmonar tose, estornuda o escupe, y expulsa bacilos tuberculosos al aire. Basta con que una persona inhale unos pocos bacilos para quedar infectada.

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La OMS advierte que “a lo largo de un año, un enfermo tuberculoso puede infectar a unas 10 a 15 personas por contacto estrecho. Si no reciben el tratamiento adecuado, hasta dos terceras partes de los enfermos tuberculosos mueren”. La BCG es la vacuna utilizada para prevenir la enfermedad. En el esquema de vacunación es la primera inmunización que se le administra a los bebés, y desde 2016, en Venezuela muchos niños se han quedado sin esta vacuna, y otros se suman en lo que va de 2018, debido a la escasez de la misma y la venta en dólares en algunos centros privados, que imposibilita la adquisición a quienes poseen menos recursos económicos.

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