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El escándalo Banesco busca esconder el fracaso del nuevo cono monetario

Elizabeth Fuentes | 7 mayo, 2018

Caracas, 7 de mayo.- Ni lanzar billetes nuevos ni recoger billetes viejos ha sido precisamente una fortaleza del gobierno de Nicolas Maduro para combatir la hiperinflación, detener el ascenso del dólar paralelo y mucho menos ganar la presunta guerra económica.

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Basta con recordar el desastre que fue el anuncio, por allá en diciembre de 2016, de la salida de circulación de los billetes de 100, cuando se generó una crisis criminal con víctimas fatales, saqueos en decenas de de comercios y millones de venezolanos desesperados haciendo cola frente a los bancos o quemando los billetes en medio de la calle. Pero Maduro aseguraba entonces que “Con esta iniciativa se busca blindar los derechos sociales de los venezolanos, como parte de la contraofensiva a la guerra económica… acabaremos con el contrabando del papel moneda y combatiremos el dólar paralelo”, fueron las promesas incumplidas de entonces y el sufrimiento de miles de venezolanos pasó al olvido.

Pero la realidad se atravesó y la vigencia de los billetes de 100 fue y sigue siendo prorrogada al extremo de que, según datos oficiales del Banco Central de Venezuela (BCV), para finales de febrero del 2018, el 33,8% de los billetes en circulación son de 100 bolívares. Incluso, luego de aquel lamentable anuncio presidencial, el BCV siguió imprimiendo billetes de 100 durante el mes de diciembre de 2016 (76,5 millones de billetes), y luego en noviembre de 2017 y hasta enero de este año, cuando redujeron la cifra. No obstante, el BCV sigue postergando su vigencia hasta que aparezca el nuevo cono monetario, cuyo destino sigue siendo impredecible.

Sin aprender ni un ápice de semejante lección, el presidente afirma ahora con la misma certeza que la salida del nuevo cono monetario y la intervención de Banesco detendrán el ascenso del dólar, la fuga de capitales y, otra vez, derrotarán la guerra económica.


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Solo que cada día aumentan los rumores sobre la imposibilidad de que el gobierno cumpla con la fecha anunciada para la salida del nuevo cono, pautada para el próximo 4 de Junio. Rumores a los que se le suman voces con nombre y apellido, incluyendo la de un experto en estas lides, Juan Carlos Escotet, quien señaló en su comunicado de respuesta a la intervención de Banesco, un dato que ha pasado por debajo de la mesa: “las proyecciones de carácter técnico indican que el sistema financiero venezolano está cada vez más próximo al colapso de los medios de pagos y que bajo el escenario de hiperinflación que vive el país las computadoras no tienen campos para incluir todavía más ceros, un problema que podría solucionarse en ocho meses”.

El directivo dijo que detrás de la intervención de su banco hay una estrategia del gobierno de Maduro de “imponer su nuevo cono monetario motivado por la escasez de papel moneda, asociado a un mercado que intenta proteger sus bienes adquiriendo dólares…Hay un problema más de fondo, que posiblemente explique las acciones desproporcionadas de las autoridades: la implantación del nuevo cono monetario. ¿Es acaso lo que conduce al gobierno a intervenir a Banesco? ¿Lanzar un pote de humo que desvíe la atención de la cuestión de como convertir en realidad el cono monetario ?”

Ayer, en el espacio televisivo de Carlos Croes, el diputado a la Asamblea Nacional (AN), Alfonso Marquina, aseguró que será imposible implementar el nuevo cono monetario ya que “será muy difícil que el gobierno logre recoger los 15 mil millones de piezas monetarias que circulan actualmente”, lo que podría multiplicar la situación crítica que ocurrió cuando se trató de retirar los billetes de 100. Y para colmo, los expertos en el tema aseguran que la producción de cada billete nuevo le costará a Venezuela 8 centavos de dólar, cifra que según el economista Omar Zambrano significará el desembolso de unos 600 millones de dólares, amén de que nadie garantiza que en el poco tiempo que resta hasta el 4 de Junio se logre imprimir y distribuir correctamente la nueva moneda.

‘Imprimir la familia de billetes del nuevo cono monetario tarda al menos tres meses, ajustar el sistema bancario tarda dos meses y la Casa de la Moneda de Venezuela está imposibilitada para imprimir los millones de pieza requeridos”, ha advertido el economista y diputado José Guerra.

“No da tiempo porque son muchas piezas… para la reconversión que comenzó a regir el 1 de enero de 2008, se tomaron tres meses en imprimir los billetes”.

Y todo ello sin contar que cuando salgan a la luz- sea el mes que sea-, ya la moneda vendrá devaluada vía inflación en 50%, según los cálculos más conservadores.

Y mientras todo esto ocurre, once venezolanos han sido detenidos y vejados en las cárceles, sin derecho a defensa

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