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El ascenso de María Chávez y la salida de Diosdado: La pugna en el chavismo 

El Cooperante | 27 diciembre, 2017

Caracas, 27 de diciembre.- Cuando el líder de un régimen autoritario se considera “bastante fuerte”, comienza a librarse de sus posibles rivales internos sin temor a que estos se unan y contraataquen. En el caso de Nicolás Maduro, rompió el orden democrático y constitucional mientras sus “padrinos” cubanos ya apostaron por él para que se perpetúe en el puesto.

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Un artículo de Emili Blasco para el diario ABC de España refleja que los cubanos podían haber cambiado a Maduro por otro dirigente con mayor atractivo popular, sin coste político. Pero el presidente ha resultado eficiente en cumplir la misión asignada para 2017: afrontar el salto en el vacío de pasar de un régimen formalmente democrático, a otro que rompe abiertamente con el orden constitucional y que celebra elecciones fraudulentas.





El primer gran “depurado” fue Rafael Ramírez, el zar del petróleo durante la era de Hugo Chávez. Hoy se encuentra en Italia, temeroso de volver a Venezuela o dar un paso en falso que suponga su detención. El madurismo necesita terminar con la añoranza del chavismo, y nada mejor que cercenar a gran parte del llamado 4-F. Ese sector sigue buscando una cara pública para intentar confrontar al actual Jefe de Estado en las elecciones previstas para 2018. Una de las opciones consideradas es promover como candidata a María Gabriela Chávez.

Más allá del sistema político, según ABC, en Venezuela estas “depuraciones” responden a una dinámica propia de las mafias. Cuando Maduro llegó a la presidencia, se encontró con la división que había establecido Chávez: la del petróleo, controlada por Ramírez, y la de supuestamente la droga, que, según el medio español “progresivamente había ido quedado en manos de Diosdado Cabello”.

A la muerte de Chávez hubo un pacto, donde Maduro y su familia optó  por quedarse con el negocio del petróleo. En realidad, los Maduro-Flores no pudieron beneficiarse completamente de la corrupción en la gestión de Pdvsa, pues el abrupto descenso del precio del crudo y el dominio que Ramírez seguía ejerciendo, dificultó el ascenso que la familia presidencial pensaba obtener.





El artículo finaliza diciendo que Cabello ha ido perdiendo poder: se quedó sin la presidencia de la Asamblea Nacional Constituyente y sin tener ninguna gobernación o alcaldía. “Lo lógico sería esperar que el próximo gran depurado sea él mismo, cuando Maduro toque ya con sus manos la reelección”.

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