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Efecto Scioli: Las misiones no garantizan lealtad electoral con crisis y sed de cambio

Jose G Martinez

José Gregorio Martínez.- Cuando Venezuela tomó el rumbo del socialismo fue inspiración para otras naciones latinoamericanas como Argentina, cuando el matrimonio Kirchner comenzó a imitar desde 2003 un modelo que mantuvo durante 12 años, siguiendo los pasos de Caracas. El Kirchnerismo pretendía continuar su senda, pero el heredero, Daniel Scioli, fracasó en su intento de preservar el poder con la bandera de los programas sociales.

Por encima del chantaje de que su contendor acabaría con estos beneficios privó el deseo de cambio de los argentinos y con el triunfo de Mauricio Macri, Buenos Aires comienza a marcar el camino de la región.

“Yo garantizo proteger y expandir los programas sociales; él (Macri), cuando habla de eliminar retenciones, ganancias e impuestos, lo que quiere hacer es recortar esos programas”, advertía Scioli a sus electores el pasado 25 de octubre, en medio de la campaña hacia el balotaje.

El discurso que escuchaban los argentinos de boca del abanderado oficialista en nada se diferencia del que escuchan los venezolanos de boca del presidente Nicolás Maduro en el camino hacia las elecciones parlamentarias de 6 de diciembre. “El pueblo no se va a dejar quitar las misiones, sus viviendas ni sus pensiones”, advirtió Maduro el pasado 23 de junio.

Ante la imposibilidad de hacer nuevas promesas, Maduro ha enfocado su oferta electoral hacia los sectores populares en la garantía de permanencia de los programas sociales que creó su antecesor, el fallecido presidente Hugo Chávez, tal como intentó –sin éxito- Daniel Scioli en Argentina, donde quedó demostrado que cuando un pueblo toma la decisión de cambiar de rumbo no hay dádiva que valga.

Este 6 de diciembre el Gobierno no solo pone a prueba su popularidad y su maquinaria sino también la efectividad de las misiones como entidades de ayuda social a cambio de lealtad electoral.

 

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