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Editorial: ¿Tienes miedo, Nicolás?

Editorial | 25 junio, 2019

Caracas.- No cualquier jefe de Estado -de facto o no- cancela un desfile militar para conmemorar el tradicional 24 de junio. En medio de un creciente descontento casi a su máximo técnico de descontento con el régimen de Nicolás Maduro, y tras los hechos del 30 de abril, no hay analista que no apunte sobre el mismo foco: que Maduro está aterrado con lo que pueda ocurrir a lo interno de la Fuerza Armada, pues se sabe, los militares solamente son fieles hasta la víspera.

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Venezuela tiene una larga tradición de movimientos militares cuyo propósito es un cambio de régimen. A Rómulo Gallegos, fundador de Acción Democrática y primer presidente electo por votación popular, universal, directa y secreta, lo desplazó del poder un golpe de Estado. Sucesivas juntas militares fueron reemplazadas luego por el sanguinario dictador Marcos Pérez Jiménez, quien ocupó Miraflores luego de un proceso electoral a todas luces fraudulento. El dictador, posteriormente, fue derrocado por una insurrección militar el 23 de enero de 1958.

Más tarde, vinieron contra Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez varias intentonas golpistas de sectores de izquierda -confabulados con algunos derechistas viudos de los tiempos de la dictadura- que por fortuna no lograron desmontar el sistema democrático. Pero el daño ya estaba hecho. Los mismos que ayer quisieron tomar Miraflores por la fuerza, son los mismos que hoy gobiernan y que no quieren abandonar el poder a pesar de haber provocado una macro-crisis de hiperinflación con depresión, hambruna, diáspora y miseria.

Y son los mismos que hoy gobiernan de facto con Maduro al frente, los que temen por lo que ocurra a lo interno de la Fuerza Armada Nacional, que ellos llaman bolivariana. Una Fuerza Armada infiltrada hasta los tuétanos por oficiales de la tiranía comunista castrista, misma tiranía que en los tiempos de Betancourt intentó invadir Venezuela para apropiarse del petróleo, cosa que Betancourt y el sistema de ese entonces, impidieron por las vías políticas, diplomáticas y militares.

Nicolás Maduro no duerme bien. No como un bebé. No después del 30 de abril. Algo sabe. Y teme a ese algo. Todos los militares -todos-, son fieles hasta la víspera.

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