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El crimen al servicio de la paz

Omar Estacio | 23 julio, 2019

Caracas.- El crimen al servicio de la Humanidad. El delito, la perpetración, la felonía, el cohecho, aliados formidables de la paz, la armonía, de los valores más caros, de la civilización. La prosperidad, siempre ha estado al lado de lo abominable. Pero ¿El asesinato a sangre fría precursor de los avances del conocimiento universal?

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El Escuadrón 731 del Ejército Imperial Japonés acantonado en Manchurria, por ejemplo. Camuflado como instituto para la purificación del agua despanzurró prisioneros de guerra. 10 mil, entre chinos, coreanos, mongoles, rusos. Conejillos de indias, para el hallazgo de los secretos de la biología. El equivalente de la Schutzstafrel nazi, con similares propósitos y filosofías: el supremacismo racial, japonés o ario, respectivamente, con licencia para asesinar o mutilar, en oblación a supuestos avances médicos. Los científicos de Japón, culpables de tal felonía que se rindieron a los estadounidenses a cambio de revelar sus conocimientos “científicos” consiguieron empleo de por vida en los laboratorios del centro de investigaciones biológicas y de desarrollo de armas químicas de, Fort Detrick, Maryland, EE.UU.





Werner Von Braum, agente de la SS hitleriana, asesino, calculador, inmisericorde. Sin su aporte técnico, no hubiese habido cohetería norteamericana y sin esta última, tampoco habría habido von Braum, porque semejante sujeto, ha debido terminar sus días en una horca de Nüremberg,

Sin, Jesús Santrich, Iván Marquez, “El Paisa”, “Timochenko” – jefeando en Caracas y depredando el medioambiente en el Arco Minero. Sin el espíritu burlón y asesino de Fidel y Raúl Castro. Sin el Hezbolah, las mafias, chinas, iraníes, turcas, ugandesas, de Sinaloa. Sin Putin, los hijos de Putín, rusos en particular y en lo general del Mundo entero, no hubiese habido Robolución. Y viceversa.

Como en otros casos de la historia, al principio simbiosis perfecta, en la que cada uno de sus actores se nutría con los excrementos del otro. El crimen terminó devorándose a su socia por absorción. La comunidad internacional, no quiere entender nada ¡Exigirnos, ahora, diálogos en Barbados¡.





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