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El calvario que viven los venezolanos para repatriar a un familiar fallecido en el exterior

Jessica Dirinot | 17 diciembre, 2019

Caracas.- La migración venezolana ha traído consigo no solo esperanzas y mejorías en cuanto a la calidad de vida del venezolano que decidió emprender un nuevo camino fuera de las fronteras de su país, sino también, ha desencadenado un nuevo drama que va más allá de las posibilidades económicas o estatus social de los familiares que continúan viviendo dentro del país. Para todos, es lamentable vivir la pérdida de un ser querido. ¿Qué ocurre cuando un venezolano fallece en el exterior?

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Cada día son más los casos de ciudadanos que piden ayuda en las redes sociales para repatriar  el cuerpo de algún familiar que se encuentra fuera de Venezuela. Algunos, apelan a la buena voluntad económica de otros venezolanos que puedan colaborar, otros, solo esperan a que los cuerpos diplomáticos y las autoridades migratorias, se solidaricen ante tan lamentable situación; sin embargo, cada nación cuenta con leyes  y restricciones diferentes que responden a un protocolo “seguro” para lidiar con hechos relacionados a una situación “humanitaria”.





“Era súper costoso trasladar el cuerpo”

Génesis Frautes, oriunda de Venezuela, tiene 26 años de edad, y hace aproximadamente dos años recibió la lamentable noticia de la muerte de su tía Annabel Dávila, quien se encontraba viviendo junto a su esposo en Tenerife, España. Ni un papel firmado por ambos fue suficiente para que sus familiares en Venezuela accedieran a otros beneficios para repatriar el cuerpo de la fallecida.

“Como ella estaba casada con un español, él firmó el acta de defunción, y además, firmó el permiso de incineración porque  eso lo pidió así mi abuela, para que pudiesen traerse el cuerpo de alguna forma, porque físicamente, era súper costoso trasladar el cuerpo, aproximadamente 30.000 euros“, declaró Frautes a El Cooperante, quien además explicó que comisionó a una vieja amiga de la familia, que viajaba del país europeo a Venezuela, para traer los restos de su familiar.

En ese sentido, la joven de 26 años subrayó que el precio para trasladar el cuerpo de su tía Annabel hasta Venezuela, rondaba los 30.000 euros, sin contar con la larga lista de requerimientos y permisos que debían ser solicitados para el viaje; mientras que, acceder a una cremación, facilitaba el procedimiento y los precios. “La incineración y el traslado fueron 2.500 euros“, agregó.





Una vez más, reina la burocracia

Según explicó Antonio Ecarri, embajador de Venezuela en España designado por la administración de Juan Guaidó, aseguró a El Cooperante que para acceder a la repatriación, los familiares deben solicitarla a la funeraria correspondiente, quienes también tendrán que pedir un “pasaporte mortuorio”, el cual se deberá adquirir en el consulado ubicado en el país europeo.

“Ellos deben sacar un pasaporte mortuorio, ese trámite lo realiza la funeraria al consulado de Venezuela, el cual se toma varios días en procesar el mismo. El permiso de salida de los restos lo tramita también la funeraria elegida, con ese no hay conflicto por lo general. El proceso es relativamente costoso, porque todo se debe hacer siempre con intermediación de una funeraria, incluyendo la preservación del fallecido, hasta la fecha definitiva de transporte”, sostuvo.

Ecarri señaló que existe un ataúd especial que contiene ventiladores, “valor agregado” que aumenta el costo en total del traslado hasta Venezuela. “Al llegar a Venezuela, se debe tener acordado previamente el trámite con una funeraria venezolana, que realizará allá los trámites para recoger el cuerpo del fallecido o los restos, según sea el caso”, dijo.

Algunos requerimientos adquiridos por la familia Dávila para la repatriación de Annabel.

“Ni porque sea un caso humanitario”

En Latinoamérica no cambian los procesos, incluso, suelen resultar más cuesta arriba para los familiares que se encuentran en Venezuela. Para quienes fallecen en Chile, por ejemplo, los familiares en Venezuela deben adquirir una visa especial para poder ingresar al país andino, cuyo proceso podría demorar entre dos o cuatro meses.

“No hay ningún caso, ni porque sea un caso humanitario, ni un adulto mayor enfermo, ni un bebecito, o menor de edad en el que se le pueda dar ingreso a Chile sin Visa. En estos días hemos tenido muchísimos casos lamentables de fallecidos venezolanos, y según la ley chilena, solo pueden autorizar a la cremación, que es el proceso más económico de sepultura porque la repratriación es muy costosa. Entonces tienen que venir la esposa o el esposo -con un acta de matrimonio y debidamente apostillada-, los padres, o algún hermano,  para poder autorizar la cremación, y aún así, deben solicitar Visa”, explicó para El Cooperante,  la embajadora encargada de Venezuela en Chile, Guarequena Gutierrez.

Solicitud de una venezolana con un familiar fallecido en la República de Chile. Vía Instagram: @echile.venezuela

En las redes sociales de las embajadas de Venezuela y Chile, se cuentan por decenas los casos de venezolanos que solicitan apoyo y orientación a las autoridades de ambos países, a fin de dar con los pasos para repatriar a algún familiar fallecido en el exterior.

“Necesitamos todo el apoyo que nos puedan dar. Ayúdenos a difundir”, fue una de las frases que acompañó la solicitud de apoyo para los familiares de Katherine Fernández, una venezolana asesinada por su esposo en Chile. Aunque los familiares de Katherine consigan los recursos económicos, queda en lista la aprobación de una visa que trae consigo otra lista de requerimientos, como la validez de un pasaporte emitido desde 2012 en adelante, la apostilla de la partida de nacimiento o acta de matrimonio.

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