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El Ávila, de pulmón vegetal a infierno y madriguera del hampa caraqueña

Lysaura Fuentes | 21 julio, 2018

Caracas.- Un lugar que es conocido como el pulmón vegetal de Caracas, con senderos recónditos, un paisaje abrumador, localizado en la cadena litoral de la cordillera de la costa, que se extiende por Caracas, Miranda y Vargas. El parque nacional Waraira Repano, conocido como El Ávila, esconde maravillas y a su vez se ha convertido en un punto donde la delincuencia no da tregua.

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Años atrás El Ávila era asiduamente visitado por venezolanos de diferentes partes de la capital y otros estados, se podía observar a grandes grupos de personas subir los senderos que esconde este parque nacional y disfrutar de cada una de sus paradas turísticas, un hecho que ha mermado en los últimos meses, debido al alto índice de criminalidad que se desató en cada rincón de la montaña.  





Foto: Lysaura Fuentes (El Ávila, pulmón vegetal azotado por el hampa)

Para Ramón Meléndez, un vendedor de agua y chucherías, que lleva seis años en la entrada hacia el Ávila por Sabas Nieves, la afluencia de visitantes al parque nacional ha disminuido desde hace tres meses, debido a los robos y otros hechos violentos.

Antes los fines de semana se veía mucha gente subiendo al Ávila, pero ahora eso ha disminuido por el hampa. La gente cuando va a subir siempre me pregunta, si eso está solo arriba, si han subido personas, la gente tiene miedo a subir, debido a la criminalidad”, contó Meléndez a El Cooperante.


Entre robos y violaciones

Meléndez contó que hace tres meses un grupo de 16 personas fueron asaltados por hampones que estaban “bien armados” en Sabas Nieves.

Estas personas hacían su subida habitual cuando los delincuentes los sometieron y los robaron, tenían que estar bien armados, para robar a 16 personas”, narró Ramón.

Foto: Lysaura Fuentes (El Ávila, pulmón vegetal azotado por el hampa)

Aparte de robos de celulares, carteras, vehículos y otras pertenencias de valor también se han registrado en El Ávila violaciones.

Se logró conocer que hace siete meses una joven de alrededor de 25 años subió al Ávila  como era habitual alrededor de la 1:00 de la tarde y dejó aparcado su vehículo en las cercanías de Tarzilandia.

Los parqueros de la zona todavía recuerdan el momento en el que la vieron bajar de El Ávila alrededor de las 6:00 de la tarde con el mono lleno de pantano, su cara roja y con lágrimas en su cara.

La joven había sido sometida por dos sujetos, quienes la amenazaron con un cuchillo, uno le colocó el pie en la cara y le dijo: “Maldita no me veas”, luego abusaron sexualmente de ella y le robaron su teléfono celular.

Los puntos de control del Instituto Nacional de Parques (Inparques), situados en El Ávila y los empleados del mismo han sido también objetos de robos. Hace un año, hampones desvalijaron un módulo de Inparques en la zona de Anare. También sometieron a un trabajador del organismo, lo amarraron y robaron.

Las guaridas

Para los asiduos visitantes de El Ávila, que acuden a esta montaña a ejercitarse y respirar aire puro, no es un secreto que en los caminos recónditos del parque nacional existen guaridas, donde los delincuentes se reparten el botín de los robos, o los entierran para luego buscarlos y huir con ello.

Uno de estos lugares es en los alrededores de la quebrada Chacaíto, un pequeño río que pasa por la ciudad de Caracas y que nace en los linderos del parque nacional El Ávila.

Foto: Lysaura Fuentes (Las zonas peligrosas donde opera el hampa son El Mirador, Las Trinceras de Plan de Manzano, Sabas Nieve)

En este punto de la montaña los visitantes han logrado observar tirados en la tierra, cédulas, certificados de conducir y otros documentos, que son desechados por los delincuentes luego de robar las carteras o bolsos de las personas que se ejercitan en la montaña. Un sitio, usado como guarida donde se reparten el botín y dejan tirado lo que no es de valor para ellos.

Otras guaridas se encuentran entre Sabas Nieves y Pico Occidental. En el año 2017 excursionistas e integrantes de grupos activistas ambientales denunciaron la existencia de un campamento escondido en la maleza, donde hampones guardaban objetos robados, entre ellos tarjetas de crédito, cédulas de identidad y bolsos.

Foto: Lysaura Fuentes

Un hecho que acentúa la hipótesis de trabajadores de la zona en el que los hampones en grupos de tres a cuatro personas llegan al Ávila desde tempranas horas, la mayoría vestidos en ropa deportiva para pasar desapercibidos, luego cometen sus fechorías, entierran o esconden el botín en una de estas guaridas, luego se van del lugar y posteriormente regresan para llevarse lo robado.

Las zonas rojas

El parque nacional está tomado por el hampa en varios puntos de la montaña, el que los excursionistas son sorprendidos sin tregua. Algunas de estas zonas rojas apoderadas por la delincuencia son El Mirador, donde recientemente se han llevado a cabo tiroteos y robo de carros, Las Trincheras, El Picacho, Cabeza de Elefante, Cachimbo, Sabas Nieve, La Silla y Pico Occidental.

(Foto: Lysaura Fuentes) Puntos de la Guardia Nacional se encuentran en el parque sin embargo continúan los robos

A pesar de que hay en todo el parque nacional 25 puntos de guardaparques, nueve de ellos se encuentran inoperativos y en deplorables condiciones, lo que dificulta que los miembros de Inparques tengan un control en la montaña. Además, de que no cuentan con vehículos para trasladarse por los caminos transitables de El Ávila. 

Entre los puntos de Inparques que están inoperativos se encuentran Catuche, Papelón, Loma del Cuño, Sebucán, Trigo de Dugarte, El Fortín, Las Culebrillas.

En la montaña se encuentran también varios puntos de la Guardia Nacional (GN), sin embargo, los robos continúan proliferándose.

(Foto: Lysaura Fuentes)

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