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Digan lo que digan, la Ayuda Humanitaria es un triunfo opositor

Elizabeth Fuentes | 16 abril, 2019

Caracas/Foto: Efecto Cocuyo.- Cientos de paquetes cargados de medicinas y plantas eléctricas, decenas de funcionarios de la Cruz Roja Internacional apoyando el operativo, un desfile de camiones rumbo a Caracas: solo en Siria se había visto una operación similar de ayuda humanitaria, “la de mayor alcance en la región”, según expresó en marzo pasado un vocero de la Federación Internacional de la Cruz Roja.

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Con la llegada de este cargamento a Venezuela, le estalla en la cara al gobierno de Nicolas Maduro lo que siempre negó. Y, peor aún, finalmente accedió a negociar como si se tratara de una concesión, un favor, una gracia de su majestad. Y aún con el temor de que el chavismo se atreva a transformar su fracaso en victoria y pretendan hacer creer que la llegada de la ayuda humanitaria proviene de su bolsillo o intenten concederla a cambio de lealtades políticas, la realidad está apostada en cada hospital, en cada refugio, en cada niño desnutrido.





Con once Ministros para la Salud durante los años que lleva Nicolas Maduro en el poder- cada uno ha durado un año en el cargo-, y otros once ministros durante la administración de Hugo Chávez, la salud para el chavismo ha sido no solo un fracaso sino una maligna fuente de enriquecimiento donde los nombres de la almirante Eugenia Sader o Carlos Rotondaro, por mencionar solo dos, representan la barbarie cometida por los habitués de Miraflores.

Y los camiones cargados de medicinas rumbo a Caracas lo evidencian. Basta asomarse a los portales del Comité Internacional de la Cruz Roja para atestiguar la verguenza de ver a Venezuela en la misma escala de países en guerra, como Siria, o acosados por el enfrentamiento entre tribus armadas, como en Africa.

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Solo que en la batalla que acaba de perder el gobierno de Maduro, el combate ha sido entre niños y ancianos enfermos contra un partido político cuyos dirigentes se han dedicado a engordar ellos y sus cuentas bancarias. Mujeres pariendo en el suelo, bebes en cajas de zapatos, ciudadanos muriendo por carencia de agua para la diálisis o la malaria que ya ha contagiado a un millón de venezolanos, frente a un puñito de ministros amparados en las armas y su ideología de plastilina que acomodan de acuerdo a sus conveniencias.

Será neutral la ayuda de la Cruz Roja, exigirán que no se politice la entrega de medicinas o alimentos, harán lo debido para llevarle salud y vida a quienes lo exigen con urgencia sin ponerle rostro político a los resultados, pero la bandera seguirá en manos de la oposición venezolana y Maduro ya no tiene cómo arrebatarle semejante triunfo. Un caballo de Troya es lo que acaba de llegar a Maiquetía y cada medicina será un tiro a piso.

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