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El lado humano de Lilian Tintori: “Yo le encomiendo mi marido al Espíritu Santo”

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Ana Rodríguez Brazón.- Cuando se apagan los focos y las cámaras, una mujer  debe regresar a su casa y encontrar un espacio vacío desde hace un año y tres meses. Dos niños la reciben y no es momento de llorar sino de mostrar fortaleza para explicarles  que su padre está en huelga de hambre para exigir la fecha de las elecciones parlamentarias, la liberación de los presos políticos y el cese de la represión en Venezuela.

“La vida a veces nos pone pruebas muy fuertes. Es una lucha muy difícil  y solitaria porque llego a casa y me toca estar con mis niños, tener felicidad, alegría y a la vez fortaleza para afrontar la violación de Derechos Humanos, la tortura y el juicio, que es un mandato de Nicolás Maduro”, expresó con lágrimas, Lilian Tintori, esposa de opositor Leopoldo López, preso en la cárcel militar de Ramo Verde.

En una entrevista exclusiva con El Cooperante, Tintori mostró su parte más humana, la de una familia que se siente perseguida pero a la vez con una responsabilidad con Venezuela. Pero esas ganas de luchar tienen un precio : explicarle a Manuela y a Leopoldo, los dos hijos del matrimonio, que su padre está preso y que desde el domingo, cuando almorzó pasta con los pequeños, no ingiere alimentos.

“Los niños extrañan a su papa, preguntan mucho por él. Ya les explique que su papá está en huelga de hambre”, dice Tintori en  una sala del Hotel Caracas Palace mientras el ruido del lugar se queda sordo y reducido al llanto de una mujer a la que han vejado y humillado cientos de veces, incluso desnudandola para que pueda ver a su marido.

Lilian, de ojos cansados por las últimas noches sin dormir, comenta que ahora  lee a sus hijos un libro sobre el ayuno para que “entiendan”  la negativa de su padre de no comer. “Estos últimos días fueron muy duros porque ahora sé que no está comiendo, que está pasando hambre. No me provoca que me pase la comida. Tenemos que aguantar”.

El tiempo para jugar, compartir, reír ha quedado reducido a las visitas en la cárcel, un lugar poco acogedor pero que es lo único que por los momentos tiene Manuela y Leopoldo. Y para Tintori también, a pesar de que cuando López le pidió la mano le fue claro : “me dijo que si me casaba con él me casaba con Venezuela”. Ese matrimonio con el país ahora parece más visible que nunca.

 No todo es tristeza

Con brillo en su ojos pero cansada y ronca, Tintori aseguró que ha ganado esperanza, fe, a pesar de que el Gobierno le ha quitado a su esposo. “Yo lo voy a recuperar”, dijo esperanzada  recordando que las esposas tienen un papel importante, como lo hizo Rosa de Scarano y Marialejandra de Lucchese. “A Rosa le di un último abrazo en Ramo Verde”.

Esta fuerza también la tiene López, quien según su esposa ha cambiado mucho. Ahora está dispuesto a un diálogo, está más sereno, más claro. Su conexión con Dios también ha aumentado. Hace los ejercicios de San Ignacio de Loyola y lee el Pan de la Palabra. “Yo me encomiendo al Espíritu Santo”, asegura Tintori, quien está convencida de que no se rendirá.

 

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