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El ejército de delincuentes “privados de todo” ahora tiene su Comandanta

Elizabeth Fuentes | 10 julio, 2019

La amenaza de la ministra de prisiones y no  se qué cosa, Iris Varela, de liberar a 45 mil presos para enfrentar a los 5 mil Marines que, según ella, estarían a punto de invadir a Venezuela, necesita algo más que una buena carcajada.

Porque si bien la ministra es ampliamente conocida por su lenguaje soez y modos agresivos, lo que la desnuda ahora es una absoluta ignorancia ante las consecuencias que podrían significar, no solo para el país sino para su “ejercito de presos”, semejante creencia.

“Si ellos nos amenazaran con 5.000 marines, nosotros tenemos 45.000 privados de libertad, no 30.000 y allí corrijo a este idiota de Christopher Figuera”, corrigió la ministra al ex Director del Sebin, como si se tratara de un logro personal tener a muchos delincuentes presos. Cuando lo que realmente eso significa es que el gobierno chavista ha sido un estruendoso fracaso en la prevención y erradicación de la delincuencia, debido no solo al deteriorado del sistema de educación, sino a su equivocada conducción económica, lo que ha sumido al país en la miseria y lanzado a miles de niños y jóvenes a la delincuencia, el secuestro o la prostitución como la única formula para sobrevivir.

Deterioro y miseria que, por supuesto, se extiende al sistema carcelario donde los “privados de libertad” también están privados de comida, de higiene, de camas, colchones y frazadas, de ejercicios al aire libre o algún tipo de actividad que les permita aprender algún oficio y aprovechar mejor sus días con algo más productivo que vender drogas o planificar secuestros.

De modo que, si ése es el “ejército” con el cual la ministra piensa enfrentar a los Marines, sería bueno ilustrar su afirmación con otros hechos incontestables.

En la invasión a Panamá murió un Marine. Uno solo. Y en la invasión a Granada, tres. Y se enfrentaban a un ejército profesional, incluyendo a los cubanos que estaban en Granada tratando de hacer lo que tan bien han logrado en Venezuela: apropiarse del gobierno.

En el caso de los Marines ministra, los fusiles que usted le solicitó al gobierno para armar a su particular ejército de homicidas, secuestradores y hampones varios, se van a convertir en perinolas cuando les toque enfrentar nada menos que a un ejercito que ha participado en dos guerras mundiales, la guerra de Corea, la del Golfo, la liberación de Kuwait, sin contar las invasiones, todas exitosas. Su único fracaso, la Guerra de Vietnam, se debió a que los vietnamitas triunfaron, no porque tuviesen un ejército de delincuentes famélicos armados a última hora, sino un pueblo completo que llevaba años de guerra contra Francia, entrenados en la práctica y con formulas de lucha novedosa, más una moral altísima. Vietnamitas a quienes no les importó morir por su libertad hasta que finalmente lograron el milagro que parecía imposible.

Y no me pongo a enumerar el armamento que posee cada Marine porque sería de lo más aburrido. Basta decir que los muchachos son  cuatro por cuatro- los he visto en persona y créanme que asustan-, lo que llevan encima es una suerte de abecedario: rifles M16A, carabinas M4, ametralladoras M240G, lanzagranadasM203, morteros M252, ametralladoras M2 más los rifles Barret M82 y M110 para los francotiradores, capaces de dar en el blanco a cualquier cosa que se encuentra más allá de 500 metros. Por supuesto, también andan con misiles teledirigidos, como el Predator SRAW, “un arma de corto alcance desechable” y otros tres modelos que destruyen lo que sea a más de dos mil metros.

Pero si a pesar de todo esto, la ministra de nosequécosa insiste en armar a sus muchachos el día en que la planta insolente del extranjero ose profanar el suelo de la Patria, deberíamos preguntarle a ella cómo sería la cosa. Es decir, ¿Si el gobierno sabe que se acercan los portaviones o lo que sea, qué haría la Ministra?. ¿Empieza a repartir fusiles dentro o fuera de las cárceles?, ¿se los da uno por uno a cada malandro y los mete en autobuses rumbo a la guerra?, ¿o primero suelta a los “privados de libertad” y una vez que estén en el sitio de los acontecimientos, les da su fusil a cada uno y los enseña a usarlos?.

Porque cabe la posibilidad de que una vez libres y con fusiles, aquella muchedumbre de “privados de libertad” prefiera hacer otra cosa. Como por ejemplo, vengarse de sus carceleros, de quienes los maltratan y torturan en las cárceles. De quienes no los han alimentado como se debe o han maltratado a sus familiares en la visita o les han cobrado por “favores recibidos”. ¿O se van a convertir en la tropa de cualquier sargento de la Guardia Nacional que los invite a caerse a plomo contra los Marines para defender al gobierno que los ha metido presos?

Quizás la ministra de nosequécosa crea realmente que abrazarse con un pran en alguna cárcel y hacerse la vista gorda ante las drogas que allí pululan o los celulares desde donde comandan secuestros, es suficiente para contar con la lealtad de esos 45 mil delincuentes a quienes considera propiedad personal, su tropa leal. Pero ocurre que los delincuentes, como los militares, no son de fiar. De modo que sería mejor que la ministra agrande un poco el huequito mínimo por donde se asoma a ver la realidad que le conviene y sepa que mientras ella promete fusiles, en las bases de California, Carolina del Norte y hasta en Okinawa, 185 mil Marines se paran a las cinco de la mañana, se meten tremendo desayuno (y almuerzo y cena) y entrenan hasta en la noche, muy preocupados porque no vaya a ser que les toque enfrentar a los muchachos de la ministra.

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