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Dirigentes de Acción Democrática rindieron homenaje a Leonardo Ruiz Pineda

Marbelys Villalobos | 21 octubre, 2019

Caracas.- Dirigentes del partido Acción Democrática (AD), rindieron este lunes un homenaje al abogado y político venezolano, Leonardo Ruiz Pineda,  en la parroquia San Agustín en Caracas, al conmemorarse 67 años de su asesinato .

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Ruíz Pineda se desempeñó como líder y secretario general de la tolda blanca desde la clandestinidad, y fue gobernador del estado Táchira.





Evelyn Pinto, representante Nacional de las Mujeres Jóvenes de AD y directora de Cultura de la Asamblea Nacional, hizo un recorrido la vida de esta figura de la política venezolana al dirigir un discurso en el acto de homenaje de este lunes. La dirigente resaltó el pensamiento de Ruiz Pineda en la  Venezuela de hoy y de cómo su mensaje guarda más vigencia que nunca: dar todo por la libertad y democracia de Venezuela.

“En estos momentos de polarización, de posiciones radicales y acusaciones sin pruebas a causa de la desesperación que ha causado el agobiante régimen, es común ver parcializadas las formas de salir de la dictadura, pero lo que tenemos que rescatar es darnos cuenta de que todos queremos lo mismo ponerle fin a la tiranía a pesar de que creamos en métodos diferentes para lograrlo”, leyó Pinto durante el homenaje.

 





Dirigentes de AD. Cortesía

La dirigente mencionó un pensamiento de Ruíz Pineda que reza: “No se puede parcelar la voluntad y conciencia del pueblo venezolano, ya en trance de soldar su esfuerzo para realizar la nueva Venezuela, que ya no será de andinos, ni de orientales, ni de llaneros, ni caraqueños: La Venezuela hermanada en la angustia , conjugada en la esperanza común, totalmente libre y totalmente nuestra”.

 

A continuación el texto íntegro en su homenaje:

 

Homenaje a Leonardo Ruiz Pineda
Por Evelyn Pinto
21-10-2019

A 67 años de su vil asesinato, sus ideales siguen vigentes y deben ser ejemplo y guía de lucha para todos los venezolanos. Muchas personas lo han nombrado el guerrillero de la libertad, pero para Alfredo (que era su seudónimo en la clandestinidad) la palabra guerrillero no cabe en su arquetipo de líder, ya que él, durante su periodo de vida se caracterizó y ha sido reconocido por sus contemporáneos como un hombre noble, correcto, humanista y muy alejado de cualquier tipo de acción violenta.

Hoy rendimos tributo de pie sus compañeros y compañeras de partido, un tributo que debe convertirse en compromiso de lucha y resistencia, esa resistencia que no nos deja embargar de desesperanza. En honor a lo que fue el desenvolvimiento como político de nuestro compañero Ruiz Pineda.

Aquel bebé que nació en Rubio un 28 de septiembre de 1916, desde temprana edad se dió por entero a la lucha por recuperar e implantar definitivamente la democracia venezolana, como también reveló su inquietud ciudadana, con mentalidad abierta a lo universal. Era un hombre con una sensibilidad humana increíble, con una cultura general amplia, una visión muy avanzada para su época y un precursor en la defensa de los derechos para todos, siempre creyó en las mujeres y muestra de ello se ve en sus discursos, escritos sobre los derechos políticos de la mujer y las mujeres en las que confió en los días de clandestinidad.

El espíritu libertario se ve reflejado en los grandes líderes desde la niñez, es algo que va intrínseco en el alma de las personas nobles, desde el liceo Leonardo se mostró sensible a las necesidades ciudadanas y rebelde ante las tiranías, no toleró la ciega obediencia y el silencio sumiso frente a la farsa de algunos profesores adeptos a la dictadura gomecista y es cuando su padre decide enviarlo a Caracas a continuar sus estudios.

En estos momentos de polarización, de posiciones radicales y acusaciones sin pruebas a causa de la desesperación que ha causado el agobiante régimen, es común ver parcializadas las formas de salir de la dictadura, pero lo que tenemos que rescatar es darnos cuenta de que todos queremos lo mismo ponerle fin a la tiranía a pesar de que creamos en métodos diferentes para lograrlo, y para ello es menester traer a colación una paráfrasis del discurso dado por Ruiz Pineda en un acto de nuestro glorioso partido en Nuevo Circo en 1943 y que es un pensamiento que debe seguir vigente, y es que: no se puede parcelar la voluntad y conciencia del pueblo venezolano, ya en trance de soldar su esfuerzo para realizar la nueva Venezuela, que ya no será de andinos, ni de orientales, ni de llaneros, ni caraqueños: La Venezuela hermanada en la angustia , conjugada en la esperanza común, totalmente libre y totalmente nuestra.

Ruiz Pineda fue dirigente estudiantil, abogado, político, escritos, poeta, gobernador del Táchira, que en esa época se les decía ministros, ministro de transporte y comunicaciones y secretario general del partido en la clandestinidad.

Luego del golpe militar contra el presidente Gallegos, donde Leonardo se desenvolvía como ministro de transporte y comunicaciones, cae preso en la cárcel modelo, al salir en libertad condicional 4 meses después, se le encarga la ardua tarea de estructurar al partido en la clandestinidad e impedir la consolidación del régimen. Organizó los cuadros del partido con laboriosidad, fue un hombre convencido de poder edificar una patria emancipada, capaz de superar la situación de atraso cultural de grandes sectores de la sociedad, dignificar el ejercicio de la administración pública y construir una economía más independiente.

Leyendo la historia de Ruiz Pineda se viene a colación la importancia de preservar la democracia con bases institucionales que la sostengan, ya que en un momento se pensó que no volvería una tiranía similar y hoy en día vemos un régimen oprobioso, que a pesar de tener medios de comunicación más inmediatos, organizaciones internacionales defensoras de los Derechos Humanos, se sigue violando todos los avances en cuanto a la dignidad humana alcanzado por la sociedad, asesinando a líderes políticos como Pipo Rada, Fernando Albán y todos los caídos en estos 20 años de dictadura.

Esos eventos violentos de asesinato, persecución, privación de libertad y tortura que se vieron en la dictadura de Pérez Jiménez, no hizo que el espíritu de Ruiz Pineda cambiase sus ideales, a pesar del acoso del régimen, no solo a él, sino a su familia, siempre permaneció alérgico a la violencia represiva, incapaz de lastimar a nadie su decoro humano y su dignidad ciudadana. Era un intelectual convencido del valor trascendente que tienen las palabras, confiando siempre en el triunfo final de la razón.

La conciencia libertaria de nuestras filas nos impulsa a declarar en forma serena e imperturbable, con la tranquila severidad de las grandes decisiones de un pueblo, la rotunda decisión de continuar combatiendo implacablemente a la tiranía sanguinaria y opresora. Todos los días, ahora mismo, hoy, mañana y cada vez que sea necesario, saldremos al encuentro de la barbarie envalentonada por el exclusivo respaldo de las armas y la injusticia, hasta verla derribada, hecha pedazos por las poderosas manos del pueblo.

Sin desesperación y sin el afán revanchista, que ojo nos puede convertir en lo que criticamos, pero con objetivos claros como los expuestos en el clandestino libro negro, Ruiz Pineda vislumbró que para lograr la democracia era importante como partido afrontar de manera organizada un largo recorrido hasta madurar la crisis política de la dictadura. Y en ese sentido, se planteó los siguientes puntos, que resulta imperioso volverlos a trabajar más de 60 años después, y son los siguientes:

1) Reajuste interno de la organización.
2) Ensanchamiento de las zonas de influencia del partido.
3) Lucha a fondo contra el régimen usurpador, para impedir su estabilidad.
4) Creación de bases para estructurar un poderoso movimiento antigubernamental que precipitase a la crisis al gobierno de la junta.

Y de esa manera trabajó como secretario general durante la clandestinidad; días antes de partir escribe en una carta dirigida a los cuadros medios y regionales del partido: la actitud táctica a seguir, debe estar enmarcada en una línea de acción coincidente, de mayor acercamiento a las demás fuerzas políticas y siempre en función de los objetivos del partido, como actualmente se lleva la conducción de nuestro partido a manos de nuestro secretario general Henry Ramos Allup, donde hemos dejado a un lado aspiraciones partidistas por preservar la unidad. Ese mismo documento lo cierra diciendo:

“El gobierno no va a retroceder, tampoco nuestro movimiento retrocederá. Solo el avance intensivo, la pelea diaria, el combate cotidiano nos darán la victoria definitiva. Hacia allá va nuestro Partido, firme y batallador, alentado por la fe de nuestro triunfo.”

Y precisamente desde el combate diario partió la noche del 21 de octubre de 1952. El sacrificio heroico de Ruiz Pineda es toda una invitación a meditar con sinceridad venezolana en lo que significa para el país construir y promover unas bases institucionales cívicas y democráticas. Y si como la agonía volvió a apoderarse de la patria, es nuestro deber con adeistas que ronde la imagen de Ruiz Pineda marcando con su sello de heroísmo el brazo de los combatientes.

Así como lo fue el otrora gobierno de Pérez Jiménez, este régimen es incapaz de usar otro lenguaje que no sea el del plomo asesino, el secuestro inhumano o la innoble tortura. Es por ello que en honor a Ruiz Pineda, el partido acción democrática debe convocar a su férrea y nutrida militancia, a sus simpatizantes y a todos los venezolanos que se oponen y resisten al régimen desde hace más de 20 años que avergüenza y oprime a nuestro país, a recordar al admirable compañero Leonardo Ruiz Pineda y a ratificar y comprometernos ante su memoria, en esta hora oscura y caótica de la historia de Venezuela, que vuelve a perturbar la cultura democrática con tiranías, que el ejemplo de su obra es el mayor valor y estimulo en la lucha por el respeto a la vida y dignidad humanas y por la liberación política, económica y social de Venezuela.

Y para finalizar quiero traer a colación un escrito de Alberto Carnevali en la memoria de Leonardo, donde escribe lo siguiente:

“El fulgurante ejemplo de su vida heroica nos señala un solo camino: combatir hasta triunfar.
¡Por ti, Leonardo Ruiz Pineda, tu austero nombre de ejemplar ciudadano, por ti Alfredo, tu preclaro nombre de combatiente clandestino, juramos serena y resueltamente que no desmayaremos en ningún momento hasta lograr el ideal revolucionario de la liberación de nuestro pueblo, por el cual rendiste tu vida en forma tan noble y gloriosa!”

Este gobierno en alarde de brutalidad dictatorial asesina con armas de la nación a sus adversarios políticos, pero hay algo que no nos podrán quitar y es que sobre el suelo de nuestro país ha quedado en pie una víctima inquietante: el pueblo de Venezuela. Por todos los caídos en durante este régimen usurpador, invito a mis compañeros al ánimo responsable e incansable de seguir luchando por una Venezuela libre y de los venezolanos y que sea honrada siempre entre nosotros la memoria de nuestro compañero, mártir del ideal democrático, Leonardo Ruiz Pineda.

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