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Doble moral o guiso: Nutrivita, la harina transgénica que importan para el CLAP

El Cooperante | 1 febrero, 2018

Caracas, 1 de febrero.- Fue en 2004 cuando el fallecido presidente Hugo Chávez anunció la prohibición del cultivo de semillas modificadas genéticamente en el país.

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Aquí en Venezuela ya hemos prohibido un ensayo que nos querían meter por ahí con transgénicos y estamos poniendo la barrera respectiva a nivel nacional, le hacen daño mucho a la agricultura, sobre todo a la soberanía“, dijo Chávez para aquel entonces.

En 2015, dos años después de la muerte de Chávez, la Asamblea Nacional en manos de Diosdado Cabello, aprobó la Ley de Semillas Antitransgénica con el objetivo de promover la producción de alimentos en el país bajo el concepto de la agroecología, prohibiendo los transgénicos. Quien fuese el coordinador del equipo parlamentario que trabajó en dicho proyecto, el diputado Alfredo Ureña, dijo “no se puede usar estas semillas transgénicas, que son organismos genéticamente modificados por lo que tienen efectos colaterales negativos sobre la salud animal y salud humana, es una discusión que incluso existe a nivel mundial, y que el comandante Chávez ya manifestaba desde el año 2004”.

En ese mismo año. el gobierno ruso tomó la determinación de prohibir la fabricación de productos con organismos genéticamente modificados (OGM). En Rusia, el uso de transgénicos presentes en los alimentos producidos dentro del país ha disminuido de un 12% a un 0.01%. Se estima que solo hay 57 productos legales que incluyen transgénicos en su composición. La Ley que obligaría a registrar todos estos productos entrará en vigor a mediados del año 2017, según Natural News.


Por su parte, el gobierno de Francia anunció que haría uso de sus facultades legales, dentro de la legislación de la Unión Europea, para declararse en el corto plazo, libre de OGM. El objetivo de la decisión es evitar riesgos ambientales asociados al uso de este tipo de cultivos, por ejemplo, derivados de la inherente polinización aérea, que puede contaminar las especies autóctonas. En marzo de 2014 el gobierno francés decidió prohibir la comercialización, utilización y cultivo de maíz genéticamente modificado MON 810, producido por el grupo estadounidense Monsanto. Así, otro lote de países, por lo menos once (Tailandia, Australia, Japón, Irlanda, Alemania, Suiza, entre otros) se han alineado en la misma meta.

Sin embargo, el gobierno del presidente Nicolás Maduro dejó atrás las consideraciones de su antecesor y optó por importar harina de maíz transgénico de Brasil. Para 2014, Alejandro Pieters, investigador de productividad y rendimiento de arroz en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), le declaró a Globovisión que dos de los países a los que Venezuela les compra buena parte de los alimentos que requiere tenían trayectoria en el cultivo de varios de los 14 rubros modificados en el mundo.

En efecto, el informe 2013 del Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas ubica a Brasil y Argentina en el segundo y tercer lugar de países con mayor cantidad de hectáreas de siembra de transgénicos, con 40,3 millones y 24,4, respectivamente. Para ese entonces,Venezuela era capaz de abastecerse con su propia producción de semillas para arroz, la caña de azúcar y una pequeña parte del maíz. Hoy la historia es otra.

Los alimentos transgénicos son aquellos que incluyen en su composición algún ingrediente que procede de un organismo que se le ha incorporado, mediante técnicas genéticas, un gen de otra especie. Gracias a la biotecnología moderna se puede transferir un gen de un organismo a otro para dotarlo de una cualidad especial de la que carece, para que de esta forma las plantas transgénicas puedan resistir las plagas, resistir mejor a los herbicidas y a las sequias, entre otros factores que la suelen afectar. Entre los daños generados a la salud está, según la página Misiones Online, la aparición de nuevas alergias, daños al hígado, mutaciones genéticas y efectos cancerígenos.

Toda una serie de contraindicaciones que ignoró la llamada “revolución bolivariana” que se considera “profundamente humanista”.  Es así como el Gobierno decidió importar Nutrivita, una harina de maíz transgénico hecha en Brasil, y que es distribuido a los venezolanos a través de las cajas de alimentos CLAP.

Nutrivita

El empaque de harina distribuido en los CLAP en de una industria brasilera.  Está ubicada en la Rua Ismael Pinto Siqueira 1515. “Más de 40 años de historia construidos junto con la familia brasileña. Nuestra trayectoria es hecha de emprendimiento, respeto por nuestros consumidores y responsabilidad social”.

La empresa tiene más de 40 años en el mercado. En su página web indica que tiene una capacidad industrial para producir más de 20 mil toneladas por mes, siendo una de las mayores productoras de copos de maíz en el país.

Sin embargo, se desconoce a través de cuál empresa se importó el producto hacia Venezuela, pues no hay información de ello. De igual modo, pese a las duras críticas del Gobierno de Brasil contra el de Nicolás Maduro, los convenios entre ambos países continúan. Venezuela pagó la deuda de 262,5 millones de dólares que tenía con Brasil, como parte del convenio que garantiza el pago de las exportaciones que empresas brasileñas realizan al país vecino.

El Ministerio de Hacienda de Brasil informó en un comunicado que el pago fue realizado el 5 de enero pasado, con cuatro meses de atraso, y corresponde al saldo de la deuda referente a la compensación del segundo cuatrimestre de 2017 en el ámbito del Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CCR) entre los dos países.Explica la agencia Efe que por este acuerdo, un mecanismo de los miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) para incentivar las exportaciones en la región, el Banco Central brasileño recibe de su similar venezolano el valor por las exportaciones que Brasil realiza al país vecino y que son garantizadas por el Tesoro Nacional, y lo repasa a los bancos que financiaron los respectivos embarques. El pago fue realizado mediante un mecanismo de transferencias en el marco del Fondo Monetario Internacional (FMI) debido a que Venezuela alegó que tenía “problemas operacionales para pagar la deuda en dólares estadounidenses”.

Hasta ahora, el Gobierno no ha dado explicación de por qué está importando producto de dicha calidad, cuando en reiteradas oportunidades, ha criticado a Empresas Polar por “producir harina PAN Transgénica”. De hecho, en la página web del Gran Polo Patriótico, se criticó fuertemente a la compañía e instó al Ejecutivo a tomar medidas “Es grave lo que acabas de leer, la POLAR usa un maíz que literalmente tiene en su ADN, insecticida”.  Además de ello, el Ejecutivo nacional ha repetido la “necesidad” que tiene el Estado de librarse de importaciones, sin embargo, la mayoría de las bolsas de comida subsidiada lo son.Anteriormente, importaban de México, presuntamente a través de una empresa de Nicolás Maduro, harina de México, así como empaques de pasta fabricados en Turquía.

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