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Chavismo sin Chávez: Metamorfosis económica, política, y social del “impopular” Maduro

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Roberta Stabile.- Tres años se cumplieron el 7 de octubre desde la última reelección del fallecido presidente Hugo Chávez. Desde entonces los venezolanos se encuentran en un viaje de montaña rusa, cuyo punto de inicio fue la enfermedad y posterior abandono de poder del jefe de la Revolución, y que ha sido un constante sube y baja con estrepitosas caídas desde que Nicolás Maduro Moros se encargó oficialmente de cubrir la vacante del “supremo”.

Haciendo un balance fugaz de los cambios más dramáticos de los que han sido víctimas los venezolanos desde que el herededo de Hugo Chávez está al frente de Miraflores, se encuentra, por ejemplo, que nadie en 2012 compraba alimentos por el terminal de su número de cédula. Las captahuellas en los supermercados no existían.

Otra diferencia relevante que mucho distancia a Maduro de la forma de ejercer Gobierno por su padre político, es que el Banco Central de Venezuela (BCV) ya no habla del reporte oficial de la escasez. Sin embargo, los anaqueles vacíos y las largas colas, que incluso pernoctan en las calles de las principales ciudades del país, demuestran su incremento.

Por otra parte, la cotización  del dólar negro, en octubre de hace tres años, era de 14,08 bolívares. Sí, leyó bien, por lo que para comprar para comprar 1.000 dólares, los ciudadanos debían disponer de 14.080 bolívares. Este mes, el dólar paralelo llegó a un pico de Bs. 816.

En el plano político, es notoria la caída del liderazgo en el oficialismo que ha sido enfocado en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Según las últimas cifras de la encuestadora Data Mining, el chavismo y el sucesor registran los niveles más bajos de popularidad en la historia.

Mientras el apoyo al proyecto del fallecido presidente pierde 10 puntos para ubicarse en 20% de respaldo, la simpatía por el nuevo número uno supera  por escasas décimas el 10% de popularidad. A diferencia del liderazgo de Chávez, hoy Maduro no logra unificar posiciones adversas dentro de su núcleo.

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El nuevo líder no tiene “autoridad moral o política” para imponerse

En ese sentido, El Cooperante  conversó con el politólogo Guillermo Tell Aveledo, quien sostiene que el liderazgo oficialista ha tenido que transformarse de una posición personalista y carismática, a un enfoque institucionalista dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y de forma colectiva.

GUILLERMOTEL“No hay una tendencia que sea superior a todas las demás dentro del PSUV, pero además no hay tampoco (…) una persona que tenga la autoridad moral o política para imponérsela a los demás. Por eso en ocasiones parecen indecisos o no poder resolver”, explica el analista.

Asegura que esta situación queda en evidencia ante medidas que se anuncian y luego no pueden ser tomadas, en cambio con Chávez la resolución era más fácil.

Para Aveledo, aun cuando Maduro es la cabeza más visible del movimiento, no es la “cabeza moral y política única y absoluta” en el oficialismo. “Es uno más entre varios que deciden y que no logran un mecanismo completamente institucional para resolver sus disputas”.

El PSUV dispuesto a gobernar pese a ser impopular

El mismo experto en materia política detalla que este Gobierno aunque pretende seguir sosteniéndose sobre la popularidad del presidente Chávez, es un Gobierno más burocratizado, razón por la que está menos dado a sostenerse sobre una figura mesiánica.

Es por esto que considera que a la administración de Maduro le importa menos las consecuencias de la impopularidad. De modo tal que gobiernan sobre otros medios: “control rutinario, más represión, menos aspavientos”.

País despolarizado

Por su parte, el director de la encuestadora Delphos,  Félix Seijas, explica que el país se ha venido despolarizando. “Cuando ya no está presente la figura del líder que era quien cohesionaba una fracción política y también cohesionaba a sus oponentes, es decir polarizaba, empezó cada uno de los grupos a fragmentarse dentro del chavismo”.

Seijas-Rodriguez-MUD-Foto-Veliz_NACIMA20140802_0064_6Expone la teoría de que una vez que se comienzan a ver las debilidades dentro del proceso, con Maduro al poder, hay una retirada del apoyo hacia su persona. “Los chavistas no maduristas y los chavistas son dos grupos bastante distintos, son dos mundos”, puntualiza.

Asevera que esas personas se consideran chavistas no maduristas, y que  los que siguen en el proceso no son tan “homogéneos”, por lo que los radicales son los que continúan resteados con el actual presidente.

La metamorfosis del venezolano

Seijas manifiesta que el venezolano, desde que partió Chávez, se convirtió en una persona con ansiedad. “Y esa ansiedad es algo incómodo que la gente quiere cambiar, así como lo que está ocasionando esos problemas”. Dice que la culpabilidad de este escenario es aplicada directamente al presidente actual.

Maduro no ha hecho nada para detener la escasez ni la inflación

Sobre el ámbito económico también hay notables diferencias entre ambos presidentes. El profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Luis Crespo,  precisa que en el 2012 el crecimiento económico fue de 5,6% y en el 2013 fue de 1,3%.

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“Independientemente de que la economía creció, inmediatamente, hubo una desaceleración de aproximadamente 4,3%”, recalcó. Al mismo tiempo, subraya que Maduro inicia una gestión en el 2013 con una desaceleración importante en la economía.

Mientras, hace hincapié en que el Gobierno “no está haciendo nada en materia económica para detener la escasez y la inflación. Más bien todas las iniciativas en materia económica parecen profundizar esto (…) En el país hay una escasez producto de la destrucción del aparato productivo venezolano”.

Regresando al 2012, último año donde Chávez estuvo activo políticamente, la inflación cerró en un 20,1%, cumpliendo así con lo previsto en el Presupuesto de la Nacional de esa época. Hoy, el indicador ya no es reportado por el ente emisor, y las proyecciones de los expertos, lo posicionan en un 180%. “Hay un proceso de inflación que comienza a galopar y a entrar en una espiral inflacionaria”.

Finalmente, el economista llama la atención que luego de la caída de los precios del petróleo, Maduro opta por una política fiscal expansiva, incrementó el gasto público, pese a que se observaba una disminución en los ingresos petroleros.

 

 

 

 

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