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La Lupa

El comunicado de la oposición: salir del duelo

El día 6-4-21 diez partidos de la oposición firmaron un comunicado en el que anunciaron reglas para tomar decisiones dentro de esta alianza, al tiempo que afirmaron unirán esfuerzos con la sociedad civil para el logro de elecciones libres. Es un paso positivo y oportuno, porque el vacío de la oposición comienza a ser llenado por un discurso depresógeno. El gran reto para la oposición se mantiene: lograr ser relevante desde el punto de vista político. Para eso, tiene que superar el duelo, que es una zona de confort que no le permite avanzar

Foto: @Presidencia_VE

Caracas.- El día 6-4-21 un total de 10 movimientos políticos de oposición informaron en un comunicado, que acordaron reglas para funcionar como alianza y lograr sus objetivos políticos. El texto lo firmaron AD, Convergencia, Copei, Encuentro Ciudadano, La Causa R, MPV, PJ, Proyecto Venezuela, Un Nuevo Tiempo, y VP. El documento llamó a una “mejor y mayor unidad”.

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Si bien el anuncio fue tomado con cierta distancia en redes sociales -un poco en la onda que el comunicado es “más de lo mismo” o “ver para creer”-, el compromiso tiene aspectos importantes. Es un paso positivo que busca dinamizar la política opositora para ver si sale de su languidez, que es su situación actual. En este sentido, es un texto oportuno porque aparece cuando el lenguaje opositor comienza a llenarse de contenidos que desalientan.

El acuerdo recoge cambios cualitativos y cuantitativos que si se concretan serán importantes para darle fuerza a la oposición.

Lo cualitativo es que se reconoce que hay diversas visiones dentro de la oposición. Planteó lograr la “unidad que sólo es posible porque, a pesar de existir diversos criterios, visiones, aspiraciones e ideologías, asumimos que el país requiere y necesita una mayor y mejor unidad para derrotar a la dictadura y alcanzar soluciones para los venezolanos”.

Quizás en otros documentos de la oposición G4 este tema haya sido comentado, pero lo cualitativo es que hay cierta humildad que viene de un grupo prepotente como el G4 para reconocer que en la oposición hay una diversidad de visiones acerca del momento político.

Lo anterior está asociado al punto 4 del comunicado que expresó, “de igual forma, acordamos mantener y realizar nuevos esfuerzos para convocar e incluir a todos los partidos políticos democráticos que deseen ser parte de esta alianza, garantizando la mayor amplitud posible en el proceso de deliberación y discusión política”. No solo se reconoce que hay diversas opiniones, sino que se comunica el deseo de incorporar esas visiones con la “mayor amplitud posible”.

En mi caso, me parece importante esta afirmación. No solo porque es así -la diversidad de visiones- sino porque quienes apoyan al G4 en redes sociales -famosos, influencers, analistas, periodistas, medios- persiguieron con una intensa campaña para imponer su versión de los hechos, estigmatizar e intimidar a quienes tienen otros puntos de vista, pero generaron el efecto contrario: un inmenso rechazo al G4. No sé si los políticos de esta alianza han ponderado el daño que sus adherentes en redes sociales le producen. Quizás no porque es el juego duro y rudo de la política, de la “hegemonía de la oposición”, por el poder, pero que dejó el agua derramada que requerirá de un esfuerzo importante para recogerla.

Lo cuantitativo es lo relativo a la “reconstitución” de la alianza de partidos, “acordamos la reconfiguración de la alianza de partidos políticos, tanto en su dirección como toma de decisiones para hacerla más útil, amplia, incluyente, efectiva, asertiva y operativa para alcanzar los objetivos anteriormente expuestos. La dirección de la alianza de partidos políticos democráticos estará conformada por las organizaciones abajo firmantes, que hemos acordado un reglamento interno para la toma de decisiones y representamos a la mayoría de los liderazgos, estructura organizacional, presencia territorial, votación histórica, respaldo popular, escaños parlamentarios e interlocución internacional de las fuerzas democráticas del país”.

Este punto luce inspirado en los mecanismos que tuvo la MUD basados en reglamentos para tomar decisiones con base en porcentajes y pesos de los partidos integrantes de esa alianza creada en 2009.

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En los planos luce que el G4 aborda los temas que la opinión pública le demandó: unidad y reglas para tomar decisiones. En este sentido se explica la tardanza de la propuesta. Es muy probable que los firmantes hayan debatido a fondo cómo será la toma de decisiones a partir de experiencias pasadas. En eso de alianzas múltiples la oposición tiene experiencia, y se esperaría que este anuncio y el debate detrás del mismo hayan resultado en conclusiones para potenciar lo favorable de la experiencia y para enmendar las fallas identificadas del pasado.

Lo relevante va a ser cómo se desarrollarán en la práctica los contenidos del comunicado. Por ejemplo ¿el G10 se acercará a otras fuerzas políticas o esperará a que vayan al G10? Si se acerca a otras fuerzas políticas ¿serán las de siempre, cercanas al G4 pero que hoy tienen diferencias como Vente y ABP (diferencias en el cómo, no en el fondo de la estrategia, que comparten)?

Esto se dice porque si bien hay un llamado a la amplitud, se deja claro “de manera elegante” que los firmantes son los “primeros entre iguales”. El texto señaló que “(…)representamos a la mayoría de los liderazgos, estructura organizacional, presencia territorial, votación histórica, respaldo popular, escaños parlamentarios e interlocución internacional de las fuerzas democráticas del país”. Algo como, “son bienvenidos, pero nosotros somos los dueños de la fiesta”. Esto no caerá bien en partidos fuera del G10. De hecho, algunos expresaron reservas con esta frase.

La preponderancia de los firmantes es porque la estrategia en sí no cambia: “Asumimos como objetivos prioritarios y fundamentales alinear toda las acciones, presiones e incentivos nacionales e internacionales en torno a la consecución urgente(…)”. Se mantiene la tesis de la “presión y los incentivos”.

La diferencia ahora es que se busca ampliar la “base de presión” hacia el gobierno. Quizás por eso la amplitud, pero “restringida” o delimitada. Lo deja ver el comunicado en el punto 5 cuando habló de su acercamiento a la sociedad civil, pero “(…)que coincidan en la necesidad urgente de alinear esfuerzos para salvar a Venezuela a través de una coalición de articulación plural para lograr elecciones libres y ayuda humanitaria urgente para nuestro país”.

Entonces, la alianza es para “alinear presiones” que produzcan las dos metas planteadas. La primera, “medidas para la atención prioritaria e inmediata para el pueblo de Venezuela ante la inmensa emergencia humanitaria, destacando la atención a la pandemia causada por el covid-19”. La segunda, “la convocatoria y realización de elecciones libres, justas y verificables, con observación y reconocimiento internacional, para que el pueblo recupere su soberanía a través de elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales y municipales”.

Curiosamente, se invirtieron las prioridades: primero el COVID, luego las elecciones. Ya no es si “quieres superar el coronavirus, hay que salir de Maduro”. Ahora, aunque sea simultáneo, primero es atender el coronavirus y luego las elecciones. Indudablemente es una lectura de la opinión pública y una concesión que se hace a las demandas en redes para que “traigan las vacunas”.

Esta “amplitud restringida” es la principal limitación del acuerdo: busca la amplitud, pero hay que aceptar de entrada una estrategia que ni siquiera se invita a comentarla, mucho menos a examinarla, aunque al final se acepte no cambiarla. Es lo “intocable”. Se ensancha un poco más la puerta para ingresar a la alianza, pero con la misma estrategia.

Si es así, el peso del trabajo político lo tendrá el G10, porque los potenciales aliados para ingresar si perciben esta limitación, posiblemente no tengan muchos “incentivos” más cuando el G10 no tiene un poder propio, local. Su poder viene de afuera, del reconocimiento de países, pero no es propio. Juan González, director del Departamento de Estado de los EUA, dijo que Maduro debe hablar con Guaidó, “no con nosotros”. Es decir, los EUA “tienen que echarle una ayudaíta” a Guaidó para que Maduro lo asuma como interlocutor, pero no por una fuerza propia de Guaidó sino porque es respaldado por los EUA.

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No hay una fuerza política propia de la oposición G4 porque la estrategia de 2019 se basó en que solo con los amenazas de Trump y las sanciones -amenazas que incluyeron hasta el envío de “Destroyers” con misiles Arleigh Burke class- se produciría “el quiebre”. Se abandonó el frente interno -no se habló, por ejemplo, del Frente Amplio sino hasta agosto de 2020- que es lo que el documento enunció que recuperarán.

La expresión que afirma que los movimientos firmantes “representan la votación histórica” es una verdad a medias que puede ser disputada porque el G4 dejó de competir en 2017 luego de las regionales. Invocar una gloria pasada puede no ser atractivo para partidos o movimientos que quieran acercarse. Incluso, si se toman las encuestas como referencia para esta afirmación, la última que pude leer fue la de Datanálisis de febrero de 2021. Los partidos de la oposición que midió la firma sumaron 4,6% Si excluimos a los que no están en el documento, hablamos de un 3,8% El que tiene más es AD con 1,4% El partido de Guaidó -VP- tiene 0,4% lo mismo que AP que no firmó el texto ¿Cómo se decide la preponderancia de los partidos? ¿La “lucha en la calle”? ¿Cuáles serían los criterios? ¿Si el partido está inhabilitado o los militantes detenidos? ¿Y si un partido hace política sin pasar por eso, será menos? Estos son asuntos que los políticos deberán analizar y decidir, que escapan a este artículo, pero abordarlos definirá la suerte de la alianza en términos de su amplitud.

Finalmente está el tema de la “soberanía política” del G10. Hace días, Story fue el vocero de lo que sería la nueva estrategia que llamó, “NELA”. No sabemos si este anuncio del G10 es la “NELA” o algo diferente. Queda ver si el G10 tiene autonomía política propia o dependerá de la “luz verde” de los EUA para actuar en esta nueva etapa.

Lo anterior es importante. En su rueda de prensa del día 9-4-21 -minuto 31:40- Guaidó comentó que esperan la licencia de la OFAC para disponer de recursos para comprar vacunas. Por eso entre otros motivos, y no ahora, sino desde 2019, mis reservas a un “interinato”. Ni siquiera puede disponer de recursos que son de Venezuela, sino que depende de la aprobación de los EUA, no de la Casa Blanca, sino de una oficina administrativa del Departamento del Tesoro.

Guaidó podrá sugerir usos para los recursos, pero la decisión final la tienen los EUA. Además, para que se note quién es el que decide, lo hace en sus tiempos. Como afirmó Guaidó, “no tengo precisión de los tiempos burocráticos o administrativos” para saber cuándo saldrá la licencia. La “precisión” la tienen en los EUA, no en el “gobierno interino”. Este sugiere, pero no decide. Quizás por eso Story aparece como el “gran vocero”, el “hermano mayor”, además que se ha venezolanizado con los “temas que nos unen” en tuiter, como es la comida vernácula. Ya comentó el dulce de lechosa y el quesillo. Tal vez, pronto, descubra el dulce de icacos o las famosas “en el pueblo” catalinas “El canario”, ayudado por tuiteros para quienes la gastronomía tiene su espacio en la red, no solo la resistencia.

En definitiva, el comunicado me parece un paso positivo. Si embargo, como he escrito en otros artículos para El Cooperante -el portal de la casa- el problema de la oposición es hacer política. Y hacer política es ir a elecciones, en las reglas del sistema autoritario, incluso. No es tanto una estructura -que cuenta, y mucho- sino una disposición y manera de ver las cosas. Honestamente, veo a la oposición como en la película No, cuyo guion se ambientó durante el plebiscito de 1988 en Chile.

Quienes vieron la película, recordarán la escena de la discusión entre los dirigentes políticos chilenos y el publicista. Los primeros querían cuñas que hablaran de la dictadura, las torturas, los muertos, los “criminales”, el “genocidio”, la represión del gobierno de Pinochet. El segundo planteó contenidos más de futuro y menos de reactancia. Al final la fórmula del futuro se aceptó, con el famoso arcoíris y el “Chile, la alegría ya viene”.

Aunque de acuerdo a la historia según tuiter lo que vive Venezuela “no tiene comparación con nada en el mundo del pasado, presente, o futuro”, me luce que la oposición venezolana está como la oposición chilena de la película No, en la etapa de duelo. Sigue aferrada allí. Sea porque tiene motivos, porque cree en ella, porque es lo que garantiza el apoyo internacional y los aplausos en redes sociales, porque el status de “oprimido” es cómodo, más si está dolarizado. No lo sé, pero la veo aferrada al duelo.

Los más de 60 minutos de la rueda de prensa de Guaidó se fueron en lugares comunes: la “PNB en el Vargas”, el “narcotráfico”, el “terrorismo internacional”, el “genocidio silencioso”, “voceros de la dictadura”, “distraer la atención”, entre otras, como una rueda de prensa que se improvisa. ¿Si lo del Vargas no sucede, de qué hubiera hablado? Es el estilo que gusta a los políticos de la oposición que es ser como reporteros de la crisis -creen que eso los hace “populares”- y sobre eso hacer un discurso político, pero básicamente se limitan a repetir lo que sale en redes sociales y “les suena”.

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No hay una elaboración propia a partir de esa crisis para construir un discurso político que te configure como alternativa, que de otras referencias al público, sino algo como, “¿qué dice tuiter? ¿cuál es el escándalo del día? Ah, la PNB en el Vargas, Márquez salió con un AK 103, la gente corriendo en Charallave para montarse en el tren, los expertos retuiteados hablan de genocidio y guerra, ah, bien, con eso hago la rueda de prensa”.

Ni siquiera el comunicado del día 6 fue tema importante en la rueda de prensa de Guaidó. Apenas en el minuto 50, y por una pregunta de una colega periodista. Las innovaciones no importa comunicarlas, sino remachar el “sufrimiento” y la “opresión”.

Noto a la oposición muy pegada en ese estilo, porque es lo que garantiza el apoyo de su público que quiere escuchar esas expresiones para justificar su situación de “oprimido” y, entonces, “no puedo hacer nada, solo denunciar en redes” que parece ser lo único que puede cambiar las cosas. Pero es un “loop”, ya metabolizado y metabolizante. Y allí está el problema.

Bienvenido el documento del 6-4-10, pero quienes lo firmaron ¿realmente quieren salir del duelo y zona de confort en la que están?



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