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“Gobierno va a reprimir protestas como sea”: Un nuevo “Caracazo” es improbable, según analista

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El Cooperante.- Luego de 27 años de “El Caracazo”, ha surgido la duda sobre si la actual crisis en el país conducirá a un nuevo estallido social como el que ocurrió entre el 27 y el 29 de febrero de 1989.

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Luis Salamanca, doctor en ciencias políticas, politólogo y autor de un estudio sobre el tema, afirmó que los sucesos del 27 de febrero fueron “un encadenamiento de eventos no controlados” por el Gobierno, que le dio poder a la gente en las calles. “Fue como un fuego que se alimentaba a sí mismo”, dijo.

“Fue espontaneo y por eso es que se le llama estallido social, porque la gente se manifestó siguiendo su propio impulso e indignación ante el acaparamiento de productos, por parte de comerciantes, que había en ese momento. No era escasez ni desabastecimiento”, agregó.

Carlos Andrés Pérez acababa de tomar posesión como presidente, ofreciendo mejorar la economía del país, pero aplicando fuertes medidas económicas. Las protestas del 27F iniciaron en Guarenas, luego de que transportistas aumentaran el precio de los pasajes, cuando se incrementó el costo de la gasolina.

Salamanca señaló que la protesta creció porque no hubo respuesta inmediata del Estado, “La gente se dio cuenta de que podía saquear los negocios y no pasaba nada, y eso se vio por televisión, lo que fue otra cosa muy importante, el efecto multiplicador de la televisión”.

¿Por qué no ha habido un estallido?

El investigador advierte que, en 1989, los comerciantes acaparaban productos como presión para que se aumentaran los precios de productos controlados. Esto hizo que la gente los considerara enemigos, por lo que la mayor parte de los eventos ocurridos ese día fueron saqueos.

“En la situación actual, el adversario tiende a ser el Gobierno, pues es al que la gente ve como responsable de la situación. Eso puede ser el elemento objetivo que esté frenando el estallido (…) En este momento, el Estado ha enviado señales muy claras de que está armado hasta los dientes y de que va a reprimir como sea”, aseguró. Salamanca aseveró que las protestas de 2014 fueron “una muestra de lo que puede hacer” el Gobierno para reprimir manifestaciones.

Sin embargo, el analista consideró que el año pasado hubo 122 saqueos y otros 152 intentos en todo el país, evidencia de que “la presión social de la gente está muy alta”, pero que no han pasado a mayores porque se aislaron cada uno de esos hechos. “Allí está la clave: se convierte en estallido si el Estado no controla”.

Salamanca asegura que los estallidos sociales también se producen por la indignación de la gente. “Puede llegar un momento en que la indignación sea mayor que el miedo a la represión y entonces la gente decida volcarse a las calles todos a una y cree una situación, también inédita, en la que pondrán en un dilema a las fuerzas armadas en cuanto a si debe disparar o no a la población. Esta es la gran pregunta. Pero esta no la puedo responder”, concluyó.

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