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El chupa sangre Lacava salió del clóset y dejó desnuda su tendencia dictatorial

Elizabeth Fuentes | 15 noviembre, 2018

Caracas.- Sería bien bueno que el nuevo presidente de la Federación de Centros de la Universidad de Carabobo, Marlon Díaz, grabara un video para YouTube donde mostrara, uno tras otro, varios mensajes escritos a mano que señalaran algo más o menos así: “La casa donde vive la familia del gobernador Rafael Lacava en el lujoso barrio de Pedrales, en Barcelona, España, cuesta más de dos millones de euros”…

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Y luego: “Tres de sus hijos estudian en el colegio más caro de la ciudad, St. Peter´s School, que aumentó la tarifa este año a 20 mil euros por alumno… o sea, 60 mil euros en la educación exquisita y bilingüe de sus hijos”.

Y el siguiente: “El gobernador Lacava ocultó fondos en Suiza y Andorra...En 2009 intentó mover los honorarios que cobró presuntamente de una empresa por supuestos servicios de intermediación por la construcción de una refinería de petróleo, según documentos oficiales del Banco de Andorra”…

Y finalmente: “Para camuflar el dinero, según el banco de Andorra, Lacava colocó detrás su cuenta la sociedad Iberoamerica Assets Corporation y, tras ella, un testaferro que vive en Milán, como publicó el diario El País de Madrid “.


Así, papelito tras papelito, el victorioso estudiante podría narrar el lado más oscuro del gobernador Lacava, el mismo que se las da de simpaticón recurriendo a un chupa sangre- vaya reconocimiento-, y se disfraza para las cámaras de recoge basura, pero que no duda en lucir sus mejores galas adquiridas en Europa cuando trata de hacer de intermediario ante Washington. Porque en su enorme variedad de disfraces, también aspira a que lo consideren el “bueno” del chavismo, el peón perfecto para engañar pendejos.

Pero como en el cuento de la rana y el escorpión, bastó que se realizaran unas elecciones en la Universidad de Carabobo para escoger democrática y libremente a las nuevas autoridades universitarias, para que la naturaleza del verdadero Lacava saliera del clóset y armara y enviara a sus amigos de los colectivos violentos a intentar detener la elección. Con armas de fuego y bombas lacrimógenas en su arsenal, los chicos de Lacava lograron suspender los comicios en dos facultades, esfuerzo inútil porque en los resultados finales recibieron la mejor de las palizas, una aplastante mayoría de votos de los estudiantes que luego de diez años sin elecciones, decidieron unirse y dejar en ridículo al gobernador y sus amigotes.

Tomando partido descaradamente por los estudiantes chavistas, el gobernador de Carabobo dejó todo lo que debería hacer como funcionario público y decidió usar su tiempo en semejante nimiedad. Y ocurre que Carabobo no ha mejorado ni un ápice desde que este político aspirante a comediante ocupara el cargo: en las avenidas de la Zona Industrial de Valencia no hay ni una sola empresa con las puertas abiertas y la ocupación asciende apenas a 10 a 12% de su capacidad real. En delincuencia, ni Drácula ni su carro han podido contra las bandas organizadas.

Según un estudio del Observatorio de Delitos Organizados (ODDO), “Carabobo es unos de los estados con mayores fechorías por parte de bandas organizadas, con más de 60 integrantes por grupo que imponen el caos por doquier. En el caso del tráfico de drogas se tiene conocimiento de 10 grupos”. Y lo mismo ocurre con el sector ambiental y peor aún con el hospitalario, colapsados por escasez de luz y agua. Porque a todos les han chupado la sangre durante 20 años, menos a esos estudiantes que decidieron unirse y enfrentar el poder sin mas armas que los votos y las ganas.

Quizás la derrota le enseñe algo a Lacava y le haga entender que los habitantes del Estado Carabobo merecen vivir tan bien como los de Pedrales, el lujoso barrio catalán donde vive su familia sin que nadie les lance bombas lacrimógenas o los amenacen con armas solo por querer votar.

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