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“Cuarto de locos” y tortura con tachuelas: Así se sobrevive en celdas de la Dgcim

El Cooperante | 7 febrero, 2018

Caracas, 7 de febrero/Foto: El Pitazo.- El detenido de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), en Boleíta, llega encapuchado, desorientado. Durante el interrogatorio puede ser golpeado. Si no responde, funcionarios le clavan tachuelas debajo de las uñas, para luego impregnar la capucha con insecticidas o polvillo de lacrimógenas.

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Así son los testimonios recogidos en los últimos tres meses del 2017 por la organización no gubernamental Una Ventana a la Libertad, en los centros de reclusión bajo la vigilancia de la Fuerza Armada Nacional (FAN) y cuya población asciende a 3400 personas, entre civiles y militares, según sostuvo Javier Mayorca, quien realizó la presentación junto con el director de la institución, Carlos Nieto Palma, publicó Crónica Uno. 

El periodista e investigador indicó que varios centros de reclusión habilitaron sus espacios de recreación —conocidos como “casinos”— e incluso los gimnasios para albergar más detenidos. La mayoría de esas detenciones ocurrieron durante las protestas del año pasado contra el gobierno de Nicolás Maduro.

“Hay cambio dentro de las instalaciones porque hay preocupación por el contexto actual, preocupación en la fuerza interna. Se amplía la capacidad de reclusión a medida que se agudiza la conflictividad política”, agregó Mayorca.


En la sede de Dgcim, en Boleíta, las celdas varían de tamaño, pero una conocida como “el cuarto de los locos” tiene capacidad para una persona, pues solo mide 2×2 metros cuadrados. Sin embargo, durante las manifestaciones de 2017 fue habilitada para cinco personas: los detenidos se turnaban hasta para sentarse. En la presentación del informe, indicaron las torturas que reciben varios detenidos en instancias militares.

Mayorca agregó que, según testimonios de funcionarios o personas que estuvieron detenidas, la temperatura en las celdas puede llegar a 10° centígrados, con lo cual aumentan las ganas de ir al baño, un permiso que solo da el jefe de guardia del momento. Pero en las noches no se puede ir al baño. Así que utilizan los ‘bicheteros’, uno envases de jugos, para orinar. Mientras que para los excrementos se utilizan ‘barquitos’, realizados con papel periódico.

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